La encrucijada del último gran bosque

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[La Voz de Galicia] El eucalipto y las agresiones al Eume amenazan a las fragas, el parque natural más visitado de Galicia, que fascina a los turistas e irrita a pescadores y propietarios.


No hay que ser ningún experto en botánica para apreciar a simple vista la principal enfermedad del parque natural más visitado de Galicia, las Fragas do Eume: el masivo y creciente asentamiento del eucalipto que atenaza el reducto mejor conservado de bosque atlántico en Europa. Los robustos eucaliptales que cercan la última fraga tienen mucho que ver con algo que no todo el mundo sabe: el parque es, básicamente, de titularidad privada. Y la relación de los propietarios con la Administración lleva años envenenada, con consecuencias que no han beneficiado al parque.
Las fragas del Eume se han convertido desde hace años en una referencia inexcusable para cualquier turista con inquietudes por la naturaleza, aunque las visitas al parque están prácticamente incontroladas. Este año se han registrado en torno a unos 27.000 turistas, aunque la cifra solo responde a quienes accedieron por una de las tres entradas del parque y se anotaron para usar el bus que los traslada al monasterio de Caaveiro. Los gestores del parque ni siquiera están en disposición de sugerir el porcentaje aproximado de visitas que supone este registro.
Vertidos
En cualquier caso, la presión sobre el parque que haya podido suponer el incremento de visitas es prácticamente irrelevante comparada con el impacto de la invasión de eucaliptos o los recientes vertidos que envenenaron el Eume este verano provocando la muerte de varios centenares de reos según los pescadores, una cifra que la Administración reduce a 63 ejemplares.
La fascinación que generan los senderos del parque o el simple recorrido hasta Caaveiro es palpable entre los visitantes, que han encontrado en los últimos tiempos un modelo de visita algo más racional, con la prohibición durante el verano del acceso en automóvil y la puesta en marcha de un servicio permanente de autobuses que ha permitido una mayor transitabilidad para peatones y ciclistas por la hermosa carretera que conduce al monasterio por la vera del Eume. Sin embargo, la falta de acuerdo con los propietarios que poseen el 79% del espacio protegido, limita la acción sobre el terreno y complica notablemente el desarrollo del parque.
Un nuevo plan
Este año está prevista la presentación del plan de uso y gestión de las fragas del Eume que, si bien no implicará muchas novedades, sí establecerá algunas líneas para luchar contra la expansión del eucalipto. En la actualidad, las restricciones que rigen en la mayor parte del parque con respecto a esa especie son las mismas que en el resto de Galicia.
Otra de las ideas que se esperan es la articulación de compensaciones para los propietarios, el principal caballo de batalla que ha impedido un modelo de gestión más armónico del parque. En cualquier caso, tanto la posibilidad de adquirir territorio por parte de la Administración, como el establecimiento de líneas de compensación a los propietarios, dependerán sustancialmente del presupuesto con que sean dotadas esas iniciativas. Mientras tanto, el interior de las fragas mantiene aún buena parte de sus singularidades, desde sus caprichos prehistóricos en forma de helechos, a la preciada biodiversidad que sobrevive en la perenne humedad que protege la frondosidad del bosque.

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