Una exposición pontesa invita a la reflexión sobre el pasado

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La Voz de Galicia. «O pasado está en todas partes». Así comienza el catálogo de la exposición A memoria da terra. Unha aproximación arqueolóxica ó noso pasado- que se inauguró ayer en la Casa Dopeso de As Pontes- con una reflexión sobre lo que supone el pasado en la identidad de una comunidad y lo que significó en épocas anteriores.


La muestra que se presentó ayer es una recopilación de gran parte de la información de la que se dispone sobre los orígenes de As Pontes, desde el Paleolítico hasta la época romana; un repaso a las personalidades más importantes de la arqueología pontesa y a la localización de todos los yacimientos descubiertos en la zona, que suman 144, de los que 133 son túmulos. También incluye la exposición de las reproducciones de algunas de las piezas halladas en estos yacimientos, elaboradas por Manuel Miranda, Arturo de Lombera y Pedro Martín; y la proyección de un vídeo divulgativo.
María Martín Seijo, coordinadora de la muestra y miembro del departamento de Historia de la Universidade de Santiago de Compostela, explicó que la idea fue iniciativa de la concejalía de Cultura del Ayuntamiento, «a raíz do movemento social que xurdiu polas excavacións en A Mourela». En la exposición participa también la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta y el Grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste Ibérico.
A la inauguración asistió el concejal de Industria, Óscar García, y el edil de Servizos Sociais, Xosé Alén, ya que el resto de la corporación no pudo acudir por motivos profesionales. Estuvieron presentes más de cincuenta personas, que siguieron con atención las explicaciones de Martín Seijo, quien desveló algunos de los mitos erróneos más divulgados sobre la arqueología, como la imagen del arqueólogo limpiando piezas con un pincel, «cando a ferramenta fundamental deste especialista é o sacho».
Entre los aspectos más destacables de esta exposición están los datos sobre el Castro de Espiñaredo, que todavía no han sido publicados. Esta construcción fue descubierta a partir del estudio de la fotografía aérea de la zona por el personal de Endesa, que fue catalogado por la Xunta. Las excavaciones se llevaron a cabo entre 1989 y 1990. El castro era de forma oval y alcanzaba los dos metros de altura en algunos tramos. La cerámica castrexa es el material arqueológico más abundante, aunque muy fragmentado. Según las investigaciones, se estima que el yacimiento estuvo ocupado en el primer tercio del siglo I de nuestra era. Los objetos encontrados están, por ahora, desperdigados en diferentes museos y en la Universidade, según explicó Martín Seijo, y el Ayuntamiento está en posesión de los que se hallaron en los noventa, a la espera de poder exponerlos en un museo local, según declaró la coordinadora.

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