Expertos de la USC sitúan las causas del desastre en el río Eume por debajo del embalse

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[La Voz de Galicia] Expertos de la Universidade de Santiago (USC) coinciden con la Administración gallega en señalar que la contaminación del río Chamoselo, debida a las obras de la autovía Ferrol-Vilalba, no es la causante de la elevada mortalidad de reos en la zona intermareal del río Eume, del que es afluente. Al menos, esas son las impresiones del catedrático Felipe Macías, especializado en Edafología (una rama de la ciencia del suelo que estudia su composición química y su incidencia en la naturaleza) y de probada trayectoria profesional.


Macías considera una obviedad que la capacidad de almacenaje de agua del embalse de A Capela (con más de 150 millones de metros cúbicos de agua) es más que suficiente para diluir el efecto de cualquier posible vertido que se detecte río arriba. Reconoce que «un vertido de material con piritas (como sucedió en el afluente del Chamoselo, en As Pontes, debido a la composición del suelo en la zona) puede acidificar un arroyo o incluso un río de ciertas dimensiones», explica, «pero la capacidad de dilución del embalse es tan grande que amortiguaría el efecto de un vertido, incluso de grandes dimensiones».
En opinión de Macías, el desastre natural solo sería detectable aguas abajo «si todo el vertido de la mina de As Pontes saliese fuera sin depurar». En cualquier caso, señala que esa situación es, en la actualidad, completamente imposible ya que hace meses que no sale agua de la mina, pues se destina al llenado del futuro lago, tratado al mismo tiempo para evitar que en el futuro la composición del suelo (de materiales extremadamente ácidos) pueda incidir en la calidad de sus aguas.
Corrobora así el edafólogo la versión de la Xunta y de los técnicos y expertos de Medio Ambiente, que apuntan que las obras de la autovía no perjudican en absoluto la parte baja del Eume. «El embalse actuaría de decantador, precipitador y neutralizador», subraya Macías.
«Orígenes más próximos»
Así las cosas, el catedrático de la USC considera que «si hay una acidificación puntual en un arroyo, o incluso en el propio río aguas abajo del embalse del Eume, tiene que tener otros orígenes más próximos». Apunta así a una nueva vía y sostiene que las causas de la brusca bajada del pH del río detectada hace dos semanas, causante ya de la muerte de cientos de reos, tienen que estar río abajo o en otro afluente que desemboque por debajo de la presa de A Capela.
También desmiente una de las teorías abanderadas por los pescadores en los últimos días. Es la posibilidad de que la pérdida del aporte de ocho cauces más pequeños no contaminados que ahora desembocan únicamente en la mina (en el proyecto de llenado del lago) contribuya a un cambio en el ecosistema del Eume, el río principal. Felipe Macías alega que «no tienen la menor influencia en la calidad del agua» por debajo del embalse.
Macías se enfrentó hace varios años a una situación similar en el río Xuvia. Entonces sí detectó un foco contaminante.
Por su parte, técnicos y responsables de Medio Ambiente prevén mantener hoy una reunión para, en vista a las indagaciones realizadas estos días, sacar alguna conclusión que explique el desastre ecológico en la franja intermareal del Eume.

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