Día Internacional de la Mujer Trabajadora

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Todos (o casi todos) sabemos que el día 8 de Marzo (Hoy) de cada año se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, día oficial para pensar sobre la situación laboral de la mujer en el mundo.


En realidad es algo que se puede hacer cualquier día del año, pero a nivel global está establecido el 8 de Marzo. Pensemos sobre esta situación el día que sea, se pueden llegar a muchas conclusiones. Una es que desde tiempos remotos (qué exageración) las condiciones laborales de la mujer han mejorado notablemente: Antes eran infrahumanas, si es que trabajaban y no estaban condenadas a un delantal y una cocina, ahora son mínimamente normales. Pero siempre está el contrapunto: En comparación con la situación laboral de los hombres, las mujeres están en clara desventaja, y ojo, no es feminismo, es realidad pura y dura, en muchos casos por un mismo trabajo que un hombre, una mujer cobra un sueldo disparatadamente inferior (se estima una media de 66.598 pesetas de diferencia en pro de los varones). En otras ocasiones se cuentan por acosos sexuales en el trabajo y el “te ofrezco un ascenso si te acuestas conmigo”, que también puede existir en el caso jefa-empleado, pero con más frecuencia se da en el caso jefe-empleada. Y son miles de cosas que nos hablan de algo intolerable como es la diferenciación por sexo. La constitución española establece que no se puede hacer discriminación por motivos de raza, edad, religión, sexo, etc. Lo establece la constitución, pero en la vida real la situación de las féminas no es como así manda el susodicho documento.
Y para colmo de los colmos, la situación de la mujer en el ámbito social y laboral se utiliza como forma de propaganda electoral: Yo pondré más ministrAS, yo le daré más empleo a las mujeres, en mi partido hay más mujeres, yo les daré una ayuda a aquellas que tengan un hijo en estas condiciones… bla, bla, bla. Puras habladurías, promesas absurdas para convencer al electorado femenino de que su opción es la mejor, pero no nos dejemos llevar por las falsas esperanzas, no nos pueden regalar empleos por el hecho de ser mujeres, sino que las mujeres que consiguen empleo lo consiguen en base a su tesón y a su esfuerzo, a sus méritos personales, a su profesionalidad y a su validez. Y cuando ascienden, ascienden porque verdaderamente lo merecen, porque se lo han currado y han sudado la gota gorda, tan bien o incluso mejor que algunos o muchos hombres: Ojalá todos pensáramos así y siempre ocurriera de esta manera, pero siempre está la tendencia del pensamiento machista en base a que si asciende es porque se acostó con el jefe y si consigue ese trabajo es porque subvencionan tal condición que ella cumple o porque está enchufada, pero nunca porque verdaderamente vale. Basta ya, la mujer también trabaja y lo puede hacer de una forma tan destacable como el que más.
Y aunque no soy partidaria de celebrar “el día de lo que sea”, porque es absurdo que sólo un día al año se piense en determinado asunto, sí puedo decir que felicidades a aquellas mujeres que se lo están currando por salir adelante y mejorar cada día en un mundo laboral difícil y, por ahora, mayormente machista, y que continúen luchando por destacar, hacer bien su trabajo y romper con los tópicos.

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