La Xunta revisará la seguridad de las presas de la Ribeira y del Eume que carecen de plan de emergencia

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[La Opinión de A Coruña] Sólo cuatro disponen de protocolos de actuación en caso de mal funcionamiento o rotura del dique. La Consellería de Medio Ambiente realizará un inventario de todas las instalaciones.
Los ríos gallegos están sembrados de embalses, aún a pesar de que en esta legislatura la Xunta congeló la concesión de nuevas licencias, y los de mayores dimensiones deberían contar con planes de emergencia para hacer frente a cualquier accidente. Sin embargo, la realidad es bien distinta y son muy pocas las presas que disponen de estos planes.


Amparada en una normativa estatal, la Consellería de Medio Ambiente se ha propuesto darle la vuelta a esta situación y revisará todas los embalses bajo su competencia -los ubicados en la llamada cuenca Galicia Costa- para controlar las medidas de seguridad y acelerar la elaboración de los planes de emergencia, además de catalogar las zonas y los bienes afectados en caso de rotura de los diques.
Los muy escasos accidentes que se registran en los embalses es la razón por la que la Administración hasta ahora había actuado con apatía. De hecho, según la información facilitada por la actual Consellería de Medio Ambiente, desde que las competencias sobre el dominio hidráulico fueron transferidas a Galicia y hasta la salida de la Xunta del Partido Popular no se había aprobado ningún plan de emergencia.
Las únicas cuatro presas que cuentan con ellos en la cuenca Galicia Costa fueron visados por la actual Consellería y son los de Riocobo, Caldas de Reis, Brandariz y Touro. A estas dos últimas, la Xunta les obligó además a elaborar los planes de emergencia antes de su primer llenado.
Sin embargo, la lista de embalses que llevan años funcionando y que carecen de estos protocolos de seguridad ante un accidente o un mal funcionamiento es larga. En la cuenca competencia de la Xunta -toda la provincia de A Coruña, la mitad occidental de Lugo y casi toda la de Pontevedra-, Medio Ambiente calcula que hay al menos 23, entre ellos las de Zamáns y Eiras, que suministra agua a la comarca de Vigo, o el de Pontillón do Castro, que abastece al área de Pontevedra.
Las presas coruñesas cuyos planes de emergencia no están aprobados son la de Meicende, la de Forcadas, la de Cecebre, Lavandeira, Ribeira, Eume, Carantoña, Ponte Oliveira, Castrelo de Xallas, Santa Uxía, Beche, Rosadoiro, Barrié de la Maza, Vilasenín, Vilagudín y Portodemouros.
Libres, los de categoría C
La obligación de contar con los correspondientes planes de emergencia no afecta a todos los embalses. Quedan libres los clasificados como de categoría C, que son aquellos que en caso de rotura sólo producirían daños moderadamente importantes sin que pusieran en peligro la vida de las personas. Pero sí están forzadas las presas de categoría A, que son aquellas que pueden afectar gravemente a núcleos urbanos o servicios esenciales o causar daños materiales y medioambientales muy importantes, y las clasificadas como B, que si sufrieran un accidente terminarían pudieron provocar daños importantes o afectaría a un reducido grupo de viviendas. Debido al ingente trabajo que conlleva, la Consellería de Medio Ambiente contratará la revisión a una empresa privada, que dispondrá de un plazo de dos años para llevarlo a cabo y un presupuesto de casi 400.000 euros.
La tarea encomendada incluye también la elaboración de un inventario de todas las presas ubicadas en el ámbito territorial de Galicia Costa con sus características, planos, situación administrativa y fotografías y la confección, tal y como exige la normativa estatal, de un Registro de Seguridad en el que se recoja todo el historial de las presas y las resoluciones que se dicten sobre los protocolos de seguridad.
Para ello, será obligatorio realizar una visita presencial a todos los embalses y una inspección de los bienes susceptibles de sufrir daños como consecuencia de un accidente. Con los datos recabados, la Xunta decidirá cuáles deben inscribirse finalmente en las categorías A y B y, por tanto, estarán obligadas a elaborar planes de emergencia. De las 23 presas señaladas por Medio Ambiente en esta situación, sobre las de Lavandeira, Rúa, Beche, Rosadoiro y Carantoña, aún están pendiente de clasificación, pero el Gobierno autonómico también considera que el inventario puede acarrear nuevas incorporaciones.

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