La crisis de los biocombustibles bloquea inversiones por 100 millones

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[El País] “Estamos al borde del abismo”. Con una contundencia inusual para el sector empresarial resume Bruno Abad, socio y directivo de la planta de Biocarburantes de Galicia, en Begonte, la situación que atraviesa la producción de biodiésel en Galicia. “Gran parte de las fábricas en España, no sólo en nuestra comunidad, están paradas”, dice Abad, quien cifra en un 40% el grado de ocupación de la planta lucense un año y medio después de su puesta en marcha, que a pleno rendimiento procesaría 35.000 toneladas al año. El boom de la fabricación de derivados ecológicos para su uso como combustible, una auténtica fiebre en los dos últimos años con inversiones y ayudas públicas millonarias, ha dado paso a una realidad de crisis económica general a la que se unen las masivas importaciones, sobre todo de Estados Unidos, a precios bajos y muy subvencionados.


La incertidumbre que atraviesan los biocombustibles ha pillado a contrapié a algunos grupos con sus proyectos recién inaugurados o a punto de hacerlo, como es el caso de Entabán o Infinita Renovables, ambas ubicadas en Ferrol, y ha paralizado otras iniciativas que sumaban inversiones por cerca de cien millones de euros. Con las subvenciones del plan de reindustrialización de zonas mineras ya aprobadas y una inversión de seis millones, otro proyecto a levantar en Penapurreira (As Pontes) trae de cabeza a su promotor. Ricardo Mella alude a la “paralización” de la puesta en marcha de esa planta mientras se despeja la concesión administrativa de los terrenos. “Tal y como está el sector, consideramos también la utilización de grasas animales para fabricar el combustible y readaptar todo el modelo, ya que no podemos competir a partir de soja, colza o palma con los precios actuales”, advierte.
Fábricas como la de Biocarburantes Peninsulares, de las que se desligan grupos como Enagás y Eulen, a los que hasta ahora se atribuía su participación en el proyecto, acumulan retrasos. Con 21 millones de inversión, su previsión era comenzar a procesar los aceites vegetales en enero. Infinita Renovables, perteneciente a Isolux y el Santander, con 80 millones de euros a invertir en Ferrol, tampoco cumple con los plazos, aunque su director general, Rafael Lorenzo, señala: “Actualmente comenzamos la fase de pruebas y en abril estaremos operativos, por lo que las demoras no han sido demasiado grandes”.
Infinita Renovables, que preveía instalarse en Vigo, tuvo que reorientar su ubicación por trabas urbanísticas y rebajar su inversión. “En nuestro primer año en funcionamiento esperamos empatar, ni ganar ni perder dinero, pero es que durante casi todo el año pasado el sector se vio muy gravemente afectado por las importaciones de Estados Unidos”, explica Lorenzo. Si a ello se añade “la irracionalidad de la puesta en marcha de plantas en el interior de Galicia, con difícil acceso a los puertos, es normal que una caída de los márgenes como la actual lleve a replantearlo todo”, añade el director general de Infinita. “Hay que tener en cuenta que con un precio por barril de petróleo por debajo de los cincuenta dólares, los biocombustibles ya no son rentables”.
Una de las empresas que busca salidas a su situación es Energía Gallega Alternativa (Egal), ubicada en Cerceda y en la que participa el Banco Gallego. Alejandro Arias, uno de sus responsables, confirma que tantean el mercado para atraer nuevos socios porque las expectativas no se han cumplido. “No estamos trabajando al ritmo previsto, nuestra capacidad está utilizada sólo al 25%”, añade. Egal fue una de las empresas que obtuvo subvenciones del Instituto Galego de Promoción Económica (Igape). Durante los dos últimos años, el brazo financiero de la Consellería de Economía comprometió más de 14 millones en ayudas para promover gran parte de las compañías de biocombustibles hoy en dificultades. Las inversiones subvencionables aprobadas desde el Igape ascendieron a 110,7 millones, aunque desde el organismo recuerdan que las ayudas se hacen efectivas cuando la inversión se realiza y justifica.
Con subvenciones del Igape contó Acciona para promover una planta en Arteixo, en las inmediaciones de la refinería de Repsol. El proyecto está aparcado sine díe, tras anunciarse una inversión de 80 millones de euros, con ayudas públicas por importe de 3,7 millones y la creación de 35 puestos de trabajo indefinidos. La coyuntura del sector, a la que sobrevinieron problemas urbanísticos, precipitó la decisión de Acciona Biocombustibles de aparcar el proyecto.
En Ferrol, Entabán Biocombustibles, con capital zaragozano, trabaja al 40% de su capacidad, pero uno de sus directivos, Javier Novoa, aclara que se trata del arranque de la factoría “y es algo habitual en estos casos”. “Todavía no somos competitivos para exportar, aunque sí hemos cargado ya algún barco desde Ferrol con destino a refinerías y grandes clientes, como es el caso de Huelva”, explica. “Es un momento de incertidumbre para todo el sector, y lo estamos notando todos”. Para colmo, Tecnoambiente Galicia, participada por el Igape y Sogama, también con ayudas públicas y el objetivo de producir combustible a partir de los plásticos en Cerceda, presentó concurso de acreedores hace meses, como única salida a flote una vez levantada la planta y agotados los recursos financieros. Su inversión prevista, otros 4,5 millones.
El colapso de un sector cargado de futuro
Como sucede con la leche francesa, que entra con precios más bajos gracias a las subvenciones, la historia de los biocombustibles en Galicia es la de un sector con un gran potencial truncado por el dumping. El consumo de biodiésel en España en 2008 continuó aumentando pero los productores apenas se pueden beneficiar de esta mayor demanda debido al continuado incremento de las importaciones, que copan más del 61% del mercado. La masiva entrada de biodiésel por parte de los operadores petrolíferos, procedente en muchos casos de países como Estados Unidos y Argentina, que otorgan beneficios fiscales a sus productores y exportadores, está llevando al colapso a la industria española, según un informe de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA).
Con todos los proyectos en marcha, Galicia se convertiría en una potencia en el sector. Sólo el área de Ferrolterra, con los de Entabán, Infinita y Biocarburantes Peninsualeres a pleno rendimiento, acapararía prácticamente el 44% de la capacidad instalada que fija para toda España el Plan de Energías Renovables. La patronal confía en que surta efecto la nueva política arancelaria que limitará las importaciones. El Ministerio de Industria obligará a aumentar la mezcla de biocombustibles en el gasóleo, pasando del 3,5% actual hasta un techo del 10% en 2020. “Pero no se cumpliendo y es algo determinante para nosotros”, dice Javier Novoa, de Entabán.

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