A golpes con el legado arqueológico

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Los restauradores regresarán mañana al castro de Espasante para reparar los daños; mientras, el fiscal de Patrimonio investiga el estropicio del yacimiento de Valón


Lorena Vidal y Cristóbal Nodar, de la empresa Zeta Arqueología, pusieron fin hace una semana a más de veinte días de excavaciones en el castro de Punta dos Prados, en la parroquia de Espasante (Ortigueira). Sólo 48 horas después de que hubiesen colocado unos plásticos negros y unas piedras para proteger el yacimiento, descubrieron que unos vándalos la habían tomado con el antiguo poblado, causando importantes destrozos. «Es una afección seria», señala la arqueóloga.
Ahora, al grupo de expertos no les queda más remedio que volver a empezar y tratar de reparar estos estropicios. Mañana, los restauradores y arqueólogos de Zeta regresarán a Punta dos Prados para trabajar en las dos zonas afectadas: por un lado, los muros que rodean el camino de acceso al yacimiento; y, por el otro, el monumento con horno.
En esta estructura, que singulariza el castro ortegano, los autores de los destrozos arrancaron tres losetas de pizarra del pavimento y las catapultaron por el entorno. Los arqueólogos no habían trabajado sobre el monumento con horno, pero sí sobre las murallas de la vía de acceso, de las que fueron arrancadas varias piezas de esquisto.
Lo primero que hará el equipo de Zeta nada más llegar a Punta dos Prados será limpiar la argamasa que ahora ha quedado al descubierto, y colocar de nuevo las piedras, consolidándolas a posteriori con un mortero de pigmentos, cal y arena lavada.
La Dirección Xeral de Patrimonio, que financió los anteriores trabajos en virtud a un convenio con el Concello, también costeará estas labores. Los expertos tardarán unos tres días en reparar la gamberrada.
La Fundación Ortegalia presentó esta semana una denuncia ante la Guardia Civil. Los arqueólogos de la empresa Zeta confiesan que estos ataques a los castros no son «por suerte» habituales, aunque señalan que los que asaltaron Punta dos Prados el pasado fin de semana «lo hicieron de forma intencionada, sabían que estábamos trabajando, levantaron los plásticos y causaron los destrozos», apunta Lorena Vidal.
Imprudencia
Los ataques al patrimonio arqueológico también fueron noticia hace un mes en el castro de Vilabuíde, en la parroquia ferrolana de Valón. Una empresa que talaba árboles en la zona destrozó con maquinaria pesada parte del muro de este yacimiento, taponando con los restos de la muralla el propio foso.
Después de cometido el estropicio, el Concello ferrolano ordenó paralizar los trabajos. Ahora es el fiscal de Patrimonio Histórico e Cultural, Antonio Roma, el que está investigando este caso y está pendiente de que le remitan la información necesaria desde la Dirección Xeral de Patrimonio.
Este experto en urbanismo y en protección del patrimonio cultural explica que los destrozos a bienes arqueológicos «no son habituales, pero tampoco son casos aislados». Indica que «hay varias sentencias condenatorias en Galicia por este tipo de situaciones».
Por lo general, los autores de destrozos en yacimientos tienen que hacer frente a una multa económica «que a veces se queda en poco», matiza Roma. También deben devolver la zona dañada, en la medida de lo posible, a su estado original. La primera sentencia de este tipo dictada en España fue en Santiago de Compostela.

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