La anunciada muerte en el Eume

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[La Voz de Galicia] Han pasado ya veinte días desde la aparición de los primeros reos (una especie de salmónido que remonta el río por estas fechas para desovar) muertos en la zona intermareal del Eume. Desde entonces, se han sucedido analíticas del agua y la Consellería de Medio Ambiente ha desplegado a decenas de técnicos por la zona para buscar las causas del desastre ecológico. Muchos argumentaron durante estos días que se trataba de una muerte anunciada, como en la novela de García Márquez; y muchos creen aún que las cosas pueden ir a peor.
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Tras dos semanas de analíticas y pruebas, finalmente la Administración aseveró que la mortalidad de los reos se debía a la alta acidez del agua. Pero, ¿cómo explicar esa anormalidad? Los niveles de pH se situaron hasta cien veces por debajo de lo habitual en el curso bajo del río, justo por donde entran los reos y se aclimatan en su salto del agua salada al entorno dulce. Y el único foco constatado hasta la fecha en el que se genera tal acidificación está al pie de las obras de la autovía Ferrol-Vilalba, a la altura de As Pontes. Allí el nivel de pH es mil veces inferior. Lo mismo que hace un año, cuando el Concello pontés remitió su primer informe a la Xunta para alertar de esa anomalía.
El terreno en esa zona tiene un alto contenido de piritas, un mineral que, al contacto con el agua, genera acidez.
No obstante, Medio Ambiente concluye que no hay indicios de vertido contaminante alguno, y detectan ahora que el agua que sale por las turbinas de la presa de A Capela tiene una acidez extremadamente alta.
Fuentes próximas a la central hidroeléctica critican que la Xunta tuviera información al respecto desde hace meses y que no hubiera actuado en consecuencia para detener el desastre en origen. Y es que el embalse, como apuntaba el experto edafólogo Felipe Macías en este periódico, el embalse puede contener grandes vertidos sin que estos se cuelen río abajo. Es el efecto de la decantación.
No obstante, este fenómeno es válido en casos puntuales. En ningún caso cuando la presa retiene desde hace meses millones de metros cúbicos de agua ácida. Los pescadores han realizado sus propias analíticas en el pantano, a distintas cotas de profundidad, y también apuntan a que allí se concentra una elevada acidez en el agua.
Mientras tanto, las obras de la autovía siguen adelante para tratar de salvar meses de retraso en su ejecución sin más barreras que las que se ven en la imagen de arriba, simples alpacas de paja para tratar de filtrar el agua que desemboca en el Chamoselo, el afluente del que podría salir la muerte en el río Eume.
Los primeros en alertar de esto fueron los propios pescadores de As Pontes, antes incluso de que el Concello contactase con Medio Ambiente para pedirle que tomase medidas correctoras.
Ahora el presidente de la sociedad Caaveiro, de los que pescan a diario en la parte baja del Eume, pide soluciones a la Xunta para evitar que el desastre pase de puntual a permanente. La mayor parte de los reos aprovecharán las mareas vivas de julio para adentrarse en el río, y aunque la consellería alega que el agua vuelve a los niveles normales de pH, una nueva acidificación pondría en peligro a la población de salmónidos hasta tal punto de impedir su desove.
Tanto el BNG como el PP pidieron ayer responsabilidades a Medio Ambiente. Adriano Paz, pescador y presidente de la sociedad local, apostó por dejar la política al margen y trabajar en conjunto para impedir un desastre ecológico sin remedio.

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