De As Pontes a Polonia

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[La Opinión de A Coruña, por Nuria Rodríguez] Endesa ha cerrado su mina y recoge sus bártulos. El carbón es ahora importado y lo trasladan los camiones de Tojeiro Transportes desde el puerto exterior de Ferrol hasta la central térmica de As Pontes, uno de los mayores focos contaminantes de Europa.


Todo se aprovecha. La vieja banda transportadora se corta en pedazos y se emplea en el proyecto de conversión del hueco del yacimiento minero en un enorme lago para proteger a los taludes más blandos del oleaje que produce el viento. Las viejas máquinas que hasta el pasado mes de diciembre excavan en la mina pontesa han tenido más suerte y continuarán su trabajo en Polonia.
La eléctrica ha vendido dos excavadoras de rodete a la región minera de Konin, al oeste de Varsovia. La agricultura y la minería son dos de las principales actividades económicas de Polonia. Tras la Segunda Guerra Mundial, el Estado inició la regeneración de la región industrial de Konin a través de la minería del carbón y la generación de electricidad, y la minería sigue dando de comer a muchas personas en esta zona del país.
Las máquinas que viajarán de As Pontes a Polonia pesan unas 2.500 toneladas y las manejan muy pocas personas. El inconveniente que esto puede suponer lo salva su alta productividad, tal y como señala el director de la mina pontesa, el asturiano Francisco Aréchaga.
Las excavadoras, fabricadas por la empresa alemana Takraf, serán desmontadas y trasladadas por piezas a Polonia. Aréchaga no ha querido desvelar cuál ha sido el precio de la venta, simplemente ha comentado que ha sido “digno” para ambas partes. Eso sí, ha señalado que una de estas máquinas a estrenar cuesta unos 25 millones de euros.
La escombrera
La escombrera exterior de la mina de As Pontes, donde durante 30 años se depositaron los materiales estériles que había entre cada una de las 19 capas de lignito del yacimiento, es hoy una enorme finca de 1.200 hectáreas de superficie y un espacio vegetal “perfectamente” integrado en el medio, según destaca Endesa.
En ella habitan 172 especies de vertebrados -el corzo, el jabalí y la liebre son algunos de los animales que se pueden ver en esta zona- y se han plantado pinos de Oregón, robles, alisos, abedules, castaños y arces, entre otros árboles. Según explica Aréchaga, esta diversidad tiene que ver con el hecho de que algunas especies ayudan más que otras a regenerar un espacio y se dan mejor en condiciones más precarias.
De la misma extensión que el yacimiento, 12 kilómetros cuadrados de superficie, la escombrera exterior mide 160 metros en su punto más alto y almacena 720 millones de metros cúbicos de tierra, por lo que es la mayor de España y una de las mayores de
Europa. Alberga, además, 12 charcas que ocupan una superficie total de 30 hectáreas en las que se pueden ver numerosas libélulas, patos y ranas, entre otras especies.
La escombrera comenzó a construirse a finales de los 80, por lo que hay “zonas viejas y zonas nuevas todavía por mejorar”, tal y como indica Aréchaga. El trabajo de restauración se considera finalizado y se ha recuperado la toponimia del lugar, pero hay que realizar labores de mantenimiento y alguna plantación más. En alguna zona se pueden ver pequeños pinos protegidos para que no se lo coman los animales. La finca dispone de 67 kilómetros de pistas y redes de drenaje. Además, se han distribuido de forma estratégica varios montones de piedras que sirven de biotopos y que ofrecen a los animales, sobre todo reptiles, un cobijo seguro.

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