Las segundas viviendas y la rehabilitación de casas, la alternativa con futuro

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[La Voz de Galicia] Los propios habitantes de los lugares en vías de extinción tienen claro que invertir esta tendencia es complicado, ya que la mayoría de los vecinos y sus hijos han huido hacia los grandes núcleos de población, donde los servicios están a tiro de piedra.


Sin embargo, la posibilidad de tener una segunda vivienda en el rural más aislado convence a más de uno. Un puñado de las cuantiosas casas abandonadas de As Pontes están siendo adquiridas por personas que buscan la tranquilidad durante algunas jornadas del año.
Es el caso del matrimonio compuesto por Carmen Lagoa Otero y José Luis Anca Ledo. Ambos residen de forma habitual en Freixeiro, en el municipio de Narón, aunque cada cierto tiempo, desde hace cuatro años, cogen el coche, los perros y los bártulos, y ponen rumbo a O Chao dos Carneiros, en As Pontes. Es la única casa que se mantiene en pie en el lugar.
Carmen, que nació en la zona, no se plantea trasladarse de forma definitiva a O Chao. «Non hai con quen falar, é moi aburrido», confiesa. Recuerda que cuando era pequeña había «unhas trinta mulleres da miña idade, coas que ía andando ata As Pontes». Los animales que tienen en la finca, vacas y ocas, son los guardianes de la casa durante la ausencia de sus dueños, y los únicos habitantes en varios metros a la redonda.
¿Una ironía? En O Deveso, una de las zonas más despobladas de As Pontes, hay una asociación de vecinos con cien socios, la mayoría oriundos del lugar pero que residen fuera. Se juntan varias veces al año.

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