APUNTES PREHISTÓRICOS SOBRE PUENTES

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Artículo realizado por M. Herba, publicado en el libro ‘Festas do Carmen’, Año 1953
Conocido es de todos, el culto que en la antigüedad se prestaba a los muertos. El arte dedicado a las honras fúnebres evolucionó desde el prehistórico hasta la fastuosidad de Egipto, Grecia y Roma.
En los tiempos protohistóricos, desde la edad neolítica o de la piedra pulimentada hasta la del hierro, fueron levantados en toda la faz de la tierra montículos de tierra y piedra/que históricamente se conocen con el nombre de colinas tumulares, que aún hoy podemos admirar y que sirven de estudio para el origen de las actuales sociedades.


Concretando el estudio a nuestra localidad, podemos situar estos enterramientos de incineración en las crestas de los montes de la Faladoira, extendiéndose hasta la Marina de Betanzos, es decir, en todo el valle del Eume y parte del Mandeo.
Para construir la cámara tumular, clavaban en tierra grandes piedras en forma de pequeño corredor y a su terminación un círculo o polígono, que después se cubrían con otras varias, puestas de plano, y sobre todo ello amontonaban gran cantidad de tierra y piedras. Existen dos modelos de estas sepulturas: con pequeña caja de piedra o «cista» y otras simplemente de tierras sin cámara.
El material encontrado en estos sepulcros de corredor, dice Aguado Bleye, es tan semejante al encontrado en las sepulturas neolíticas, que aunque no aparece el cobre, pertenecen al neolítico inicial.
Y a los tiempos neolíticos del occidente de Europa les podemos señalar una fecha aproximaba: 3.000 á 2.500 años antes de Jesucristo.
En Galicia, donde abundan este tipo de sepulturas, se conocen con el nombre de «mámoas’. D. Federico. Maciñeira, culto e inteligente ortigueirés, estudió con verdadera pasión cuanto de importancia existía en esta comarca.
A él le debemos la localización y estudio, difundiendo su conocimiento en uno de los números de la «Ilustración Artística», de Barcelona.
Entre las «mámoas» destacadas, tenemos las de Portorroibo, en la parroquia de Vilavella; las dos Mouros, cerca de la Villa; las que existen en el monte de las Medoñas, en la Mourela y que dominan todo el valle de Puentes. Y bastantes más imposibles de detallar en un breve apunte.
En este monte de las Medoñas hay dos «cromlechs», uno de 20’50 y otro de 9 metros.
«Medoñas», y también «mamblas» y «medorras», son variantes del nombre de «mámoas», con que igualmente se les conocen.
Cortesía de Guillermo

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