As Pontes alertó hasta tres veces en un año a la Xunta del riesgo de contaminación del río Eume

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[La Voz de Galicia] El Concello de As Pontes alertó a la Xunta hasta en tres ocasiones y en un solo año del riesgo de contaminación que sufría el río Eume. Una analítica encargada en mayo del 2007 por el anterior grupo de gobierno, del BNG, confirmaba que el Chamoselo, un afluente directo del Eume afectado por los lodos de la construcción de la autopista Ferrol-Vilalba (AG-64), presentaba unas condiciones hostiles para la vida de los peces, principalmente salmónidos y ciprínidos.


Un laboratorio privado tomó muestras en tres puntos distintos del río y detectó niveles de acidez en el agua y metales disueltos suficientes para variar el ecosistema del cauce y aumentar la mortalidad de los peces. Con estos datos, el BNG presentó su estudio a la Consellería de Medio Ambiente para exigir medidas correctoras.
Fuentes del ejecutivo actual en la villa minera, del PSOE, informaron ayer de que se habían interesado por este asunto hasta en dos ocasiones más, la última hace escasamente un mes. Desde Medio Ambiente se les informó de que se había abierto un expediente.
Así las cosas, ayer se cumplieron once días desde que técnicos de la consellería tomaron sus primeras muestras en el Eume (pescadores de la zona mantienen que los primeros reos muertos aparecieron tres días antes), y la Administración gallega aún no tiene los resultados de las analíticas.
Tanto el día 13 como el 17, agentes medioambientales y vigilantes del parque natural Fragas do Eume, por donde pasa el río afectado, recogieron varios ejemplares y muestras de agua para remitir al departamento de Microbiología de la Universidade de Santiago. A la espera de los resultados definitivos, los peces, en apariencia, carecen de síntomas que hagan pensar en enfermedades de carácter bacteriano o vírico.
Descartaron, además, que existiese relación alguna entre lo que ocurría en el Chamoselo, en As Pontes, y la mortandad de los reos en la zona intermareal, ya en el municipio de Pontedeume. Consideran que la presa de A Capela actúa de decantador natural para los metales pesados e impediría su bajada río abajo.
Veintitrés ejemplares
También cuantificaron el número de ejemplares recogidos en 23. En este aspecto, los propios pescadores del coto eumés de Ombre, en el que ayer seguían apareciendo peces muertos, contaron el viernes más de 50, y el fin de semana pasaban del centenar.
La consellería tampoco contempla el cierre del coto a la pesca, y atribuye lo sucedido a algo habitual por estas fechas en ese río en concreto. Medio Ambiente maneja un análisis histórico de Augas de Galicia que explica que el río Eume es ácido y que el nivel de pH es similar cada año. También explicaron que todos los años aparecen «pequeñas cantidades» de reos muertos por el cambio de salinidad. En cualquier caso, anuncian una investigación más detallada para averiguar las causas.
Por su parte, el Concello de Pontedeume mostró ayer los resultados de la analítica realizada por la empresa Aquagest. Fue encargada porque la villa dispone de una captación de emergencia para el autoabastecimiento en pleno coto pesquero.
La conclusión es que el agua es apta para el uso doméstico y no descartaban ayer empezar a llenar los tanques municipales debido a la bajada de nivel que experimentaron estos días los manantiales de los que se surte el municipio durante todo el año.
Los reos perecen en un tramo de 200 metros
La Consellería de Medio Ambiente ha conseguido delimitar, al menos, la zona en la que se produce el desajuste ecológico. Según fuentes de ese departamento, los peces muertos aparecen en apenas una franja de doscientos metros de río, que coinciden justo con la zona intermareal en la que el reo se detiene para aclimatarse al agua dulce.
«Hay más reos vivos en otros tramos», explican desde la Xunta. Pero los pescadores rebaten esa afirmación al comprobar sobre el terreno que los salmónidos apenas son capaces de remontar el cauce.
Medio Ambiente considera que aún no hay pruebas tajantes que apunten a una u otra hipótesis para explicar lo que sucede en el río Eume. Mientras tanto, los pescadores de la zona barajan distintas posibilidades.
La caída brusca del pH, de un registro habitual de siete puntos a los cinco actuales, es uno de los motivos que pueden dificultar la adaptación de los reos al agua dulce. La temperatura es otro factor a tener en cuenta, según los expertos consultados, así como el cambio de salinidad del agua.
Hasta ahora, se ha probado que el afluente Chamoselo está literalmente contaminado, al parecer, debido a la disolución de materiales procedentes del movimiento de tierras de las obras de la autovía Ferrol-Vilalba; y otros pescadores atribuyen el desastre ecológico a la mina de As Pontes, compuesta de minerales que provocan acidez en el agua.
Algunas miradas apuntan también a una hipotética limpieza de lodos en el fondo del embalse de A Capela. Al frenar el curso del río, la presa podría actuar como una balsa de decantación, y los metales pesados irían al fondo.
La Consellería de Medio Ambiente confirmó que hoy se desplazarán a la zona técnicos de Desenvolvemento Sostible para estudiar el problema en profundidad.

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