Dos escaladores reparan palmo a palmo la chimenea de Endesa

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[La Voz de Galicia] La chimenea de la central eléctrica de As Pontes mide 365 metros de altura y cuenta con 36.000 metros cuadrados de superficie externa elaborada con hormigón armado, expuesta siempre a la intemperie desde que fue construida en 1978. Pese a su aparente fortaleza, el frío, el calor y el viento dejan su huella y pueden provocar grietas u otros daños. Por eso, Endesa contrata cada cinco años a dos expertos escaladores, los alpinistas, como los llama José Antonio Velo, responsable de mantenimiento mecánico de la central.


Los alpinistas pertenecen a la empresa Ibec de Pontevedra y se dedican a realizar trabajos industriales en altura, se encuentran estos días, y durante las dos próximas semanas, encaramados a la chimenea, a 365 metros del suelo, para inspeccionar palmo a palmo la superficie de hormigón en busca de posibles defectos o daños en el hormigón provocados por las condiciones climatológicas. «Queremos evitar a toda costa los desprendimientos de partículas de hormigón», explica Velo.
Si los especialistas encuentran grietas o fisuras, las sellan. Otra de las misiones de los alpinistas para comprobar la salud de la estructura más simbólica de As Pontes, es la realización de catas en la superficie de hormigón para averiguar la profundidad de penetración de los contaminantes atmosféricos.
Las reparaciones se efectúan con un producto que se llama pasivante, que una vez aplicado evita la corrosión y ejerce una función barrera que protege el hormigón de los agentes externos.
Cuando los alpinistas acaben su laborioso y arriesgado trabajo, Endesa tiene previsto completar la faena aplicando una pintura aislante, que le costará a la empresa dos millones.
La de As Pontes es la chimenea industrial más alta del mundo. La torre Eiffel, por ejemplo, mide 324 metros.

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