El mejor despertar de mi vida, por David Rochela

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[Xornal.com] El jugador del Fabril, David Rochela, explica en primera persona sus sensaciones tras ser convocado por Lotina para el partido entre el Espanyol y el Deportivo, ante la baja a última hora del central Adrián López.
Pasaban unos minutos de las once de la mañana. Yo tenía el día libre, por lo que aproveché para dormir un poco más de lo habitual. Todavía no estaba del todo despierto cuando sonó el teléfono y atendí la llamada. Era Barritos, el delegado del Dépor. “David, Piscu se ha lesionado en el entrenamiento de esta mañana. Tienes que viajar a Barcelona con el primer equipo para jugar contra el Espanyol. Lotina cuenta contigo”, fueron sus palabras, que no olvidaré en la vida. No me lo podía creer. Fue el mejor despertar de mi vida. “¿A dónde tengo que ir? ¿A qué hora nos vamos?”, le pregunté de inmediato. “Tranquilo. Ahora no te da tiempo. Piscu se lesionó al final del entrenamiento, ha sido todo muy rápido. Nosotros ya nos vamos ahora. Tu tómate tu tiempo. Ya lo hemos preparado todo para que puedas viajar a última hora”, me explicó Barritos.


Reconozco que me da un poco de rabia que esta primera convocatoria para un partido de Primera División tenga que ser por la lesión de un compañero, porque, además, Piscu es mi amigo. Nos conocemos de toda la vida, ya que los dos somos de As Pontes. Es muy curioso que sea precisamente su lugar el que yo ocupe en la convocatoria. Soy consciente de que es muy difícil que juegue. Tengo por delante a Colotto y Pablo Amo, y también está Zé Castro, que va a jugar en el centro del campo. Lo normal es que siga todo el partido desde el banquillo, pero eso para mí ya es un sueño hecho realidad. Desde que recibí la llamada de Barritos hasta la hora del viaje, hice lo que ya tenía planeado.
Por la tarde me fui a Abegondo a ver a mis compañeros del Fabril en su partido contra el Valladolid B. Yo no podía jugar por sanción, pero mis compañeros consiguieron ganar. Menos mal, porque nos hacía mucha falta. Eso sí, no pude prestar mucha atención al partido porque el teléfono no paraba de sonar. Como durante todo el día, no paré de recibir felicitaciones. Mi familia, mis amigos… todos me desearon mucha suerte. Están más nerviosos que yo. Soy muy tranquilo, los nervios no sirven para nada. Cuando salte a calentar, a lo mejor sí me pongo un poco nervioso. No sé cómo voy a reaccionar, pero seguro que será una sensación preciosa. Pase lo que pase, juegue o no, no lo olvidaré en la vida.

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