La Xunta asegura que el tratamiento químico del Eume es inocuo para el río

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[La Voz de Galicia] La Consellería de Medio Ambiente asegura que el tratamiento químico iniciado en el embalse del Eume para reducir la acidez del agua que ha causado mortandad en la fauna acuícola es totalmente inocuo para el río. Al menos, según confirmó ayer el director xeral de Desenvolvemento Sostible, Emilio Fernández Suárez, en las proporciones que se está haciendo.


El proceso consiste en la mezcla minuciosa de carbonato de calcio, o calcita, en el pantano mediante la aspersión de una solución del mineral calcáreo preparada previamente en tierra. En total, cada día se elabora una mezcla de setenta toneladas que posteriormente se carga en una embarcación para regar el embalse, desde la cola, en el término municipal de As Pontes, hasta la presa hidroeléctrica de A Capela.
Se trata de un trayecto de unas cuatro horas de duración para navegar los más de quince kilómetros del pantano. No obstante, la aspersión de la solución calcárea llevará una semana, según Fernández, quien afirma que la aportación del mineral deberá realizarse de manera paulatina ya que, afirma, «un cambio brusco no sería bueno».
El objetivo de la Consellería de Medio Ambiente es el de restituir lentamente los niveles de pH (acidez del agua) del embalse que se registraban en el año 2005. «Es un río muy ácido, en el que el pH, en condiciones normales, es de 6,5 unidades», destaca el director xeral. Y es por esto que tampoco se tratará de imitar el resto de los cauces de la cuenca norte, en los que una orografía más calcárea actúa de manera natural y los niveles de acidez habituales superan los 7 puntos. El caso del Eume es distinto, según Fernández, por el alto componente en piritas y minerales ácidos de la cuenca.
Una vez realizada la primera pasada, nuevos muestreos orientarán a la Administración gallega sobre si será necesario o no repetir el proceso.
Para explicar la incidencia del carbonato de calcio en el río, Emilio Fernández destacó que los parámetros normales para el suministro de agua procedente de plantas potabilizadoras oscila entre las 6,5 y las 8,5 unidades en la escala de acidez. Para eso, lo habitual es utilizar compuestos como la sosa o la cal reactiva, entre otros tratamientos químicos.
Pero desde la Xunta reiteran que la calcita es, si cabe, menos agresiva aún que la cal. «Además, hemos tomado precauciones y contamos con una partida de carbonato de calcio certificada -señala el director xeral de Desenvolvemento Sostible-; y también lo cotejamos cada día en nuestro laboratorio para descartar la presencia de metales pesados». De hecho, se toman a diario muestras en la solución preparada para diluir en el río.
Dilución parcial
En cuanto al proceso de aspersión, el método empleado para que el tratamiento llegue a todos los estratos de agua que hay en el embalse, a diferentes profundidades, consiste en una dilución parcial de la calcita. La parte completamente diluida de la suspensión actúa así sobre las capas de superficie, mientras que una pequeña porción de carbonato de calcio en partículas alcanza las capas más profundas y se une al proceso habitual de sedimentación, garantizando así la subida del pH en toda la masa de agua. «Si estuviera disuelto del todo, trabajaría solo en una parte», concluye el director xeral, encargado de supervisar las tareas a diario.

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