Propietarios denuncian el robo de madera en sus montes particulares

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[La Voz de Galicia] Los apagones, la incertidumbre y el caos han despertado también la «picaresca». Al menos, así es como lo entiende, Teresa Rañal, la presidenta de la federación de asociaciones de productores de madera Promagal. Varios propietarios de montes denunciaron ayer el hurto de árboles que han quedado caídos en las fincas al borde de las carreteras de Ferrolterra, Eume y Ortegal.


Se han dado casos, por ejemplo, junto al vial que comunica Ortigueira y As Pontes, a su paso por la franja municipal de Mañón. Según las denuncias, algún propietario detectó in fraganti a maderistas que cargaban la leña y se la llevaban con la justificación de que la Diputación de A Coruña (esa carretera es de titularidad provincial) les había encargado ese trabajo para despejar el vial.
Denunciados los hechos ante la Guardia Civil se comprobó, según las mismas fuentes, que en efecto disponían de permiso de esa administración para despejar las carreteras.
Pero Rañal recuerda que «en ningún caso se pueden llevar algo que no es suyo de una finca privada». Y otro caso también es, desde la óptica de los productores, el del tratante que «compra rápido» y a bajo coste la madera caída. «Necesitamos calma», sentencian desde Promagal, que abarca 21 asociaciones desde Viveiro hasta Ferrol y también de Ordes. Por eso Teresa Rañal pide a los propietarios de montes que no se den prisa en vender, ya que el jueves se reunirá la Mesa Sectorial da Madeira para articular alguna solución para no «malvender» el producto.
Aconsejan, en cualquier caso, visitar los montes, fotografiar los daños y, de localizar algún posible hurto, denunciarlo a la Guardia Civil.
También se detectaron casos de robos en As Somozas, según apuntó ayer el alcalde Manuel Candocia, quien señaló que «hasta se llevaron madera que ya tenían cortada» los propietarios.
Por su parte, desde la otra asociación de productores de la zona, Promafe (con socios entre Cerdido y Monfero, con presencia importante en la zona del Eume), declararon que no habían detectado esa «picaresca». Ayer celebraron una asamblea y decidieron talar los árboles caídos durante los próximos tres meses para venderlos. «Pero solo lo que está caído -dijo ayer desde la organización Luis Garnelo- para no saturar el mercado». Considera que esa es la mejor de las medidas que han podido tomar.

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