«¿É que temos menos dereitos que os señoritos?»

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La Voz de Galicia. San Sadurniño, Moeche, Cerdido, As Somozas, Ortigueira, Mañón… En cualquiera de estos lugares de Ferrolterra y Ortegal donde uno se pare huele a gasoil y un extraño ruido de motores revela que buena parte de los vecinos de esas zonas tienen luz (a veces), pero no gracias a las líneas de Fenosa, sino a los generadores eléctricos con los que la empresa ha bombardeado la comarca. Pero no todos tienen aún la suerte de oír el rugido de los motores. Muchos lo desean. Como los que ayer se agolpaban a las puertas de Maquinaria Santeiro, en pleno centro de Ortigueira, que acababa de recibir de Madrid una nueva remesa de ocho generadores, a 550 euros la unidad, y uno a 960 euros, que volaron en un visto y no visto.


En Loiba, una parroquia norteña de Ortigueira, vive José Luis Pernas. Tocó en un sinfín de orquestas y aún hoy forma parte de una charanga. A sus 63 años, este ganadero jubilado ha visto casi de todo y ya nada parece alterar su carácter bonachón. Pero a poco que se le sonsaca, salta de indignación. «¿É que temos menos dereitos que os señoritos? Nosoutros tamén pagamos as facturas e soportamos os cables por enriba das nosas fincas». José Luis y su mujer, así como sus vecinos de Loiba, viven a oscuras desde hace casi una semana, aunque algún que otro día pueden disfrutar de dos horas de luz en casa gracias a un generador de prestado. El resto del tiempo se las apañan con las velas, el cámping gas y las linternas. En sus tiempos se encargaba de una explotación de vacas de raza cachena, que ahora lleva su hijo, pero se entretiene con otros animales. «¿Como fago? Pois vou coa lanterna a darlles de comer aos porcos celtas, ás galiñas de Mos, aos cans de palleiro e ao cabalo galego, teño todo de raza raza, o único que non ten pedigrí aquí son eu», explica. Es probable que hoy José Luis se levante ya con luz de generador, pues varios operarios de la empresa Semi estaban instalando ayer motores en la zona.
A varios kilómetros de Loiba, y donde uno menos pueda imaginar, en el centro de As Pontes, otro generador ruge y lleva la corriente eléctrica al hogar de José Guerreiro Cela, prejubilado de Endesa. «Encima de Endesa -ironiza- solo faltaba que fuese de Fenosa», añade. Reside en una casa unifamiliar en el lugar de O Brixeo, limítrofe con el casco urbano y a apenas 50 metros de otros lugares que, sin embargo, tienen suministro eléctrico desde hace días. Y lo que es peor, a solo unos pasos de un poste eléctrico contiguo al que surte al centro de la villa. Un amigo les prestó un generador de gasolina que les sirve para alternar el funcionamiento de los congeladores y de algún electrodoméstico.

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