La Atlántida: Tercera entrega

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Conocemos la Atlántida sólo por dos fragmentos de Platón, uno en el Timeo, y otro en el Critias. No son más que recuerdos de infancia de Critias, quien refiere las manifestaciones de su abuelo, el cual oyó la historia a Solón, que a su vez, la conocía a través de un sacerdote egipcio del templo de Sais.
Ya es decir mucho que pese a la gran circunspección de Platón, la existencia de la Atlántida no se presente como una certeza absoluta. Por eso ha sido muy discutida y muchos no han querido ver en el relato platónico más que un procedimiento literario utilizado por el filósofo para exponer sus propias ideas políticas en forma alegórica y novelada.


Se trata de una explicación ingeniosa y quizá no del todo falsa en sus detalles, pero que adolece del error de omitir el hecho de que Critias se proponía, no exponer las instituciones atlantianas, sino de relatar la guerra que había promovido la antigua Atenas contra los talantes.
Por tanto, según el relato de Critias, habría existido, unos nueve mil años antes de Platón, o sea, nueve milenios y medio antes de nuestra Era, una isla situada en medio del océano Atlántico, frente al estrecho de Gibraltar, y cuyos habitantes, descendientes del dios Poseidón, habrían creado una civilización particularmente avanzada, puesto que serían ya metalúrgicos, ganaderos y agricultores.
He aquí algunas de las palabras de Critias:
“En aquella época, este mar era navegable. Y había una isla ante el estrecho que vosotros llamáis “Las columnas de Hércules”, más grande que Libia y Asia juntas. Y los viajeros de aquel tiempo podían pasar fácilmente desde esta isla a las otras, y de éstas, a todo el continente que allende bordea el mar interior; pues lo que hay de esta parte del estrecho del que hablamos, asemejase a un puerto natural con la entrada angosta, mientras que del otro hay un verdadero mar y de la tierra que lo rodea podemos decir con razón que es un verdadero continente.
Aquel imperio comprendía toda la isla, así como también muchas otras e incluso varias partes del continente. Además y por esta parte del estrecho, dominaba Libia (genérico para designar a la parte de África del norte al oeste de Egipto) y Europa hasta la Tirrenia (Italia oriental).
Pero, habiendo concentrado esta potencia un día todas sus fuerzas, se propuso sojuzgar de una sola vez vuestro país y el nuestro (Grecia y Egipto), así como todos los pueblos situados a este lado del estrecho. Y fue entonces Solón (es el sacerdote de Sais quien habla), cuando el poderío de vuestra ciudad se mostró a plena luz, y, con él su heroísmo y su valor, puesto que la misma aventajó a las otras en fortaleza de espíritu y en arte militar.
Primeramente al mando de las helénicas y sola luego por necesidad, abandonada por las demás y expuesta a los mayores peligros, levantó trofeos, salvó de la esclavitud a los pueblos aún libres y dio completa independencia, sin rencor, a todos cuantos, como nosotros, habitaban más acá de las Columnas de Hércules. Sin embargo, en los tiempos que siguieron hubo espantosos temblores de tierra y grandes cataclismos. En el breve espacio de un día y una noche fatales, se tragó la tierra a todo vuestro ejercito, y la misma Atlántida quedo sumergida y desapareció en el mar.”
Este resumen preliminar, contenido en el “Timeo”, será proseguido con todo detalle en el “Critias”, y puesto que se trata de narrar una guerra, Critias informa acerca de las fuerzas civiles y militares enfrentadas: los “atenienses” y los talantes,…
Es posible que Platón se aprovechara de ello para introducir algunos de sus puntos de vista personales sobre la política y la organización de los pueblos, pero solo poseemos una parte de “Critias” porque el libro quedara inacabado o porque se ha perdido la continuación. Y con ello, los episodios de guerra…
Se han escrito miles de libros a favor y en contra de la veracidad de la historia de la Atlántida. Es una cuestión que ha provocado un sinfín de polémicas y no tiene nada de sorprendente, porque la existencia de la Atlántida pone en juego la veracidad del Génesis y las fechas que data.
Dudar del Génesis significaba poner en entredicho las Sagradas Escrituras, y para las iglesias cristianas era vital que la historia anterior al cristianismo estuviera elaborada en función de la venida de Cristo, y esto, por medio de las escrituras hebreas, y de las fechas que la garantizan desde la creación del mundo y de Adán,… Así pues, todo lo que no entraba en el marco de las Sagradas Escrituras, era considerado como bula y mentira.
En consecuencia, sólo el cercano Oriente había sido objeto de los estudios históricos, puesto que la “Luz”, sólo podía venir de allí, y cuando los seglares tomaron el relevo de los clérigos, no se sustrajeron a tal dogma en mayor medida que sus predecesores. Dudar que la luz y la civilización proceden de Oriente es siempre un caso de excomunión mayor.
Por tanto, la Atlántida solo puede ser un mito, y quienes creen en él, unos ilusos. Sin embargo, se ha de admitir que entre los defensores de la existencia de la isla descrita por Platón hay un buen numero de ilusos, cuya fantasía perjudica a la causa que querrían defender…
En realidad, la existencia de la Atlántida como isla de Atlántico, es imposible de demostrar documentalmente, pero la probabilidad de que haya existido, nos ofrece un conjunto de pruebas indirectas bastante coherentes y numerosas.
Es preciso admitir que si Platón deseaba crear una especie de isla utópica, le da aspectos de realidad, ya que sitúa exactamente entre las Antillas y América (¿no es la zona exacta donde se sabe que cayó aquel meteorito que nos dejo sin dinosaurios’) y que es un verdadero continente?
Ahora bien, Platón, no conocía América ni las Antillas ni tampoco Critias, ya que de lo contrario, lo habría sabido también Platón. Y Solón no debía de saber gran cosa más. Lo único que hacen es repetir lo que dijo el sacerdote de Sais, que lo tomó, a su vez, de los archivos de su templo. Y teniendo en cuenta que éstos son geográficamente exactos por lo que respecta a las Antilla y a América, ¿por qué habrían de ser falsos en lo tocante a la Atlántida?.
Por otra parte, el sacerdote señala que los talantes habían fundado colonias tanto en Europa como en América… ¿Acaso los nombres no son reveladores? Talantes y Anteo, cerca del Atlas; las islas del Oeste son las Antillas; en Europa se encuentra Andalucía y el continente americano es reconocido por la cordillera de los Andes,

El Atlántico es el mar de los Atlantes.
Todo esto no podía salir de la imaginación de Platón.
Cuando Platón transcribe el relato de Critias, no puede afirmarse que evite introducir una pequeña dosis de sus propias ideas, en particular a lo que se refiere a los deberes de los reyes y de los ciudadanos, a los impuestos de guerra,… pero una descripción geográfica precisa de la isla no aportaría nada a sus tesis… Y es muy precisa
“La isla es una especie de cuadrilátero llano, de 2000 estadios de longitud (370 Km) y 1000 de anchura (185 Km), y está rodeada de altas montañas… y a la vez por la acción de la naturaleza y de gran numero de reyes… había sido excavado un foso continuo que rodeaba la llanura.
En cuanto a la profundidad, anchura y desarrollo de este foso, lo que se ha dicho de él hace difícil creer que semejante obra hubiera podido ser hecha por mano de los hombres, sobre todo cuando se compara con otros trabajos similares. No obstante, conviene repetir lo que a mi vez oí contar.
Tenia un pletro (30,826 m) de profundidad y un estadio (184,8 m) de anchura en todos sus puntos y, como había sido cavado en torno a la isla, su longitud era de diez mil estadios (1850 Km.. En cuanto a agua recibía las corrientes que bajaban de las montañas y, tras describir un circulo alrededor de la llanura, sus dos extremos convergían en la ciudad, donde iba a verterse en el mar.
Estaban separados entre sí por espacios de 100 estadios. Para transportar hasta la ciudad la madera de las montañas y, según las estaciones, llevar, por medio de barcos, otros productos del país, se habían abierto, a partir de dichos canales, derivaciones navegables de dirección transversal unas respecto a las otras y respecto a la ciudad.
Observad que se recogían dos cosechas al año: en invierno, gracias a las lluvias, y en verano, por los riegos que permitían los canales… ”
….Canales e irrigación artificial. No se trata aquí evidentemente de una civilización mediocre… Y conviene advertir que en su descripción de Atenas de la misma época, Platón menciona, entre los recursos naturales, árboles y frutos y pasa muy por encima de la agricultura, que por lo demás no existía a la sazón en Grecia…
En cuanto a los productos de la isla, helos aquí:
“Porque si bien a causa de la extensión de su imperio, necesitaban recibir muchas cosas del exterior, la isla producía por si misma, la mayor parte de las precisas para la vida, empezando por metales sólidos y fusibles que se extraen de las minas, entre ellos aquel del que hoy conocemos sólo el nombre, el ORICALCO, (latón o metal desconocido), metal que a la sazón era algo mas que un simple nombre.
Había yacimientos del mismo en varios lugares y después del oro era el más precioso de los metales de aquel tiempo. Además, todo cuanto un bosque puede suministrar para los trabajos de los obreros de la madera, lo producía la isla en abundancia. Pululaban también en ella los animales domésticos y salvajes, y la especie de los elefantes estaba ampliamente representada en estos últimos.
En efecto, no sólo abundaban los pastos para todas las especies, las que viven en lagos, pantanos y ríos y las de las montañas y llanuras, sino que los había en gran cantidad incluso para los elefantes, pese a lo enormes y voraces que son. Producía asimismo cuantas especies aromáticas da la tierra en los más diversos lugares: raíces, hierbas, árboles resinosos y toda la variedad de jugos odoríferos que brotan de flores y frutos. La tierra suministraba allí ya hacia prosperar todo esto.
Daba también los frutos cultivados y los granos que han sido creados para alimentarnos y de los cuales sacamos las harinas, es decir, las diversas especies que llamamos cereales,…”
El sacerdote Sais no menciona especialmente el hierro. Quizá no se conocía aún, aunque, por otra parte, durante mucho tiempo, hubo un tabú sobre el hierro que era metal reservado… Por lo que se refiere al oricalco parece ser que se trataba de una variedad de cobre. El nombre es griego, y la traducción que da Solón puede ser defectuosa.
En lo que se refiere a la descripción de la capital, Poseidón, parece que ningún lugar del Mediterráneo oriental pudo sugerírsela a Platón, y si encontramos ese plano en toda la céltica occidental, Platón lo ignoraba sin duda.
Fue el propio dios quien trazó su plano cuando se unió a Clito, hija de los hombres:
“Ahora bien, transformó la colina en que ella vivía en una verdadera fortaleza y la aisló circularmente. A tal efecto, construyó recintos de agua y tierra, pequeños y grandes, unos en torno a otros: dos de ésta y tres de aquélla. Luego los redondeó, por decirlo así, empezando por el centro de la isla, del que equidistan todas las partes”
Es el plano del DUNN céltico o precéltico… En fin, y este detalle concuerda con lo que se conoce acerca de la naturaleza volcánica del suelo submarino del Atlántico, “hizo brotar dos manantiales, uno de agua caliente y otro e agua fría…”
Gobernaban la isla diez reyes, bajo la dirección del descendiente de Poseidón y Clito: ATLAS. Se reunían cada año para celebrar una ceremonia religiosa que comprendía como en Egipto, la “lazada” de oro y su sacrificio a los dioses; pero después del sacrificio, el ritual de la asamblea de los reyes no tiene correspondencia alguna con el Mediterráneo Oriental… En cambio, parece muy semejante a las “mesas redondas” célticas…
“Llegada la noche, cuando el fuego de los sacrificios se había extinguido, cada uno se vestía con ropaje azul oscuro de incomparable belleza; se sentaban en el suelo con las luces apagadas, junto a los consumidos restos del sacrificio sacramental, y así, con el santuario a oscuras, se disponían a pronunciar la sentencia, y a someterse a la misma aquel de ello que había sido acusado de violar las leyes.
Una vez administrada la justicia, grababan sus juicios, al despuntar el día, sobre una tablilla de oro, que consagraban, junto con sus vestidos, para que sirviese e documento conmemorativo…”
Grababan,… ¿cuál es entonces el origen oriental de la escritura?
¿No supone ello reconocer a este pueblo atlante, nueve mil años antes de Jesucristo, una civilización muy avanzada, cuando todos los especialistas en Prehistoria concuerdan en que la Humanidad, por aquel entonces, solo sabia astillar la piedra o, en el mejor de los casos, pulirla para cortar filetes de uro, cuando acaba de expirar el último periodo glacial… ?
Es posible,… Y no obstante, veremos subsistir, incluso en Occidente, considerado como retrasado, cierta ciencia de la tierra, de la naturaleza, de los animales y, sin duda, de los hombres, lo cual parece menos admisible…
Y luego sobrevino aquel cataclismo… Aunque no haría falta mucho para destruir todos los medios de una civilización pues los supervivientes capaces de recrear, no tendrían los “obreros” a su disposición, y los obreros aislados, apenas podrían ir más allá de su trabajo…
Ciertamente, no puede asegurarse, a falta de pruebas absolutas, que haya existido la isla Atlántida, pero los atlantes sí que existieron, y es cierto, que gracias principalmente a ellos, conservamos nuestra tradición occidental, ganadería, cultivo, oficios… Y es probable que, también gracias a ellos, conserven la suya los orientales.
Sin embargo, antes de abordar aquel cataclismo que dejó huella en el mundo, hay que detenerse en un pequeño problema geográfico-lingüístico que, según creo, tuvo alguna importancia en el poscataclismo.
La falla de Tánger, aquella estrecha garganta que iba hasta el océano Atlántico, terminaba en un lago, una de cuyas orillas forma hoy la bahía de Tánger y su playa.
Este lago debía ocupar toda la parte Oeste, la más ancha del actual estrecho, entre el cabo de Espartel y Cádiz. Una franja de rocas de gres, cuyo espesor puede ser calculado, en unos quince kilómetros, cerraba el lago del océano.
Ahora bien, la tradición alude varias veces al lago “Tritón”, que estaba separado del mar sólo por una estrecha lengua de tierra, y en cuyas márgenes se elevaba el triple recinto de un templo a Poseidón.
Por otra parte, Diodoro de Sicilia, pretende que en África del Norte existía antaño un lago muy grande, que los antiguos llamaban lago Tritón, y que desapareció como consecuencia de temblores de tierra que “rompieron los diques del lado del Océano”. Del Océano, termino reservado para el Atlántico…
Karst y algunos otros sitúan el lago Triton en la depresión de Gades, oasis tunecino. Habría desaparecido como consecuencia de un levantamiento de tierra y de la consiguiente desecación.
¿No sería acaso el lago de Tingis este lago Tritón en cuyas orillas se levantaba en un triple recinto, el templo de Poseidón, aquel templo en el que Anteo colgaba las cabezas de los extranjeros que habían pretendido entrar en su reino (costumbre que también se encuentra en la Galia)?
Recordemos que Neth, el egipcio al que estaba dedicado el templo de Sais, era asimilado por los griegos a su diosa personal Palas Atenea… y que según la leyenda, Atenea nació a orillas del lago Tritonis…
¿Habrían sido Neth-Atenea los epónimos de una primera invasión hacia el este de los atlantes, que partirían de las orillas del lago Tritonis y que más adelante se opusieron a una nueva invasión?
Pero hemos de hablar del cataclismo…
Continuará…….

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