Fernando Blanco: ‘La eólica marina carece de sentido en una costa como la nuestra’

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Entrevista publicada en el número 71 de Energías Renovables en papel, de octubre de 2008. Autor: Javier Morales
Nacido en Lugo en 1959, Fernando Xavier Blanco trabajaba en Telefónica como supervisor de logística antes de que la política, como miembro del Bloque Nacionalista Galego (BNG), le llevara a ocupar varios cargos públicos: concejal, diputado provincial y autónomico y, desde 2005, conselleiro de Innovación e Industria.


La eólica está muy presente en Galicia y el plan energético gallego quiere potenciar aún más esta fuente de energía. ¿Cuánto margen queda? ¿Se prevé algún tipo de rechazo social, especialmente a la eólica marina, tal y como ha ocurrido en otras zonas de España, como Cádiz?
La expansión de la energía eólica en Galicia tiene aún recorrido en tierra. En concreto, nuestro plan energético (PEG) establece de manera explícita el objetivo de 6.500 MW autorizados en el año 2012, evitando su instalación en zonas ambientalmente sensibles y empleando tecnologías y herramientas de gestión que faciliten la integración de la energía eólica en el conjunto del sistema. La convocatoria pública
de marzo de 2008 para admitir a trámite 2.325 MW de potencia de generación vincula los proyectos de parques eólicos a la formulación de planes de desarrollo económico y a la asunción de compromisos adicionales de carácter económico y/o social (participación del sector público en el capital de proyectos, fórmulas para disponer de los terrenos y mecanismos para canalizar el ahorro de particulares
hacia las inversiones en instalaciones de producción).
La eólica marina carece de sentido en una costa como la nuestra, con una plataforma continental muy estrecha, con una gran actividad económica vinculada al mar costero, con una riqueza paisajística que redunda positivamente en el turismo, etcétera. Aparte de esto, hay un gran consenso social sobre esta cuestión que se refleja en un posicionamiento unánime de los tres grupos parlamentarios de Galicia
en contra del desarrollo de la eólica en nuestras costas. Finalmente, los parques eólicos marinos competirían con los que se localizan en tierra en el acceso a la red de transporte, exigirían instalaciones en el continente que acrecentarían el impacto ambiental y no proporcionarían substancialmente nada nuevo respecto a lo que ya tenemos contemplado en el PEG.
El desarrollo de la biomasa (incluidos los biocombustibles) es otra de las apuestas de la Xunta en materia energética. De hecho, en Ferrol se ha instalado la mayor planta de biodiésel de España. ¿Sigue siendo válida la apuesta por los agrocombustibles después de las críticas que han recibido por su impacto en el precio de los alimentos?
El desarrollo de los biocombustibles está contemplado en el PEG. En este momento hay promotores que están desarrollando capacidad de producción de biodiésel a una escala que facilitará el cumplimiento de los objetivos propuestos en dicho plan. Sin embargo, no podemos olvidar que, para que esta actividad sea sostenible en todos los aspectos, no debe introducir problemas en el precio de los alimentos. Hay que avanzar en la búsqueda de soluciones innovadoras para el transporte en el ámbito del ahorro y de la eficiencia y de nuevas alternativas energéticas como la introducción de pilas de hidrógeno.
Galicia ha sido un referente en cuanto al desarrollo de las renovables, especialmente la eólica. Sin embargo, una de las “manchas” sigue siendo la central térmica de As Pontes, una de las más contaminantes de Europa. ¿Qué planes hay para esta central?
En el Plan Energético de Galiza se contempla la transformación de las centrales térmicas de As Pontes y Meirama como consecuencia del fin de las actividades extractivas de lignito pardo en las minas localizadas en estos dos municipios. Esta transformación, actualmente en fase de implantación, reducirá el impacto ambiental del empleo del carbón al reducir las emisiones de CO2 en un 7,5%, como consecuencia de la eficiencia energética en esa misma proporción, las de azufre en un 97%, las de NOx en un 16%, las partículas en un 85% y las cenizas volantes en un 92%. Aparte de esto, la central termoeléctrica de Sabón (470 MW), que emplea fueloil como combustible, no funcionará más de 20.000 horas entre el uno de enero de 2008 y el 31 de diciembre de 2015. Creo que este elenco de actuaciones, acompañadas de proyectos de I+D+i en el ámbito de captación de CO2, hará que las térmicas gallegas superen definitivamente esa historia de escaso compromiso con la lucha contra el cambio climático y que el adjetivo de “sostenible” también pueda ser aplicado a esta tecnología sin peligro de caer en la exageración.

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