La industria de los videojuegos sigue recibiendo ataques

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La industria de los videojuegos está trayendo a sus fabricantes últimamente más de un quebradero de cabeza. En países como China tratan de proteger a los jóvenes prohibiendo juegos como Fifa 2005 o The Sims, entre muchos otros, y en España la ONG Amnistía Internacional ha denunciado recientemente que los videojuegos pueden fomentar la discriminación hacia la mujer.


ADeSe (Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento) no se cansa de recordar que el videojuego es una opción de entretenimiento comparable a cualquier otra. En su opinión “no se está tratando igual a los contenidos de los videojuegos que a los que aparecen en programas de televisión o en cualquier otra industria de entretenimiento”.
Estas declaraciones responden al estudio que Amnistía Internacional sacó el pasado mes de diciembre bajo el título “Con la violencia hacia las mujeres no se juega”, en el que incide en el respeto de los derechos del niño en relación a los contenidos que reciben de los videojuegos, y en la imagen discriminatoria que sufren las mujeres que salen retratadas en éstos. Entre estos juegos la asociación denuncia Grand Theft Auto: San Andreas, uno de los más vendidos este año, en el que las mujeres que ejercen la prostitución son objeto de agresión y asesinato por parte del protagonista del juego. Otros juegos como Benki Kuosoko o Sociolotron proponen la violación y la esclavitud sexual de mujeres, entre otras vejaciones. ADeSe ha criticado la falta de rigor científico con el que se ha elaborado el estudio de Amnistía Internacional.
El Sindicato de Periodistas de Cataluña es otro de los colectivos que últimamente ha lanzado sus críticas contra los videojuegos. Concretamente los periodistas catalanes reclamaban la retirada del mercado del videojuego Grand Theft Auto: San Andreas, ya que una de las misiones del juego consiste en asesinar a un periodista que está investigando las actividades de dos policías corruptos.
Carlos Iglesias, secretario general de aDeSe, insiste en que “los videojuegos son analizados y estudiados previamente antes de salir al mercado, y en ellos se explica perfectamente su contenido antes de adquirirlos”. Iglesias explica que el código PEGI por el que se rigen los videojuegos “es mucho más estricto que los que utilizan otras industrias, y lo es por decisión propia, porque la industria está muy preocupada por los contenidos de los videojuegos”. En su opinión, toda la violencia que se critica de los videojuegos aparece también en películas, programas y series de televisión. En palabras de Carlos Iglesias “pedimos apoyo por parte de las autoridades a nuestra industria, ya que actualmente no contamos con él”.

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