Un pontés que sufrió dos infartos en el 2003 se queja de las listas de espera

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[La Voz de Galicia] Nueve meses de agonía para una cita en el Marcide: José Ángel Pumares, vecino de As Pontes, prejubilado, de 56 años, tuvo en el año 2003 dos infartos. Desde aquella, tiene que seguir un procedimiento médico que le obliga a acudir al cardiólogo con frecuencia, aunque las listas de espera no le permiten ir tanto como debiera. Desde el pasado mes de septiembre, espera por una prueba que le recomendó el médico que se realizase en el hospital Arquitecto Marcide, de Ferrol.


Pumares explica que fue el propio cardiólogo el que le indicó que solicitase cita para realizarse lo que se denomina una prueba de esfuerzo, un estudio común que se efectúa para diagnosticar la enfermedad arterial coronaria.
Al comprobar con el paso del tiempo que desde el complejo asistencial ferrolano no se le llamaba, se interesó por las causas del retraso: «Me dijeron que no se sabía cuando sería la fecha, que había problemas de personal y que presentase una reclamación», comenta.
Reclamación
Eso mismo fue lo que hizo el vecino pontés en el mes de febrero. Sin embargo, hasta el momento el hospital da la callada por respuesta. José Ángel Pumares ya se hizo en otras dos ocasiones la prueba de esfuerzo, pero de aquella se la tramitaron con mayor celeridad: «Como acababa de tener los infartos hacía poco, era más urgente, y se hizo todo más rápido».
Este pontés lamenta que tenga que sufrir otro episodio similar al vivido en el 2003 para que le adjudiquen una cita en el hospital Arquitecto Marcide: «¿Quién va a ser el responsable si me pasa algo?». Entiende que las listas de espera existen: «Hasta dos meses es razonables, más ya no».

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