Los médicos alertan de que el riesgo de infarto aumenta en Navidad

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[La Voz de Galicia] En el Hospital Clínico de Santiago, el 17% de los ingresos anuales se producen en diciembre. Detrás de una gran parte de los ataques agudos de miocardio hay una comilona o un exceso de alcohol.


La Navidad no es una época de sequía. Ni en meteorología ni en sanidad. Los médicos saben que las urgencias atenderán en las próxima semanas casos verdaderamente graves: intoxicaciones etílicas en fin de año, accidentes de coche a cualquier hora y muchos, muchos infartos.
El director del Área del Corazón de A Coruña y uno de los mayores expertos de España en estas cuestiones, Alfonso Castro Beiras, cifra en unos 1.800 infartos agudos de miocardio -«es decir, trombos en la arteria», puntualiza- los que se dan cada año en Galicia. Estos no se reparten de forma equitativa todos los meses, sino que «los casos coronarios se agrupan y hay épocas de sequía», explica.
Son varios los factores que influyen en que en un momento determinado haya infartos, pero no hay duda de que «detrás de muchos hay una comida copiosa o un exceso de alcohol», claro que esto no es algo que se haya estudiado con datos, «sino puramente observacional» por parte de los cardiólogos, recalca Castro Beiras. El experto cree que la mejor receta es el «cuidado», disfrutar de las fiestas, pero con moderación en lo que a la cantidad de comida y alcohol se refiere: «Si normalmente, incluso para algunos casos sin patologías anteriores, se aconseja una copa de vino con las comidas, ahora pueden ser dos, que también tenemos que alegrar el corazón. Eso sí, siempre que no tengamos que conducir, que entonces es mejor no probarlo». Y en cuanto a la comida, «no importa tanto la variedad ni lo equilibrada que sea como la cantidad». Con estas dos pautas se pueden evitar situaciones como la del Clínico de Santiago, que, si al cabo del año recibe unos 350 infartados, en diciembre atiende 60 (el 17%).
Discusiones, las justas
Junto al alcohol y excesos gastronómicos hay que tener en cuenta el frío y las emociones, ambos propios de estas fechas. Castro Beiras recuerda que «el frío, sobre todo repentino, está muy vinculado a estos episodios coronarios» y el estrés, tanto físico como psíquico, también: «La última crisis de los misiles en Siria desencadenó una ola de infartos», recuerda.
En Galicia es poco probable que estallen más bombas que las de palenque, aunque el recuerdo de los que no están o, lo que también es habitual, «las discusiones violentas» pueden hacer visible una enfermedad que estaba sin diagnosticar, porque no había habido síntomas. Así que para los próximos días, ya lo saben: disfruten del turrón y del cava con moderación e intenten mantener la calma.

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