El uranio en la cuenca del Eume supera el umbral recomendado

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El País. Análisis realizados por el Departamento de Enxeñería Química de la Universidad de A Coruña han detectado niveles excesivos de metales pesados en un afluente del río Eume. Según las mediciones dirigidas por el profesor Manuel Soto, el río Lavadoiro, cuyas aguas van a parar al cauce que baña las fragas, presenta una cantidad de aluminio que multiplica por 2.870 los umbrales recomendados por la ONU, unos límites superados 24 veces en el caso del uranio.


El estudio, realizado por encargo de la asociación ecologista Adega, registra una “preocupante” presencia de metales tóxicos. El arsénico multiplica por 4,7 los límites establecidos en el Real Decreto 995/2000 sobre los objetivos de calidad de aguas en relación con sustancias contaminantes. Las cantidades de cromo en el río Lavadoiro son 2,2 veces superiores a las establecidas en esta norma estatal. Este cauce -que desemboca en el río Chamoselo, un afluente del Eume- recoge, según Adega, las escorrentías de las obras de construcción de la autovía Ferrol-Vilalba y del parque empresarial de Airíos (As Pontes).
A la cadena trófica
No es la primera vez que los trabajos de la autovía son señalados como causa de problemas ambientales. La Consellería de Medio Ambiente culpa a estas obras de la muerte en junio de cientos de peces del parque natural de As Fragas. Los movimientos de tierras dispararon la acidez de las aguas del río, por lo que Medio Ambiente ha puesto en marcha “medidas de choque” para subir el pH. “Las labores de la consellería para recuperar el pH”, critica Adega, “dejan sin tratar otra preocupante consecuencia de los vertidos: la cantidad de metales pesados que están siendo inyectados en la cuenca del Eume y que, en muchos casos, pasan directamente a la cadena trófica”.
Los ecologistas alertan de la crisis “crónica” que sufre el Eume, castigado por “décadas de vertidos mineros” procedentes de la explotación de Endesa en As Pontes, que hacen que en algunos tramos el cauce esté “prácticamente muerto”. El próximo golpe, advierte Adega, lo recibirá del lago que esta empresa pretende ejecutar en el hueco de la mina, ya cerrada. El fondo del yacimiento tiene “los mismos materiales y algunos incluso más tóxicos” que las obras de la autovía. El lago será, vaticina Adega, una “peligrosa balsa ácida que verterá aguas al Eume”.

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