Las emisiones de CO2 caen un 40% y cumplen con Kioto por primera vez

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[El País] La depresión económica se está aliando con el clima. Las emisiones de gases efecto invernadero de las principales empresas contaminantes, responsables el año pasado de ocho de cada diez toneladas autorizadas, han caído un 40%, lo que hará que por primera vez la comunidad autónoma pueda cumplir los objetivos de Kioto. El descenso del consumo, la colocación de molinos de viento, el alto precio del petróleo durante buena parte del año y el coste de la tonelada de CO2 en el mercado, que llegó a los 29 euros en verano (ayer cerró a 10,6 euros), han ayudado a recortar drásticamente las emisiones.


Aunque analizando cada caso algunas industrias siguen teniendo un suspenso. Las centrales de Endesa en As Pontes, las dos de Fenosa en Sabón (ciclo combinado y fuel) y la fábrica de Cementos Cosmos en Ourol, que están entre las que más contaminan, emitieron 1,9 millones de toneladas de CO2 por encima de su asignación, que anualmente publica el Ministerio de Medio Ambiente y que el año pasado fue de 5,9 millones de toneladas. Para ajustarse a la normativa verde, las industrias tuvieron dos formas de compensar el exceso: hacerlo mediante asignaciones no consumidas en otras plantas de su propiedad (caso de Cementos Cosmos) o acudir a la plataforma de negociación SendeCO2, que funciona de forma parecida a la bolsa de valores.
Contaminar no les salió barato. La cotización de EUAs (derechos de emisión de dióxido de carbono) media en España el año pasado fue de 22 euros por tonelada, por lo que el valor del excedente alcanzó los 42 millones de euros.
Por fábricas, la de carbón de Endesa en As Pontes fue responsable ella sola del 43% de todas las emisiones autorizadas en la comunidad autónoma. La gran chimenea de Galicia y la novena de Europa, donde se genera nada menos que un 6% de la energía que fluye por el tendido eléctrico español, tuvo que comprar derechos equivalentes a 1,66 millones de toneladas de CO2 para lanzar al aire 6,9 millones de toneladas de gases efecto invernadero. La eléctrica, que acaba de recibir el mayor cargamento por barco de la historia del puerto de Ferrol (161.000 toneladas) afronta el incremento de las importaciones de carbón una vez que As Pontes ha abandonado el lignito local y consume sólo hulla importada. De acuerdo con la propia compañía, la transformación de la central térmica, operación que ha requerido la inversión de 230 millones de euros, ha permitido reducir la generación de CO2 en un 17% con respecto a las de 1990, año de referencia para el Protocolo de Kioto.
El caso de Fenosa es peculiar: se pasó en Sabón y se quedó muy corta en Meirama. Ocurrió porque su estructura productiva en Galicia dio un vuelco el año pasado. Y lo hizo por dos motivos, que tuvieron una incidencia directa en sus emisiones a la atmósfera. De un lado, la práctica inutilización de la central térmica de Meirama, en Cerceda, debido a su reconversión del lignito pardo al de importación, llevó a un drástico recorte de sus emisiones, cifradas en 1,6 millones de toneladas, un 93% menos respecto al año anterior. Fuentes de la eléctrica, que indican que la planta estuvo gran parte del año sin funcionar, señalan que además utilizó un carbón menos contaminante procedente de Indonesia y otros países asiáticos, “lo que indudablemente redundará en el cumplimiento del plan de asignaciones en el futuro”. La otra cara de la moneda estuvo en el ciclo combinado de Sabón (que emplea gas), y la generación de fuel. Con una asignación de 309.000 toneladas sus chimeneas liberaron en su primer año de actividad casi 100.000 toneladas más de las autorizadas.
Compensados los excesos con la importante caída de emisiones registrada en Meirama, cuando en abril se recuenten los datos de contaminación de las 59 plantas gallegas sujetas a asignaciones máximas, Galicia habrá terminado 2008 con menos emisiones tóxicas de las permitidas. Empresas ligadas a la construcción, como cementeras o cerámicas, que en los últimos años agotaban la práctica totalidad de lo que les asignaba el ministerio, se han visto afectadas por la crisis. Otras, como PSA Peugeot Citroën, Ence, o las siderúrgicas, redujeron drásticamente sus pedidos y, en consecuencia, sus gases. Le ocurrió a la única refinería gallega, la de Repsol en A Coruña, que recortó en 2008 un 17,5% sus emisiones respecto a la asignación aprobada, que cifraba para este periodo un cupo de 1,6 millones de toneladas.
Estos números sitúan a la planta por debajo del límite establecido por el Gobierno desde la entrada en vigor del Protocolo de Kioto. Repsol asegura que la disminución en la refinería coruñesa ha sido progresiva durante los últimos años, “arrojando una reducción de más de 678.000 toneladas en cuatro años”, en el período comprendido entre 2005 y 2008. Según fuentes del grupo, este descenso de emisiones “es fruto del esfuerzo en planes de mejora de la eficiencia energética con una inversión media anual de más de tres millones de euros”.

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