El cura de Santa María denuncia los daños provocados en el templo pontés

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[La Opinión, por Nuria Rodríguez] El cura de la parroquia de Santa María de As Pontes denunció ayer ante la Policía Local los destrozos provocados el pasado fin de semana en la iglesia pontesa. En la madrugada del sábado al domingo, sobre las 02.00 horas, una vecina de Vilavella advirtió de que había fuego en el exterior del templo. Al parecer, un grupo de jóvenes encendió una hoguera y el fuego prendió en unos tablones de madera que se encontraban apilados en un lateral de la iglesia, según explicó la primera teniente de alcalde, Montserrat García, tras consultar el informe de la Policía. Las llamas derritieron una ventana de metacrilato muy próxima al retablo, así como las canaletas, antes de ser extinguidas por los bomberos.


Fuentes de la Policía Local manifestaron ayer que “prácticamente todos los fines de semana” se comete algún acto vandálico en la localidad. El pasado domingo se produjo un incendio en la iglesia de Santa María, en una plaza en la que se acostumbra a celebrar botellones, y aparecieron pintadas en el Conservatorio de Música Profesional, la antigua residencia de Endesa y en el restaurante Cinco Xotas. Además, la parroquia de Santa María informó de la rotura, a pedradas, de tres ventanas de la iglesia. También aparecieron vallas de obra en el río que pasa por la parte posterior del templo y de la casa rectoral y una ventana rota en una casa particular sita en Rego do Muíño, así como varios contenedores movidos de sitio.
El párroco de Vilavella todavía no ha valorado los daños sufridos en la iglesia, pero ha decidido presentar una denuncia “para que quede constancia de lo sucedido”. “Esta ha sido la peor de todas las gamberradas. Hubo suerte y una vecina avisó de lo que sucedía, por lo que el fuego no alcanzó el retablo, pero cuando abrimos la iglesia estaba llena de humo”, señaló.
Afirma, también, que los tablones apoyados en un lateral de la iglesia fueron colocados allí por la empresa adjudicataria de las obras de construcción del paseo fluvial proyectado en la zona “sin contactar con la parroquia”. Al parecer, los trabajos fueron paralizados tras la denuncia de un vecino y la empresa arrimó los tablones del andamio al templo a finales del pasado mes de julio.
Los vecinos de Vilavella han mostrado su preocupación por los reiterados destrozos que sufre el barrio durante los fines de semana y han solicitado una entrevista con el Ayuntamiento, encuentro que tendrá lugar, en principio, el próximo lunes o martes. Desde la Asociación Rodríguez de Valcárcel señalan que la situación “comienza a ser un poco intolerable” y advierten de que la iglesia “no ardió de milagro”. Piden, asimismo, más vigilancia y que se actúe con la gente que comete los daños, entre los que hay, aseguran, mayores y menores de edad. La primera teniente de alcalde y concelleira de Atención á Participación Cidadá, Montserrat García, expresó ayer el disgusto del Gobierno local por lo sucedido y sus deseos de que actos como los del pasado fin de semana no se repitan.
“Pondremos todos los medios de seguridad necesarios para evitar lo acontecido no sólo en Vilavella, sino también en el resto del pueblo”, manifestó García, que también quiso lanzar un mensaje a la juventud pontesa: “Que se diviertan, pero que procuren cuidar el pueblo, que es de todos”.

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