ENCE y sus socios plantean trasladar la fábrica a As Pontes o a Cerceda

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[El País] La ubicación de la nueva papelera que reemplazará al complejo de ENCE en Pontevedra se dibuja sobre un mapa muy concreto. Aunque las decisiones al respecto por parte de la Administración gallega serán claves, los socios del proyecto que cerrará el ciclo de producción de papel trabajan en estos momentos con dos alternativas ya definidas: As Pontes y Cerceda, ambos municipios en la provincia de A Coruña. Así lo confirman fuentes del accionariado del grupo gallego, integrado por los empresarios Manuel Jove, ex presidente de Fadesa; Jacinto Rey, propietario de Constructora San José, y Epifanio Campo, que a finales de junio llegaron a un acuerdo con el presidente de ENCE, Juan Luis Arregui, para crear una sociedad conjunta que afronte la iniciativa.


La magnitud de la inversión para llevar a cabo el traslado de ENCE del complejo de Lourizán, entre 400 y 500 millones de euros, hace prácticamente inviable el proyecto sin recurrir a líneas específicas de ayuda, avaladas por el Ministerio de Industria y la Unión Europea. Y son precisamente As Pontes y Cerceda las dos únicas áreas de toda Galicia acogidas al programa de reindustrialización de zonas mineras, que reciben las máximas subvenciones a fondo perdido procedentes de los programas estructurales de la UE.
Según avanzan fuentes del grupo, la sociedad que promueve la papelera espera contar con un 40% de ayudas públicas sobre el total de la inversión. Dentro de la estructura de la financiación, confían en asumir otro 30% con el recurso al endeudamiento, con 15 años de plazo de amortización y cinco de carencia, mientras que el 30% restante será cubierto con recursos propios y tesorería por parte de cada uno de los socios.
As Pontes y Cerceda afrontan el fin de la actividad extractiva del carbón destinado a las térmicas de Endesa y Unión Fenosa, respectivamente. El alcalde de la primera localidad, Valentín Formoso (PSdeG), ya se ha mostrado partidario de acoger la nueva papelera. Otros 14 municipios gallegos, en menor medida, se pueden acoger a estas subvenciones a fondo perdido: A Capela, As Somozas, Carballo, Carral, Culleredo, Laracha, Mañón, Monfero, Ordes, Ortigueira, San Sadurniño, Tordoia, Muras y Xermade. La diferencia frente a As Pontes y Cerceda, que se pueden acoger a una subvención de hasta el 100%, está en que en estos últimos municipios, menos afectados por el fin de la minería, las ayudas cubren un máximo del 50% de la inversión.
La puesta en marcha de la nueva papelera pivota también sobre las adjudicaciones eólicas que llevará a cabo la Xunta. El grupo de empresarios, que se presentó al concurso por varias vías y con socios diferentes, conformó la compañía Inveravan sobre lo que es Inversiones Fontela, una de las sociedades instrumentales de Manuel Jove. Los tres empresarios controlan el 65% del capital de Inveravan, mientras que el 35% restante está en manos de ENCE. La firma solicitó 640 megavatios, de un total a adjudicar de 2.325, con el compromiso industrial aparejado de levantar el complejo papelero. También se comprometieron a asumir todo el empleo de la factoría de Lourizán, unos 270 trabajadores directos.
El grupo de empresarios planteó además a la Xunta algunos compromisos adicionales. Entre ellos, un nuevo plan integral de aprovechamiento forestal para toda Galicia, acorde con las necesidades que tendrá la planta papelera. Otro de los frentes abiertos es qué sucederá con los terrenos de la actual planta de Pontevedra, una concesión administrativa en manos de la Demarcación de Costas. Se ha considerado negociar la reversión y el cambio de uso de los terrenos, para su eventual urbanización. El complejo ocupa un total 366.251 metros cuadrados de superficie frente a la ría. A ello ENCE suma un centro de Investigación y Desarrollo con una superficie total de 30.000 metros cuadrados.

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