Cinco historias para no dormirse en la Red

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Entrar en Internet puede ser tan peligroso como darse un paseo por las favelas de Río de Janeiro. Como en la calle, hay chantajes, estafas y robos. Afortunadamente, no hay constancia de homicidios on line, aunque sí de individuos que contactaron en un chat con otros que después aparecieron asesinados. También han surgido nuevos delitos como phising, scam, blackmail o cracking; palabras inglesas que miles de españoles han aprendido para desgracia de su cuenta corriente. Por si fuera poco, han renacido modalidades que, como el timo de la estampita, se daban por extinguidas.


No hay cifras globales sobre ciberdelincuencia.
La memoria anual del Consejo General del Poder Judicial no diferencia entre atracos callejeros o en la Red. Pero son miles los que los han sufrido en alguna de sus versiones. Si no le han chantajeado con instalarle virus en su PC, puede que le amenacen con crear una web con comprometedores datos de su pasado. Más probable es que ya le hayan colocado un dialer en su ordenador y la conexión le cueste una fortuna. Menos frecuente, pero en vertiginoso aumento, es la recepción de correos de mafias rusas que se hacen pasar por su banco. Un fenómeno de toda la vida, los timos, ha renacido en la era Internet. El del nigeriano es una auténtica plaga en Estados Unidos y Gran Bretaña. Por suerte, los nigerianos aún no saben español.
Por último, están los delitos informáticos propiamente dichos. El spam, lejos de ser una molestia, encierra peores peligros. Los spammers pagan a piratas informáticos para hacerse con el control de su equipo. Sin que usted se entere, su PC engrosa las filas de un ejército de máquinas zombis al servicio de los menos escrupulosos. Otras fechorías han encontrado en la Red una forma barata y aparentemente anónima de ser perpetradas: espionaje industrial, estafas, pornografía infantil…
Lo que hace de Internet un sitio peligroso es la sensación de seguridad. Usted, la víctima, cree estar seguro en su casa. Pero los malos no necesitan tirar la puerta, se cuelan por el ordenador. El delincuente también confía en el anonimato. No necesita estar en la escena para cometer el crimen. Por fortuna, 42 hombres y mujeres, 23 policías y 19 guardias civiles, trabajan para que Internet sea sólo un arma para la comunicación.
1.CIBERCHANTAJES. CAMERON DIAZ Y PARIS HILTON (EN LAS IMÁGENES) SON PROTAGONISTAS DE LOS CHANTAJES MÁS SONADOS DE ESTA SEMANA, PERO NO HACE FALTA SER FAMOSO. SI NO, PREGÚNTENSELO A UNA JOVEN DE MURCIA QUE VIO PUBLICADO SU DESNUDO EN INTERNET
Gracias a Internet, por su culpa mejor dicho, la privacidad se ha convertido en un bien escaso. Si tiene algo que esconder, la Red puede ser su peor enemigo. La actriz Cameron Diaz lo ha comprobado en sus propias carnes. Desde la semana pasada, un vídeo erótico grabado cuando era una joven desconocida que soñaba con ser actriz puede descargarse de una página rusa por 32 euros. Por tan poco dinero, el pasado de la actriz le está jugando una mala pasada.
El vídeo, de 30 minutos, se realizó en 1992, cuando Cameron tenía 19 años. El autor de la cinta, el fotógrafo John Rutter, tiene pendiente un juicio a raíz de una demanda interpuesta por la rubia protagonista de Shrek. En ella, la actriz acusa a Rutter de chantajearla al exigirle 2,5 millones de dólares a cambio de no difundir la grabación. Pero el fotógrafo vendió el año pasado los derechos del filme a un oscuro distribuidor que la ofreció, a su vez, a la empresa rusa Scandal Inc. Ahora Cameron Diaz intenta detener la difusión del vídeo en la Red. Ya es tarde, su nombre se ha convertido en el quinto más solicitado en los principales buscadores esta semana.
El primer puesto en la lista de las famosas más solicitadas lo sigue ocupando Paris Hilton, otra víctima de su pasado y la Red. En 2001, la díscola heredera de la cadena de hoteles Hilton grabó uno de sus encuentros amorosos con el que entonces era su novio, Rick Salomon. El chico, una vez ex, quiso hacer dinero con la cinta y la vendió a una productora pornográfica californiana. La grabación llegó a Internet hace unos meses y Paris demandó a la web que la difundió, exigiendo 25 millones de euros por invasión de su intimidad.
Pero esta semana ha habido novedades. El martes, la joven retiró la demanda puesta ante un juzgado de Los Ángeles. Aunque las causas no están claras, el periódico sensacionalista británico The Sun asegura que Paris Hilton ha llegado a un acuerdo extrajudicial con la productora para quedarse con un porcentaje de las ventas del filme.
Pero no crea que ser un completo desconocido le protege. Si a las famosas las chantajean por dinero, a usted se lo pueden hacer por venganza o a cambio de su dignidad. El mes pasado, Antonio C. M, de 38 años y vecino de Barcelona, fue detenido por la Guardia Civil acusado de publicar datos sexuales de sus jefes y compañeros de trabajo en la Red. Según cuenta la revista Delitos Informáticos, el hombre había sido despedido recientemente y, movido por deseos de venganza, creó varias páginas web donde colocaba información sobre sus antiguos compañeros. Antonio actuaba desde un cibercafé para evitar ser localizado.
Algo similar, pero a cambio de más sexo, le ocurrió a una joven murciana en mayo. La mujer había recibido coacciones de un chico de Navalmoral de la Mata, Cáceres, para mantener relaciones sexuales. Tras negarse, tuvo que soportar la humillación de ver una foto suya desnuda en un sitio de Internet. Además, el detenido envió copias a los familiares de la joven por correo electrónico.
Otra modalidad, descubierta por la policía británica, es el microchantaje. En este caso, piratas informáticos rusos enviaban mensajes amenazadores a empleados de grandes empresas. El mail les advertía que si no transferían determinada cantidad de dinero a una cuenta de banca on line, instalarían virus o fotos de pornografía infantil en sus PC. Algunos trabajadores, temerosos de perder el empleo, pagaban religiosamente cifras que nunca superaban los 30 euros.
Como se puede comprobar, el abanico de posibilidades de chantaje es muy amplio. Conocido en el argot como blackmail, muchos de quienes lo cometen se amparan en el anonimato que les ofrece la Red. Pero “no hay anonimato en Internet”, aseguran fuentes de la Brigada de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional. “Todo es aplicar los recursos necesarios”, añaden. Y dan dos consejos: no tener miedo ni vergüenza a denunciar. Y lo más importante, no borrar ningún archivo del disco duro. Puede ser el hilo que lleve hasta el chantajista.
‘SCAM’. ES COMO EL ANTIGUO TIMO DE LA ESTAMPITA REVISADO PARA INTERNET. LOS TIMADORES SIEMPRE ENCUENTRAN INCAUTOS QUE CREEN HACER EL NEGOCIO DE SU VIDA Y ACABAN ESCALDADOS. EL FENÓMENO, CON EPICENTRO EN NIGERIA, SE ACERCA A ESPAÑA
En una escena que forma ya parte de la memoria histórica de lo que era la España de los años 60, el actor Paco Martínez Soria, recién llegado a Madrid del pueblo sufría el timo de la espampita. Martínez Soria ya no está, pero el timo de la estampita sí. Y tiene en la Red a un buen aliado.
“Es una estafa muy antigua en la que ahora se usa el correo electrónico”, dijo José Manuel Colodrás, inspector de la Brigada de Investigación Tecnológica, durante su intervención en un curso de verano de la Universidad Complutense, este martes. Se trata de una versión africana del timo de la estampita. Sus autores envían mensajes de correo desde algún país de África Occidental, pidiendo ayuda para sacar dinero negro de algún banco local, dinero bloqueado por oscuros intereses políticos. Para poder sacarlo, el timado debe adelantar una cantidad para el papeleo y comprar voluntades. A cambio, recibirá un suculento porcentaje. “Aunque parezca mentira, algunas personas se lo creen”, añadió el policía.
Colodrás señaló a Nigeria como principal emisor de estos correos. Y comentó que hay quienes consideran estos timos como la segunda fuente de ingresos del país después del petróleo. Algo cierto debe de haber. La semana pasada, 500 nigerianos fueron detenidos acusados de timar a ciudadanos occidentales, especialmente británicos, a través de Internet. La Policía londinense estima que sus compatriotas han podido perder más de 300 millones de euros. Las autoridades nigerianas han confiscado propiedades de los detenidos por valor de otros 400 millones.
Aunque la identidad de los timadores no ha trascendido, algunas publicaciones hablan de que entre ellos hay personas de alta posición, como políticos, abogados y banqueros. Quizás haya que tachar alguno de los más buscados por el FBI estadounidense que aparecen en la imagen. Presionado por los gobiernos británico y estadounidense, Olusegun Obasanjo, presidente de Nigeria, anunció recientemente que diseñarán un programa informático que ayude a identificar palabras clave relacionadas con este tipo de timos en los e mail que salgan de su país. El software será entregado a los ISP locales.
Lo malo es que Nigeria es sólo uno de los orígenes del nuevo timo de la estampita. Y las cartas nigerianas sólo una modalidad más. En otras ocasiones pueden proceder de otro país y tratarse de una herencia. En estos casos, aplique la sabiduría popular: nadie da duros a cuatro pesetas, y mucho menos euros.
‘DIALER’. UN PROGRAMA RECONDUCE SU CONEXIÓN A TRAVÉS DE NÚMEROS DE PAGO. LA FACTURA, ASTRONÓMICA
La Unión de Consumidores de España (UCE) calculó, en mayo pasado, que el 30% de las familias españolas había sufrido algún tipo de estafa a través de algún servicio de tarificación adicional, los populares 803 o 907.
Aunque la cifra pueda ser excesiva, esta modalidad de engaño es la más extendida en nuestro país. Tanto, que el Gobierno ha anunciado un cambio en la normativa de manera que quienes quieran acceder a estos servicios, la mayoría de contenido erótico, deberán pedirlo expresamente a su operadora. Hasta ahora, lo que había que solicitar era la desconexión.
En Internet, la estafa más habitual es la instalación de un dialer en el ordenador de la víctima sin su conocimiento. El programa se autoinstala con sólo visitar algunas páginas web. Una vez dentro, cambia la conexión local a la Red por otra realizada mediante uno de estos números cuyo precio por minuto ronda el euro.
La operación Sable es el último golpe dado por la Guardia Civil a los grupos que se dedican a este lucrativo negocio. El 23 de junio, la Benemérita detuvo a cinco individuos que habían creado 150 páginas web de música, coches y pornografía a través de las cuales estafaron a más de 45.000 usuarios. La Guardia Civil estima que el monto de lo obtenido asciende a 35 millones. Las investigaciones se iniciaron tras la denuncia de un pontevedrés que recibió una factura telefónica de 1.300 euros por servicios que no usó.
Por Miguel Ángel Criado

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