Artigos de Don Enrique: As Boliqueiras, A Ponte da Vilavella, Dona Pilar Silva, Memorias das Festas do Carme e do Corpus, Cabozos e Cruceiros

1.082

Intentando reunir e dar a coñecer a maior parte dos artigos que realizou don Enrique Rivera Rouco, presento hoxe outros cantos que amosan especialmente a súa preocupación polo patrimonio, ó tempo que a súa marcada decepción polo impacto que nel se levaba producindo dende facía anos.
O primeiro dos artigos de don Enrique que hoxe vos presento falaba precisamente do contraste entre As Pontes do pasado e do presente, corría o ano 1990. Don Enrique, doído por moitas cousas que dende a nostalxia foi vendo desaparecer, menciona un vaso campaniforme do que hoxe estaría moi doido ante a súa ausencia.


Penso que estaría contento de que se tivera resolto o crebacabezas da construcción parroquial, á que lle deu voltas en moitas ocasións, e que ubicou en datas máis antigas das que hoxe temos constancia, e por autores que por fin coñecemos (Salbador Lepina, Juan Thomás Rodríguez de Santiago…) (Ver http://www.amigus.org/web/archives/006171.php e tamén http://www.amigus.org/web/archives/006198.php). Así coma a presentación de toda a documentación fundacional da Cofraría e Capela do Carme, así coma o vaciado de datos das diferentes capelas pontesas.

Inauguración do campo do “Poblado”. Ano de 1962. (Fotografía do arquivo do Museo Etnográfico “Monte Caxado”).
campo_poboado.jpg

Dende logo que se tería apenado vendo cómo a fonte das Boliqueiras se convertía nun basureiro de xeringas e preservativos, ou de cómo se ve impactada a tradicional ruta das Boliqueiras polas novas vías de comunicación que se abren no nome do progreso.
Os artigos que hoxe presento axúdan a descobrir a pena que sentía don Enrique, e que repetidamente manifestou nos seus escritos e programas de radio, polo patrimonio local, e polas incompetencias que no nome da modernidade se tiñan realizado no mesmo.
É interesante que voltemos a ollalos de novo, neste momento en que o Círculo Lítico da Mourela, está chamado a formar parte de esos dolorosos elementos do pasado que non teñen volta atrais. A diferencia entre todos aqueles e este outro, radica en que na maior parte dos anteriores ninguén fixo nada por evitalo e que nesta ocasión un grupo de xente e unha Plataforma se movilizaron por que non fose así. A implicación por parte da vila de As Pontes, terá que xulgala o tempo. O que de seguro xulgará é a desfeita patrimonial dunha das vilas de Galicia máis castigadas pola iñorancia e minusvaloración do propio pasado á hora de construir o seu futuro.
Durante o meu traballo de investigación de fontes e documentos da historia local, que xa vai para sete anos, e que levo presentándovos durante xa case un ano, comprendín perfectamente á figura do “Cura dos Chaos” en moitos dos seus vericuetos, coma o comprendín nalgunha reunión de arciprestado, cando el todavía estaba ó cargo de parroquias e nos sentabamos na mesma mesa para compartir inquedanzas, e nas que descobrín, nos meus primeiros anos de ministerio, a humildade e sinceridade aberta dun compañeiro.
Facer historia da propia vila é algo moi duro. Especialmente para don Enrique, porque era contar un pasado de desfeitas. A dor pola perda e minusvaloración do patrimonio, plásmase en boa parte dos seus comentarios.
Alguén da súa humildade, tivo que sofrir profunda e interiormente ante tantas cousas que por ser veciño da propia vila, cronista dun concello, e crego, se viu forzado a calarse.
A súa foi unha obra chea de inquietudes, pero tamén de forzados silencios, condicionados pola propia vida da vila da que formaba parte. Foi como a vida de todo afeccionado á historia: un crebacabezas ó que lle faltaban pezas. Seguir completando os buratos é agora a tarefa respetuosa dos que vimos atrais. Outros completarán os nosos.
Xabier Martínez, nos derradeiros intres do Círculo Lítico.
AS PONTES AYER Y HOY, publicado na Revista das Festas Patronais do 90, páxinas 21-23:
“La entusiasta Comisión de las Fiestas Patronales del presente año 1990 me pidió colaborase en esta revista informativa con unas líneas donde sintetizara los principales rasgos que caracterizan nuestro Pueblo en su pasado histórico, habida cuenta de los relatos y restos monumentales que lo recuerdan.
Intentando dar cumplimiento a este encargo transcrito un breve resumen histórico de As Pontes mediante referencias ya conocidas, por ser tema reiteradamente tratado en otras publicaciones, para concluir con un sucinto análisis comparativo con el estado socioeconómico del Pueblo y Comarca en la fecha actual:
La zona de As Pontes de García Rodríguez fue lugar preferido por el hombre primitivo y por los celtas; así lo demuestran las construcciones procedentes de los mismos (“Medoñas” y “Castros”), cuyos restos aún existen en enorme número.
En las “Medoñas” de As Pontes se encontró el primer formato del “Vaso Campaneiforme”, de la era Neolítica; por ello los historiadores afirman comúnmente que “As Pontes es la cuna de la Cultura Campaneiforme”. De los celtas se conservan restos de sus fortificaciones o “Castros” y gran parte de la toponimia comarcal.
Los romanos también dejaron pruebas de su denominación en As Pontes: el puente y otros vestigios de tal procedencia en el arrabal del Chamoselo y el ara romana que se encontró en las excavaciones de la Ermita de Santa Eulalia de Portorroibo en 1975 (actualmente ante el edificio del Ayuntamiento).
En la Alta Edad Media, al igual que el Norte de Galicia, As Pontes perteneció al Señorío de Traba. A finales del siglo XIV el Rey Enrique II entregó este Señorío al caballero gallego Don García Rodríguez de Valcárcel, en compensación a haber luchado en su favor contra Pedro “El Cruel”.
Posesionado de nuestro Valle, construyó el puente viejo (aún existente en la Calle Real) y una fortaleza de la que solo quedan restos dispersos. Su hijo y nieto (también llamados “García Rodríguez”) dominaron la Comarca durante el siglo XV y comienzos del XVI, en que este feudo se fusionó con el Condado de Lemos, bajo cuyo dominio estuvo hasta el aforamiento y redención de los “vínculos” y propiedades, ocurrido en el pasado y presente siglos.
La nave más antigua de la Iglesia Parroquial ostenta una bóveda estrellada del gótico decadente, que puede datar del siglo XVI; y posee un retablo barroco de mérito artístico, sobredorado de oro. Aunque sobrio en su conjunto manifiesta ya influjos churriguerescos, por lo que debe proceder del siglo XVII.
En 1736 fue fundada la Cofradía del Carmen y construída su Ermita, cuya Patrona a lo largo de los años vió aumentada la devoción, constituyéndose en titular de la Parroquia y estimada con fervor singular hasta nuestros días.
Asimismo, durante los siglos XVII y XVIII han sido erigidas las demás Capillas de la Comarca (casi la totalidad de las antiguas), como la de la Virgen de Pena de Francia en O Freixo, fundación de los Condes de Montenegro de San Simón de la Cuesta; la de San Martín de Gondré, fundada por el Conde Pita de Mera; la de San Ramón del Paraño, por las Familias Lorenzo de Fraga e Ignacio López de A Forxa, etc.
También es digno de mención el puente de Isabel II, construido en 1862 junto con la carretera C-641 (de Rábade a El Ferrol).
La antigua Villa de As Pontes comprendía (hasta entrado nuestro siglo) las calles de: La Iglesia, Real y San Juan y la Plaza do Hospital. No alcanzaba el millar de habitantes. Vivía de la agricultura, la ganadería y de artesanía local. Asimismo la Comarca era agrícola y ganadera con cierta preponderancia mientras no fue absorbida por la industria.
Esta semblanza del pasado de As Pontes difiere sustancialmente de su realidad actual: ya no nos podemos imaginar aquella Villa y Parroquia de agricultores y artesanos que comerciaba con los típicos productos de aldea, cual describe detalladamente el “Censo del Marqués de Ensenada” de 1752: cuando “el casco urbano estaba compuesto por 47 casas y el resto de la Feligresía por 178, y abundaban los artesanos y ocupados en oficios…”.
La Parroquia continuó análoga trayectoria hasta el reciente advenimiento de la industria, si bien habiendo sufrido el éxodo de la emigración.
Antes pequeña Villa, aparece hoy como una ciudad industrial con mentalidad y costumbres urbanas.
En las primeras décadas de nuestra industrialización (a partir de 1942) coexistieron las formas de vida agrícola e industrial; pero últimamente, a la par del auge de la industria y del estilo de vida ciudadano, decayeron aceleradamente la agricultura y ganadería juntamente con sus modos sociológicos de cultura tradicional.
Según los datos estadísticos que el insigne profesor de Análisis económico, Don Pedro Arias Veira, aporta en su obra “Perfiles Socioeconómicos de los 313 Municipios Gallegos” el Ayuntamiento de As Pontes poseía 1.083 explotaciones agrarias en 1962, 973 en 1972 y 520 en 1982.
El uso de la tierra hállase distribuido en los siguientes porcentajes: a cultivo el 8,5%, a pastos el 11,9% y a forestal el 71%. La población del Municipio estaba compuesta por 5.951 habitantes en 1950; 8.317 en 1960; 7.916 en 1970; 8.843 en 1975; 11.027 en 1981; y 13.357 en 1986.
La Villa, o núcleo principal, constaba de 1.397 viviendas en 1970 y de 3.086 en 1981, mientras que había 588 viviendas diseminadas en 1970 y 595 en 1981.
La situación socioprofesional arroja los porcentajes siguientes: empleadores el 4%, independientes el 13%, asalariados el 79% y con ayuda familiar el 4%.
Los trabajadores de E.N.D.E.S.A. proceden en gran parte del Ayuntamiento de As Pontes; muchos de León y otras provincias; y, en la actualidad, son oriundos de Municipios cercanos los siguientes: 333 de Capela, 189 de Xermade, 76 de Somozas, 50 de Ortigueira, 35 de Muras, 14 de Orol y 9 de Mañón. Aparte son 541 del resto de la provincia de La Coruña y 227 de la de Lugo (la mayoría villalbeses).
En As Pontes el nivel de instrucción es netamente superior al promedio gallego. La industria exige capacitación, y la cualificación requiere estudios. De ahí que más de la tercera parte de la población cuente con estudios secundarios. Además de éste uno de los escasos Municipios gallegos que dispone de una aceptable proporcionalidad en estudiantes universitarios.
Y vamos a concluir este artículo con una profética idea que, respecto a la diversidad industrial y productiva de As Pontes, apunta el referido profesor Arias Veiga: “El 88% del empleo industrial corresponde a una sola empresa, ENDESA. Y tratándose de una actividad que utiliza recursos no renovables, la prudencia histórica recomendaría intentar ahora, en el período de las vacas gordas, diversificar los activos para que no lleguen las vacas flacas.

LA FUENTE MINERAL DE AS BOLIQUEIRAS DE AS PONTES (A CORUÑA)
Boliqueiras.jpg

La fuente de aguas ferroginosas “As Boliqueiras”, situada en el Municipio de As Pontes, a unos 3 kms de la Villa en su vertiende SUR, es un manantial en el que abunda el componente FE (hierro), de suerte que resultó secularmente famoso por el ingente número de enfermos y veraneantes que antaño acudían a él, de la Comarca y de Pueblos lejanos, principalmente de El Ferrol; prueba de la eficacia curativa que esta agua posee para las “anemias ferropédicas” y en general para todas las situaciones de decaimiento, falta de apetito e incluso la tuberculosis. Tal era la condición de los enfermos que allí llegaban, conforme relata la tradición de este Pueblo por boca de sus ancianos.
Se ignora la época en que este manantial empezó a hacer famoso; sin duda desde hace varios siglos, ya que los más ancianos de As Pontes (nacidos a finales del siglo XIX) recuerdan en pleno apogeo la concurrencia de visitantes a la fuente y saben, por versión de sus padres, que existió dicha concurrencia en todo el pasado siglo.
En el año de 1902, por iniciativa del entonces Secretario del Ayuntamiento, Don Andrés Corral, le fue construída la carretera de acceso (“Carretera de As Boliqueiras”), desde la Calle de Tras del Puente y subiendo por A Mourela hasta el mismo manantial, terminando en unas escaleras de bajada al pequeño campo sito ante la fachada de la fuente; todo ello en un paraje quebrado y pintoresco, pese a que fue talado el robledal adyacente que lo embellecía.
El frontón de granito que posee en su salida y que tenía un tubo de metal, desaparecido por la corrosión del hierro, ya existía antes de la carretera.
Unos años después de construída la carretera el Ayuntamiento de Puentes intentó comercializar esta agua, más no lo logró debido a la oposición del Pueblo; dirigió la oposición el entonces Juez de Paz, D. Manuel Fernández Vidal (“Don Manolo de Carmen”).
La concurrencia masiva siguió dos décadas más hasta que sufrió un duro golpe con motivo de un hecho lamentable de mal comportamiento hacia los visitantes, perpetrado por la casa que les servía la comida.
A pesar de todo continuaron afluyendo un buen número de forasteros a lo largo de los años siguientes (1930-50). Relatan las Señoras de la Villa (que eran chicas en aquel entonces) que los enfermos que no podían subir andando a “Las Boliqueiras” les contrataban el servicio de ir a buscar el “agua mineral”; traían las botellas en cestas y les gratificaban con diez céntimos por cada botella, mientras ellos reposaban en las posadas de la Villa.
En las últimas décadas han disminuido casi por completo las visitas a esta célebre fuente mineral, y ello por diversas causas, motivadas por la sociedad moderna, por ejemplo:
– La mejor nutrición de que hoy gozan incluso las familias económicamente modestas y que así no necesitan habitualmente reponer fuerzas con la vitamina FE de la fuente mineral.
– La existencia en los fármacos del ingrediente FE, más completo que el proporcionado por el manantial ferroginoso.
– El nuevo estilo de los esparcimientos, en que la mayoría de la gente prefiere la playa a la montaña.
– Etc.
Que estas líneas sirvan de información para quienes no conocen esta importante fuente y de invitación para ir a visitarla.
As Pontes, Fiesta Patronal de 1990
Fdo. Enrique Rivera Rouco,
Cronista Oficial de As Pontes de García Rodríguez”.

“El puente viejo de Vilavella”
A Nova Unión, 2 de Decembro de 99, nº 35, px 2
Hasta fecha reciente existió en Vilavella un puente muy antiguo de madera con suficiente anchura para pasar los carros, logrado a base de fuertes viguetas, un apoyo de piedra en el medio y barandillas a modo de pasamanos por ambos lados.
ponte-vilavella.jpg

Situado cerca de la Iglesia Parroquial, sobre el Río Eume, comunicaba con el Templo y el Cementerio los barrios de Acibido y Parrocha, pertenecientes a dicha Feligresía desde el siglo IX en que, según el prestigioso Historiador Eclesiástico Bernardino Llorca, fueron delimitadas las Parroquias y las Diócesis. Antes de tal siglo eran comunidades compuestas por grupos humanos sin límites geográficos definidos.
Es probable le precediera una simple pasarela o “pontigo” mientras no se estableció geográficamente la Parroquia y que luego no fue suficiente para el tránsito de los entierros, pero no servían simples pasos de piedra al ser profundo el Río por discurrir sobre terreno muy llano; no lo era tanto en la Villa de As Pontes donde el Conde Don García Rodríguez de Valcarcel erigió el puente gótico (“de los hierros”) a finales del siglo XIV. Allí era cruzado el Eume por lomos y grandes piedras de canto rodado, que los mayores recordamos, pero que fueron deportados en 1948 para la construcción de la primera Central Termoeléctrica de la Empresa Calvo Sotelo.
Transcurría ese paso desde la rampa de acceso, llamada “Porto dos Bois” a unos cuantos metros tras el edificio nº 56 de Tras da Ponte para salir al lado de la casa nº 54 de la Calle Real.
Para los carruajes había depositada una balsa en el margen (de donde proviene el nombre de la aldea adyacente –A Balsa-) y que era movida con cuerdas para que atravesase el Río.
Dicho sea de paso que el Historiador ferrolano Benito Vicetto, en su Historia de Galicia, tomo V, capítulo XV, afirma que el nombre de nuestra Villa procede de la construcción del puente por el Conde, llamándose entonces “Villa del Puente de García Rodríguez”.
Aunque Autor de talla en Historia, esta afirmación fue falsa. Así lo corroboran los escritores de “Estudios Mariñáns” (de Betanzos) en el “Boletín Untia”, nº 3, dedicado a As Pontes, al referir que en un documento del Archivo Diocesano de Mondoñedo, un siglo antes que el García Rodríguez, haciendo relación a las propiedades del Obispado en la Parroquia de El Burgo (Muras), dice que limitaban por el Poniente con “El Señorío de As Pontes”.
El nombre de As Pontes era, por tanto, anterior.
Evidentemente es más acertada la versión de cuantos sostienen que el nombre de As Pontes se debe a que para moverse por este valle necesariamente hay que pasar varios puentes: sobre el Eume, el Chamoselo, el Illade, el Barosa, etc…
Enrique Rivera Rouco
Cronista de As Pontes

“EN RECUERDO DE PILAR SILVA BARRO”, publicado en “A nova Unión”, Xullo de 1995, nº 10, px 2.
El pueblo de As Pontes ha sufrido una pérdida irreparable con el fallecimiento de Pilar Silva Barro, persona singular con corazón de oro que, durante toda su vida, calladamente, desde el anonimato, fue incansable servidora y benefactora del prójimo, especialmente del desvalido.
pilar-silva.jpg

Siempre destacó por su disponibilidad y entrega total. Era la primera en llegar a prestar ayuda en los casos de necesidad, urgencia o infortunio.
Con gran habilidad en la función de impartir Catequesis a los niños colaboró en este quehacer toda la vida desarrollando tal actividad en la Iglesia Parroquial y en el barrio de As Campeiras.
Asimismo participó siempre en las labores del ornato del Templo y en las distintas actividades de la Iglesia. Con ahinco trabajó en la dirección de Cáritas Parroquial siendo activa y dinámica por conocer y atender los casos de pobreza o de problemas humanos.
Cuando aún no existían en As Pontes servicios de asistencia social, ella se las arreglaba para llevar a los enfermos al hospital o desamparados al asilo. Y todo “gratis et amore”. Su firme fe cristiana, con la consiguiente vocación de socorrer a los semejantes, le hacían sentirse muy feliz en medio de las mortificaciones que este estilo de proceder conllevaban.
Prestó atención a numerosos enfermos y cuidó por muy largo tiempo al padre, quien murió a los 104 años de edad; y también a sus familiares las hermanas Sánchez Rego (de Román). Todos estos trajines no le impedían leer y actualizarse siendo una persona ampliamente formada. Lejos de criticar era tolerante y comprensiva ante los fallos de los demás. Siempre la hallábamos sonriente y de buen humor.
Es común en los pueblos llamar “beatas” a las mujeres que frecuentan la Iglesia. Pilar Silva nunca fue denominada con este título, pues ese calificativo no le encajaba con su merecida estima ni con su íntegra personalidad; antes bien mereció la mayor apreciación tanto en el pueblo como en la Empresa Endesa, de la que fue productora, y donde la estimaban incluso los no practicantes en la religión. Sería razonable y de toda equidad el que fuese canonizada por decreto, sin trámite alguno; mas esas cosas están sometidas a un procedimiento pertinente. No por eso deja de ser contada en el número de los santos.
Los días de su fallecimiento, entierro y funeral (8-11 de Julio) han sido días de luto, si no oficial sí real, en el pueblo y comarca; se notaba en los semblantes de la gente y en las lágrimas vertidas durante los actos fúnebres. Ejemplos como éste de la vida de Pilar, son hoy muy necesarios para mejorar este mundo en que nos tocó vivir, que rezuma materialismo y hedonismo y sin preocupación por los demás.
Pilar Silva no murió; sigue presente en sus obras; y, desde la otra vida, ante Nuestro Señor, continúa preocupándose por nosotros, cual hizo mientras vivió acá en el mundo.
Por Enrique Rivera”

En 1997 publícase un libro adicado a Pilar Silva (Pilar Silva, Muller crente e comprometida, editado por Segundo L. Pérez López), recollendo algúns dos seus escritos, así coma varios testemuños de xentes que a coñeceron de preto. Entre esos testemuños publicouse de novo o pasado artigo de don Enrique Rivera. O tempo quixo que se fixese unha nova edición con novos testemuños no 2003. Para esa edición don Enrique quixo enviar un novo testemuño e fixoo, nesa ocasión a través de min, entregándome na Residencia “A Magdalena”, á que os cregos do Equipo Pastoral íamos a celebra-la Eucaristía onda el, a seguinte carta orixinal que todavía gardo, e que enviei transcrita a través de correo electrónico para a sua edición.
Xabier Martínez.
SOBRE E CARTA ORIXINAIS DO ESCRITO SOBRE PILAR SILVA QUE ENRIQUE RIVERA ROUCO REALIZOU PARA A SEGUNDA EDICIÓN DO LIBRO DE PILAR SILVA
carta-1.jpg
carta-2.jpg
carta-3.jpg

Transcripción
“Recordando a Pilar Silva Barro.
Pasados unos cuantos años después del fallecimiento de Pilar Silva y meditándolo sobre su intachable personalidad tan abundantemente demostrada en el servicio desinteresado al prójimo, me place subrayar algunas peculiaridades a Ella vinculadas, como son: el considerar como el hombre no es solo alma sino también cuerpo y el ambiente social y cultural donde vive, puntos de partida en sus mediaciones para con el mismo; como en la gran familia humana están latentes un conjunto de afanes, fracasos y victorias que la condicionan, y como la vocación del cristiano no tiene en la tierra otra finalidad que la que tuvo Jesucristo: llevar la felicidad a todos, sin distinción de ningún género, quitando por doquier lo que hace sufrir; con su cariño, sus visitas y ayudas incluso materiales o económicas, con que asistía a los pobres o desvalidos por algún contratiempo.
Por ello podemos afirmar que tenía en su mente y en su corazón perfectamente dibujados lo que deben ser la dignidad de la persona humana y la misión de cada integrante de la Iglesia en el mundo actual.
Su labor, pues, consistió en reflejar, con conducta fundamentalmente caritativa, la obra misma de Dios, al ser tan humilde y ser un testimonio viviente de estar empapada de Cristo. Una perfección personal digna de todo encomio y aplauso.
Siguiendo su ejemplo hemos de desarrollarnos en relación con el mundo como personas y como cristianos superándonos a nosotros mismos.

MEMORIA DAS FESTAS DO CARME E O CORPUS
Enrique Rivera Rouco
“Memoria de las fiestas del Carmen y del Corpus en As Pontes. Publicado na revista das festas do Carme de 1987 e publicado de novo en Xullo do 95, en “A nova Unión”, no seu número 10)
La Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, en su parte religioso-litúrgica, viene celebrándose solemnemente en As Pontes desde el año 1741, fecha en que fue constituída la Cofradía del Carmen y aprobados sus estatutos, a los que se obedeció hasta la fecha actual cuando a la organización de todos los actos culturales. De la fiesta profana –o popular-, continuación de la religiosa, dan cuenta los libros de la Cofradía a partir del año 1800 al consignar la retribución a los doce “músicos” que actuarán (10 reales en 1800 y siguientes; 20 reales en 1859… 50 en 1870 más 25 reales en fuegos, etc.).
El costeo de este gasto por parte de la Cofradía cesó por el año 1880, coincidiendo con la versión de los ancianos de As Pontes según la que, desde esas fechas, tomó la fiesta auge mayor al ser organizada expresamente por una comisión de vecinos, pasando a ser festejos lucidos, con cuarteros de gaitas y bandas de música.
Contribuyera a ello la extinción de la fiesta patronal del 15 de Agosto y la ampliación y perfeccionamiento de la Capilla del Carmen, logradas entonces.
El plan de aquellas primitivas y pequeñas fiestas, que se prolongaría hasta muy entrado nuestro siglo en las demás celebraciones y Capillas de la Parroquia, consistía en la Misa y procesión unas “piezas” musicales después de la subasta o almoneda, merienda en el entorno de la Iglesia o Ermita, donde seguía un baile que terminaba antes del anochecer. A veces continuaban el baile por las primeras horas de la noche con luz de quinqués y candiles en un local de alguna casa cercana.
Nuestra fiesta patronal (el domingo y lunes del Carmen) fue, en cambio, desde el pasado siglo grande y destacada en la Comarca: con el Novenario, las procesiones muy vistosas y concurridas, solemne Celebración Eucarística en la explanada de la Ermita, dianas y pasacalles, conciertos después de la Misa, baile campestre en el Campo de la Feria (hoy parque), pausa para cenar y verbena desde las 9 de la tarde hasta la media noche, que solía verificarse en las Plazas de América y del Hospital, un día en cada una, para contentar a ambos sectores de la Villa (Me refiero naturalmente a los tiempos de hasta la década de los 50; a partir de entonces la verbena se realiza en horas más tardías).
En los comienzos de nuestro siglo, por iniciativa del entonces Juez de Paz, D. Manuel Fernández Vidal (D. Manolo de Carmen), es prolongada la celebración “del Carmen” en un día más de fiesta (el 25 de Julio) iniciando la Jira a la “Isla da Ramalleira” (hoy sumergida en el embalse de la térmica vieja), amenizada con música de gaitas durante la tarde y con verbena en la Plaza del Hospital. Esta Jira continuó hasta nuestros días; actualmente se celebra, con gran concurrencia de público, en el Parque de La Fraga.
No faltaban juegos y entretenimientos en esos señalados días: “Bolos” en Tras da Ponte en el pasado siglo; después de las “Cucañas” en la Presa de Alende; carreras de sacos; posteriormente: natación, pesca, fútbol, jimkanas, etc., así como los artísticos fuegos de artificio en el campo de la fiesta, aparte de la novedad típica de esa fecha con tenderetes de baratijas, golosinas, bebidas, juegos, etc.
La Villa se engalanaba mediante originales arcos en las entradas, saludando con bienvenida a los forasteros, con banderas en los balcones y con sinnúmero de banderillas de colores. Mandaban las Ordenanzas Municipales (entre otras cosas) que “se adecentara todo el Pueblo y se adornase con banderolas y gallardetes…”. Asimismo, la procesión del sábado (desde el Santuario hasta la Iglesia) que, antes tenía lugar a primera hora de la noche, era profundamente adornada por las bengalas que ardían en los balcones y las velas encendidas que portaban los devotos.
Por tanto, la solemnidad del Carmen, desde hace muchos años, vino celebrándose y viviéndose intensamente en el aspecto religioso y en el de fiesta popular.
De la festividad del Corpus Christi tienen en As Pontes procedencia inmemorial las funciones litúrgicas de Misa Solemne, exposición del Santísimo y Procesión. La fiesta profana o popular comenzó en el año 1934.
Los libros de la extinta Cofradía del Santísimo Sacramento de Puentes (que se conservan en el Archivo Diocesano de Mondoñedo) dan cuenta de esta celebración.
Es la Cofradía más antigua de nuestra parroquia; el primer libro consigna los datos de su administración y afiliados desde el año 1645 al 1738.
Ya entonces se celebraba ese día la Misa solemne en la Iglesia Parroquial y una larga procesión “por el Pueblo y extramuros”, en la que “todas las imágenes de la Iglesia marchaban delante de Nuestro Señor Sacramentado en homenaje y manifestación de fe contra la herejía de Berengario de Tours y sus seguidores… siguiendo las disposiciones de los Padres Santos Urbano IV y Juan XXII…”.
Esta fiesta fundamentalmente religiosa, pues los libros de la Cofradía en muy reducido número de años refieren costeo del “músico”, que actuaría en la procesión y poco más.
En el año 1933 fueron pavimentadas con cemento la calle Real y las dos Plazas (Real y de la Iglesia), quedando idóneo el suelo para bailar en las mismas.
Con ese fin en 1934 se formó una comisión y organizó la primera patronal “do fondo da Vila”. La comisión fue integrada por: D. Jesús Basanta Vázquez (“Suso Basanta”), D. Manuel González Vales (“Manolo de Grou”), D. Francisco Bouza (“Paco do Alto”) y D. José López (“o Lipín”).
Desde entonces ese sector de “O fondo da Vila” vino celebrando su fiesta propia hasta hace unos años en que empezó a interrumpirse, debido principalmente a la despoblación de dicha zona del Pueblo.
No sólo el Corpus sufre decadencia en nuestros días, sino también la patronal del Carmen y todas las fiestas en general, al seguir la nueva sociedad otros estilos de diversiones: las discotecas, viajes, éxodo a apartamentos en la costa o montaña, etc…
Falta la ilusión de antaño en el esperar la fiesta con ansia y vivirla intensamente en sus días; y así resultaba tan concurrida en la década de los cincuenta en que los asistentes ocupaban todo el Campo de la Feria.
Necesario es reconocer que aquel estilo tradicional de diversión poseía grandes valores positivos: la fiesta constituía una reunión social para divertirse a la par que cumplir una devoción, ya que el factor principal era el religioso: hacia el Patrono, Santo o Santa.
Motivaba la reunión familiar estrechando sus vínculos. Vivíase un clima de alegría, regocijo y recreo en que eran permitidas chanzas, bromas y algo más de libertad; y con comida extraordinaria.
En suma, las fiestas, aunque asociadas a motivos religiosos vinieron respondiendo a una necesidad profunda del individuo, que puede expresarse y recrearse en ellas de un modo no habitual.
Las fiestas son colectivas: hacen intervenir al conjunto de los miembros de varias familias y proporcionan ocasión al grupo familiar para afirmar su cohesión. E incluso también al grupo social de la Parroquia.
Son por tanto necesarias en los pueblos, porque, aparte de hermanar las personas, en definitiva vienen a ser algo así como el sedante que mitiga las amarguras y sinsabores cotidianos de las cosas serias que nos torturan todo el año.
En el presente dos jóvenes entusiastas nos han preparado unos espléndidos festejos, nutridos de actos que satisfarán a jóvenes y mayores.
Que no falten en el futuro nuevos entusiastas que sepan continuarlos con brillantez, revitalizando estas fiestas con atractivos culturales y deportivos.
Enrique Rivera Rouco, 1987”.

El Patrimonio histórico de nuestra Comarca, (I) Hórreos, publicado en “A nova Unión”, Xuño de 1995, número 8, px 16.
Vayan estas líneas dedicadas al patrimonio artístico de nuestra Comarca, más copioso de lo que sus habitantes creen o conocen.
Sería demasiada materia para un simple artículo intentar el estudio monográfico completo de dicho patrimonio, por lo que, de entre nuestros elementos histórico-artísticos, lo circunscribo a dos: “los hórreos” y los “cruceiros”, dejando consiguientemente sin mencionar los restos de nuestros antepasados prehistóricos y celtas, el puente romano y el medieval de Don García Rodríguez, la bóveda gótica de nuestra Iglesia Parroquial y su importante retablo barroco del siglo XVI, las demás Iglesias y Ermitas de la zona con sus retablos neoclásicos (y algunos de imitación barroca); algunas viviendas muy antiguas con galerías o balcones típicos; objetos de gran antigüedad todavía existentes en las casas como telares, jarrones, botijos, lámparas, quinqués, monedas, etc., que lamentablemente van desapareciendo por ignorar los dueños el mérito que poseen y por la astucia de los comerciantes anticuarios, auténticos expoliadores de nuestra tierra…
Sin detenerme en más preámbulos paso a describir las antedichas obras meritorias de la zona de As Pontes, con su tipismo peculiar: (I) “Horreos”; (II) “Cruceiros”.
Los “Hórreos”
Perduran alrededor de un centenar de ejemplares antiguos en las Parroquias de nuestro Municipio y en las colindantes de Ribadeume y Bermuy, y, por su formato y dimensiones, representan un modelo peculiar entre los diferentes tipos de “hórreo” gallego. Poseen más de un siglo de antigüedad y, situados en las eras o “airas de mallar”, sirvieron a nuestros antepasados como almacenes para guardar maíz en espiga, habas, etc. y perpetúan la imitación de los graneros romanos, que solían ser construidos con madera sobre pilares de ladrillo.
Nuestros “hórreos” son de reducidas proporciones y llevaban antiguamente el nombre de “Cabazos” (vocablo del Romance Gallego; derivado del latín “cápere”, que significa recoger o reunir provisiones).
Comprenden una superficie aproximada de 1 x 4 metros de base y van sostenidos en las cabezas sobre dos pilares de mampostería protegidos con lajas de pizarra horizontales para impedir la subida de los ratones.
La estructura de la obra está formada por viguetas y barrotes de roble, pintados con un preparado mediante aceite de linaza y colorante de tono marrón. Esta pequeña nave parte de una base circunscrita por viguetas robustas sobre las que van asentadas las hileras de barrotes verticales que le proporcionan la figura externa y que suelen ser prismas de 5 x 5 centímetros de base por 2 metros de altura. El conjunto está en su interior separado por un tabique que lo divide en dos mitades iguales y dotado con sendas puertas en ambas cabezas; todo ello con el mismo sistema de barrotes verticales. Termina con una techumbre de pizarra con perpino en cuatro vertientes, que descansa sobre las viguetas de arquitrave las cuales forman la cornisa sencilla del contorno, variada con los trozos salientes de las “tijeras” del perpino que terminan al exterior en una figura de modillón simple, sin ornamentar.
Este es, a grandes rasgos, el estilo propio de los antiguos “hórreos” de la Comarca de As Pontes, que paulatinamente van entrando en ruinas, a la par que sus propietarios, ignorantes del mérito histórico artístico que poseen, no intentan restaurarlos sino más bien substituirlos por otros similares, pero construidos a base de ladrillos, que, si bien cumplen su función práctica, no pueden en manera alguna reemplazar el mérito de los anteriores.
Por curiosidad y anécdota, no puedo menos de consignar en el final de este punto unas frases del historiador cordobés del siglo XVI, Ambrosio de los Morales, que relata en su obra “Crónica General de España”, cuando, al ser Cronista de los Reinos de Castilla en el reinado de Felipe II, realizó una gira por Galicia y, quedando sorprendido al ver nuestras pobres viviendas de aldea, escribió: “… y aún a mí no me espantaba en aquella tierra tanto esto, como ver los graneros, que ellos llaman hórreos, fabricados desta misma obra…”.
Enrique Rivera Rouco
Cronista Oficial de As Pontes”.

El patrimonio histórico de nuestra Comarca, (II) Cruceiros, publicado en “A nova Unión”, Xullo 95, nº 9, px 16:”
Los “Cruceiros” de nuestra Comarca:
Al igual que los “hórreos” también los “cruceiros” de nuestra Comarca están encuadrados en un estilo propio de la zona: son aquí abundantes y de gran antigüedad como en toda la Región Gallega.
Nuestros antepasados los erigían en los cruces de caminos con el fin de que transmitieran protección divina a los transeúntes y además porque marcaban una estación para el rezo de un responso cuando ante ellos pasaba la conducción de un cadáver. Asimismo era situado un “cruceiro” ante las Iglesias y Ermitas como símbolo externo de paternal acogida hacia los devotos que acudieran a ellas, a la vez que determinan el trayecto de la procesión que en su derredor, se verifica el día de la fiesta.
Posee nuestra zona principalmente dos modelos de “cruceiros”, construidos con piedra de granito: uno sencillo, sin esculturas (o a lo sumo una y sin reverso), con capitel de imitación “Dórica” sobre pilastra octogonal y basamento simple; tales son el de La Coba en Aparral, el de la Iglesia del Deveso, el de “Prada” en El Freijo, el de Veiga de Nada en San Mamed, Carreiro y Sixto (Ribadeume) etc…
Es el segundo modelo un “cruceiro” bien logrado y de indiscutible mérito, abundante aquí; lleva figura escultórica en el anverso y reverso (respectivamente, las imágenes del Crucificado y de la Dolorosa; salvo las dos excepciones que detallamos después), capitel de imitación “Corintia”, con cabezas de ángel en vez de hojas de acanto, mástil en pilastra octogonal ornamentada con bajorrelieves de los instrumentos de la crucifixión (escalera, clavos, tenaza, martillo, espada…) y basamento destacado, mediante piezas cuadrangulares en forma de escalinata, soliendo ostentar la más elevada alguna inscripción con el nombre del fundador y la fecha de su erección y también la concesión, por parte del Obispo de Mondoñedo, de indulgencias a quienes recen ante ellos.
Se conservan “cruceiros” de este tipo ante las Iglesias Parroquiales de Vilavella, Ribadeume, Freijo y San Mamed, Pedrafita, Faeira, Goente, Eume; ante la Iglesia del Poblado y ante las Ermitas del Carmen y Marrajón, en el Parque de “La Fraga” y en El Médielo (Otro que había en el Barrio de “Casilla del Bañal” conocido por “Cristo do Grilo” ha sido robado en 1978 y, al parecer, se encuentra hoy en un lugar de Ponferrada).
Entre todos ellos merecen especial mención los siguientes:
1) El “cruceiro” de la “Capilla del Carmen”, el cual representa uno de los pocos modelos existentes en Galicia que exhiben la escultura de la Virgen con el niño en brazos, en vez de una Dolorosa; detalle que, según Álvaro Cunqueiro, plasma una alegoría hacia la fecundidad de la mujer gallega. Posee asimismo en la pieza superior de la base bajorrelieves de la Dolorosa y de la Magdalena, el relato de su fundación que dice: “Devoción de D. Fco Bouza, natural de Grañas del Sor, Año de 1828”, y la concesión decretada por el Obispo de Mondoñedo Dr. Francisco López Borricón, a quien rece ante él tres avemarías y una salve, de cien días de indulgencia (es decir, el mismo mérito que practicando ayuno o penitencia los cien días).
2) El “cruceiro” de la Faeira también tiene la Virgen con el Niño.
3) El “cruceiro” ante la Capilla del Val (Goente), cruceiro “Loveto” es decir con hornacina e imagen en la base.
4) El “cruceiro” ante la Iglesia del Freixo, cruceiro “Calvario” por llevar en el basamento escenas del Vía-Crucis en relieve.
5) Otro de imitación románica, al lado de la escuela del Freixo.
6) El “cruceiro” del Pueblo, hoy situado ante la Iglesia del Poblado, tras haber sido deportado en 1932 al paraje de Las Campeiras sufriendo deterioros en esos trasiegos; es una obra perfecta y más destacada que las restantes de la Comarca; su origen es muy antiguo (acaso del siglo XIV, a juzgar por la influencia gótica que delata su estilo y por los signos heráldicos que presenta).
Tiene capitel de imitación “Corintio” y esculturas del Crucificado y Dolorosa perfectamente logradas y de mayor tamaño que los retantes “cruceiros” de la zona, basamento elevado con peana disminuída típica de la evolución gótica. Probablemente le falta una segunda pieza superpuesta a éste y ornamentada con toro y ábaco, conforme al orden escultural de entonces.
La columna o mástil que lo eleva ostenta un relieve de la Asunción, que es la Patrona titular de esta Parroquia, y una corona real, símbolo de la concesión regia del feudo de As Pontes por Enrique II a Don García Rodríguez.
Carece de otros elementos decorativos que antaño tenía, así como de dos miniaturas de ángeles en los extemos de los brazos, con sendos cálices para recoger la sangre, y que perecieron cuando fue tiroteado con arma de fuego en Las Campeiras, en el año 1936, por algún fanático ignorante.
Conserva en el extremo de la columna, bajo el capitel, unos importantes signos heráldicos: bifolios de lises (símbolo de la nobleza) y gravillas de trigo (símbolo del Pueblo agricultor).
Desde tiempo inmemorial presidía la entrada de la antigua Villa de As Pontes en el cruce de los principales caminos: el “camiño dos arrieiros” (antes “dos ártabros”) de Bares a Betanzos y el camino real desde el Convento Jurídico Romano de Lugo a la ría de El Ferrol, hallándose situado en la Plaza del Hospital, al lado del entonces allí existente establecimiento benéfico con dicho fin, frente a la Avda. de Galicia, a donde debiera ser reintegrado, ya que injustificadamente fue desplazado de su entorno histórico.
Otros dos últimos modernos, obras del escultor Guillermo Feal, en la entrada de la Central Térmica y otro, muy destacado, ante la Iglesia Parroquial.
Y después de esta somera exposición de nuestro patrimonio artístico sólo me resta exhortar sobre la necesidad urgente de conservar, lejos de enajenar, las cosas antiguas que aún quedan; por su mérito de antigüedad y por ser legado de nuestros antepasados de feliz memoria.
Enrique Rivera Rouco.
Cronista Oficial de As Pontes”.

Neste último artigo de don Enrique que vos presento quero facer destacar o que segue. No Arquivo Municipal de As Pontes atópanse as fotos que a continuación vos presento, así coma o seguinte plano dalgúns obxectos e da área de excavación e catas do Chamoselo. Don Enrique apoiouse nunha tradición oral para chegar á conclusión dunha colexiata coma precedente da actual Igrexa de As Pontes. Esta colexiata estaría ubicada no Chamoselo. Tras das tradicións orais, sempre pesa algo de realidade, pero a momento presente non temos constancia documental de tal Colexiata, e só podemos determinar a existencia dunha vila tardorromana no Chamoselo, a columna que aparece na foto, as pezas cerámicas, e outras cousas que constata a tradición dos máis vellos e as catas que no seu día se fixeron, e que estaría ben que a Universidade nos amosara abertamente, e incluso, buscase as devanditas pezas que alí apareceron, e que por estas fotos son inegables.
Non existe constancia documental da advocación a San Martín en As Pontes, e a titularidade de Santa María de As Pontes tén unha orixe moi primitiva. Sempre se me fixo extrano e sospeitoso ese cambio de San Martín a Santa María. Especialmente porque San Martín non está entre as imaxes parroquiais actuais ou doutros tempos na parroquia de As Pontes (só en Gondré). Iso sí, San Martín tivo un grande peso dentro da nosa diócese, e é abondosa a súa presencia na mesma.
Por outra parte, consultei recentemente os documentos ós que don Enrique se refería do Arquivo do Reino de Galicia, e ese “Priorato de San Martín de Puentes”, non se refire a As Pontes, senón a “Porto”, ainda que o documento se escribe como “Puentes” nalgún momento, coma no mesmo título. Trátase doutro priorato, dependente de Sobrado e son contas do século XVIII, o cal amosa que don Enrique citou unha proba que, desgraciadamente, non era tal. Aconteceu que non accedeu ós documentos orixinais, senón que se basou nun catálogo de documentación, e a “sección XII, departamento 3”, non é outra cousa máis ca o documento 123, pola antiga clasificación que tiveron os fondos do Arquivo do Reino. Ainda que así fose, temos que disculpar a don Enrique e comprender as limitacións humanas da súa vida, non sempre doada, e da súa investigación.
Xabier Martínez
Las incógnitas e inmemoriales, pero corroboradas Colonias del Chamoselo, publicado na Revista das Festa Patronais 1996, páxinas 11-13:
En la zona del “Chamoselo de Abajo”, desde el Puente Romano a la Presa de Alende, vinieron apareciendo restos de edificaciones primitivas, como tejas, ladrillos y otras piezas, al practicar labores agrícolas, abrir las zanjas para las cimentaciones de las casas del entorno y la construcción de las nuevas Rúas de (A Balsa y la travesía colindante al Tanatorio), que delatan la existencia de alguna extraña población en otros tiempos allí perviviente.
En concreto, al construir la “Granja Rivera” en 1945, tras la casa señorial núms., 34-36 de la Avda de Lugo, fue hallada en el subsuelo una estatua de piedra, con 1,50 mts de altura aproximadamente, que representaba un guerrero, tipo “viriato” en su atuendo: casco en la cabeza y espada ceñida al cuerpo.
Lamentablemente no se conservó, ya que el dueño del edificio, D. Eulogio Rivera López, temiendo que la Dirección de Bellas Artes le parase la obra, ordenó a los canteros que la ocultaran en la pared y así quedó emparedada en la zona sur de la granja.
Posteriormente, al preparar la cimentación de la casa nº 40 de la Avda. de Lugo salió a relucir un lujoso pavimento de mosaicos de estilo romano, que desde entonces permanece allí oculto bajo el suelo.
Asimismo, cuando hicieron el encaje de la Rúa da Balsa (al final de la década de los 70) se encontraron piedras trabajadas de granito, entre ellas un molino romano, actualmente colocado ante el edificio del Ayuntamiento.
Finalmente, en la travesía entre la Avda de Lugo y la Calle Presa de Alende, al iniciar los trabajos fueron apareciendo vestigios de dos edificaciones superpuestas una romana y otra medieval, que, después de ser investigados, quedaron subterráneos al asfaltado de dicha travesía (al lado del Tanatorio).
Dada la naturaleza de elementos romanos de muchos de los restos y la proximidad del Puente Romano, sobre el Río Chamoselo, lógicamente es lo más probable la existencia de una villa Romana en este paraje.
El puente es romano y no medieval como algunos lo han definido. La tradición popular y los viejos documentos de las fincas colindantes así lo denominaron siempre. Además posee las características fundantes de las construcciones romanas: arco de medio punto, con perfil elegante dentro de un aspecto antiquísimo, pretiles de lajas de pizarras colocadas en vertical (que sufrieron deterioros y arreglos a lo largo de los años), bóveda de sillares “en seco”, rampas de acceso con rasante hasta la parte alta del puente, cepas fuertes, en la base siguiendo forma ligeramente trapezoidal, etc.
Mientras que los puentes medievales y algo posteriores no suelen llevar arco de “medio punto” sino “de carpanel” (más horizontal y exhiben menos esmero en la ejecución de las plantas y rasantes: sillería no uniforme y mampostería de grandes dimensiones, presentando un aspecto menos atrayente y más desproporcionado.
El estudio realizado en 1992 por personas versadas en la materia: los Arqueólogos D. Alberto González y Dª Susana Ricart, en el levantamiento y obra de la Travesía del Tanatorio, aparecieron un nivel de pavimentación conseguido con cantos rodados, al que tipificaron como una pavimentación de calle hecha por mano humana; un muro con correcta factura, de 18 cms. en anchura, origen de una obra importante; otros dos pavimentos subterráneos de diversa época sobre plano de arcilla originariamente romano una canalización rectangular de desagüe en teja romana; alguna cerámica romana y un cuenco característico del siglo IV.
MAPA DA ZONA ARQUEOLÓXICA DO CHAMOSELO, E PEZAS ATOPADAS NESAS CATAS
mapa.jpg
peza1.jpg
peza2.jpg
peza3.jpg

Aunque el tramo explorado ha sido muy pequeño en extensión por hallarse la zona poblada de casas, quedó clara la existencia de dos asentamientos sobrepuestos: romano y medieval limitando en su parte Oeste (al lado de la finca núm. 19 de la Avda. de Lugo) con rasante inferior a la calle y paralelamente a ella, siguiendo los núms. 25 y siguientes, hacia el Bar Calvo, el extremo de una mansión romana en que se apreciaban el borde terminal del “vestibulum” y “alas fauces” a los que naturalmente tenían que seguir los locales destacados del “impluvium” y “peristilium” y a la altura del Bar Calvo, aproximadamente, (bajo la carretera), la terma de los baños públicos.
Los indicios del establecimiento medieval levantado encima del anterior, y que en dichos rastreos se apreció formando línea terminal con la obra en material romano, muy bien pueden corresponder a las dependencias de la “Iglesia Colegiata” a la que, desde antaño, vino refiriéndose la tradición popular de As Pontes, y no sólo la tradición sino los datos que posee en La Coruña el archivo Histórico del Reino de Galicia, en la Sección XII, Departamento 3, Epígrafe “Documentos Eclesiásticos”, en que se conservan libros y documentos procedentes de los antiguos monasterios y que pasaron a ser “Prioratos” con motivo de la reforma monástica del siglo XVI, entre los cuales figura el MONASTERIO DE SAN MARTÍN DE PUENTES, posteriormente reducido a “priorato” dependiente del monasterio de Monfero del que quedan algunos de sus libros de cuentas y vicisitudes de este “priorato” (época en que ya habían sido castellanizados los topónimos y entonces signa “Puentes” en vez de (“As Pontes”).
Finalmente, en consonancia con esta tradición popular, está la secularmente llamada “A Fonte do Obispo” delante de la “Presa de Alende”, donde fluye un manantial de agua que, por su exquisitez, ha sido siempre preferida por los vecinos, hasta ser ubicada sobre su decurso una cochiquera por el Sr. Ubaldo Fernández Trigo y posteriormente canalones de aguas residuales.
Esta agua era preferida por la Comunidad monacal allí residente y, como elemento distinguido, apreciada por el Obispo de la Diócesis siempre que, en sus viajes, se hospedaba en esta Colegiata, donde de sobremesa paseaba por la orilla del Río y en esta fuente se refrescaba deleitoso, adquiriendo desde tantos siglos el sobrenombre de “A fonte do Obispo”. Así lo asevera la vieja tradición oral de los antepasados del Pueblo.
En suma, dentro de este sector del Chamoselo, al erigir las nuevas casas en ambos lados de la Avda. de Lugo, perecieron muchos importantes hallazgos antiguos al no darles importancia y sepultada bajo la nueva población la reminiscencia venerable de un egregio pasado.
Enrique Rivera Rouco
Abril de 1996”.

Consegue en tempo real avisos de novos artigos no teu dispositivo, subscribete agora.

También podría gustarte
Comentarios