La Sociedad Geográfica premia el trabajo de dos investigadores gallegos

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La Opinión de A Coruña. El geólogo y alpinista Jerónimo López y el biólogo e investigador Javier Castroviejo recibirán el próximo martes en Madrid el Premio Nacional y el Premio de Investigación de la Sociedad Geográfica Española, respectivamente. El organismo distingue así el trabajo en favor de la divulgación geográfica y científica entre distintas culturas a través del viaje o la investigación en el caso de Jerónimo López, mientras que el premio a Javier Castroviejo se ha concedido por su empeño en tareas de investigación y divulgación.


Jerónimo López (As Pontes, 1951) fue el primer español que coronó una cumbre de un ochomil en 1975 y realizó en 1990 la primera ascensión española al Monte Vinson (4.897 metros), máxima altitud de la Antártida. “He realizado más de 30 expediciones, como subir al Himalaya. Pero sin duda lo más duro que recuerdo fue la bajada del Everest, por el cansancio después de la subida, porque algún compañero se sentía mal, por muchas circunstancias”, afirma. “Con este premio me he llevado una alegría y una gran sorpresa porque lo siento muy próximo por la temática que reconoce”, añade.
Su mejor recuerdo es la primera visión de la Antártida. “El paisaje, los animales… ese lugar deja una huella difícil de borrar”, asegura.
Por su parte Javier Castroviejo (Bueu, 1940) ha sido premiado por su defensa del medio ambiente dentro y fuera de España. Fue el primer director de la Estación Biológica de Doñana y ha contribuido a conservar más de ocho millones de hectáreas en zonas silvestres.
Se siente afortunado “por haber trabajado en lo que me gusta en un marco envidiable”, declara. Tres especies nuevas para la ciencia de los vertebrados -una rana, un lagarto y una liebre- llevan el nombre de este biólogo, ex director del Parque Nacional de Doñana. “Cuando escuchas esto sientes una doble satisfacción. Por un lado, porque se ha descubierto una nueva especie, y por otro porque te honra que lleve tu nombre”, afirma.
Descuido hacia la ciencia
Para Castroviejo se está produciendo un abandono de la vida científica en España. “La asignatura pendiente del país es su apoyo a las Ciencias Naturales. Los pocos museos que hay tienen una gran afluencia de público, lo que quiere decir que este tema despierta interés”, explica.
Los museos, según el biólogo, son un lugar muy importante “para la conservación y el patrimonio de la ciencia, a diferencia de las publicaciones, que al cabo de los años no se recuerdan”, matiza.
Aunque lleva muchos años recorriendo los lugares más recónditos y vírgenes del planeta, el geólogo Jerónimo López todavía recuerda la riqueza de la tierra que le vio nacer: Galicia. “Esta comunidad tiene una naturaleza extraordinaria, aunque la costa gallega ha sido la gran afectada por la presión humana, aunque no en la magnitud de la mediterránea”, asegura López.
El investigador recuerda que la región de raíces celta “no nota en gran proporción el calentamiento global que sufre el planeta porque las olas de calor llegan con más intensidad al centro del país. Los efectos más visibles son los incendios y la disponibilidad de las materias primas”, afirma.
Jerónimo López hizo más de 23 expediciones a lo largo de su vida, la mayor parte de ellas a los polos. Indica que la causa humana es el factor desencadenante. “Los humanos producen unos efectos sobre la naturaleza que antes no se daban. La sobrepoblación está aumentando el consumo de energía y la emisión de gases de efecto invernadero”, aclara.
En los últimos 30 años la zona helada del Ártico se ha reducido un 40%, lo que está afectando a los habitantes de esta región -a diferencia de la Antártida, donde no habitan especies humanas, en el Ártico habitan inuit y amies-. “El calentamiento está produciendo que ciertas zonas se derritan y afecte a sus métodos de caza”, añade. “Son cambios de gran trascendencia y que afecta a todo el ecosistema”, matiza.
Kilómetros de hielo que se derriten y cientos de especies animales sin descubrir que se extinguen diariamente son sólo una pequeña parte del profundo impacto de esta crisis que incluye el cambio climático que está dando el planeta, un tema de gran preocupación en la comunidad científica.
“Estamos ante una crisis ambiental del planeta. Pero no sólo hay que tener en cuenta el calentamiento global, sino también la erosión de los terrenos, la extinción y desaparición de ciertas especies e incluso etnias”, afirma el biólogo Javier Castroviejo, quien se cuestiona: “¿Se puede parar? Esta es la primera vez que ocurre esto por la acción humana. Cuando se tala un pino no sólo se está perdiendo un árbol, sino que este contiene cerca de 500 especies diferentes entre musgos, arañas y otros animales. La capacidad de destrucción del ser humano es colosal”, añade.
El investigador pontevedrés afirma que existen todavía entre 10 y 100 millones de especies por descubrir en el mundo, las cuales se nombran “dependiendo de su descripción morfológica, su anatomía, sus aspectos y pautas de comportamiento, el hábitat en el que viven y la genética, entre otros datos”, explica.
Para terminar con esto, el biólogo premiado por la Sociedad Geográfica Española cree que el primer paso es concienciar a la población de la gravedad del asunto. El papel de los medios de comunicación también resulta determinante. “Este tema tiene una importancia mayor que el deporte o la vida íntima de los famosos, aunque no se refleje así”, opina Javier Castroviejo.
Precisamente, gracias a su empeño en la conservación de la naturaleza, el pontevedrés ha contribuido de forma directa a la conservación de 116.388 kilómetros cuadrados, sobre todo en los países del trópico y ha gestionado 46 proyectos de Cooperación al Desarrollo.
Cuando habla de Galicia, Javier Castroviejo es muy duro. “El hombre está siendo contundente con el medio ambiente y hay que frenarlo. La situación más grave y preocupante está en los ríos y los humedales. ¿Se ha dado cuenta la ciudad de Vigo de la pérdida de la biodiversidad y la repercusión económica que esto tendrá por el estado en el que se encuentra ahora la ría?”, expone.
Lo más sangrante para él es lo que define como “antiurbanismo”. “Las ciudades han experimentado un crecimiento tumoral y en el rural asistimos a una obsesión por la parcelación agraria que no hace otra cosa más que contribuir a la destrucción de los bosques”, explica.

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