El Moncho Valcarce, sobresaliente en sostenibilidad

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El instituto pontés realiza cultivos para comprobar su rentabilidad
[La Voz de Galicia, por Rocío Pita Parada] El IES Moncho Valcarce se ha subido al carro de la sostenibilidad. Desde él, realiza todo tipo de actividades relacionadas con el medio ambiente. Bajo el paraguas del programa de educación ambiental Voz Natura, que promueve la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, los alumnos de primero a tercero de ESO del centro educativo pontés realizaron en las pasadas semanas la plantación de árboles frutales autóctonos en el recinto, que complementan los ejemplares existentes, y sobre todo, un huerto muy especial.


Antes de que acabe el curso podrían comenzar a asomar las frutas del bosque sembradas. Fresas, moras, pero también las peras, manzanas y guindas vecinas tienen un objetivo: demostrar a los alumnos que el campo también es rentable.
El Klaus lo ha puesto un poco más difícil. Sus vientos huracanados echaron por tierra el invernadero donde crecían legumbres y otros vegetales, destinados también a inculcar en la mente de los jóvenes el medio ambiente y la agricultura como ingredientes de un futuro sostenible. Ahora, habrá que aguardar a la adquisición de una nueva infraestructura que permita retomar la plantación de leguminosas. Será más pequeño pero los responsables del centro consideran que servirá de apoyo «á nosa intención medioambiental» y también a efectos estéticos. Así que, por el momento, las frutas copan la atención de la comunidad escolar. El profesor de biología, Emilio Duque, un joven coruñés que lleva tres años impartiendo clases en As Pontes, se encarga de dirigir la actividad y de explicarles los secretos para garantizar el éxito de una buena cosecha: preparar el terreno, cavar los surcos, sujetar la lona en la que se abren orificios para que asomen los vegetales y evitar que nazcan las malas hierbas… Y pese a ello, reconoce, «moitas veces aprendo eu máis deles», reconoce Duque, «da súa forma de relacionarse, de cómo lle chaman ás cousas…», añade.
Su declaración de intenciones ya se encuentra en la puerta del centro pontés. Allí, un bidón reciclado ejerce de experimento medioambiental, con agujeros en los que se han plantado fresas. En la parte trasera del centro se extiende una huerta de 2.000 metros cuadrados que, aunque no se emplea en su integridad, se ha convertido en un auténtico campo de trabajo para los escolares. Ahora solo queda esperar y seguir de cerca la evolución de una huerta regada con el esfuerzo y la ilusión de una veintena de jóvenes de entre doce y quince años.
Educación multidisciplinar
La implicación es totalmente transversal. Desde la clase de educación física a la de plástica, los alumnos del IES Moncho Valcarce adquieren desde pequeños conciencia medioambiental. Una de las últimas actividades realizadas consistió en una ruta ciclista por el perímetro de la escombrera de la mina pontesa. La observación de especies animales y vegetales fue la tarea encomendada a los alumnos en una clase al aire libre y de la que todos ellos disfrutaron. Veinte kilómetros de pedaleo para comprobar la biodiversidad de la zona. Una asignatura que, por cierto, será en la que incidan el próximo año con su participación en una nueva convocatoria de Voz Natura. Se dedicarán al estudio de las especies existentes en el entorno y, en concreto, de los líquenes -organismos compuestos por un alga y un hongo-, que actúan como indicadores naturales de contaminación.
La biodiversidad será también el hilo conductor de la próxima edición de Voz Natura, la decimotercera, en una iniciativa que cuenta con el patrocinio de la Consellería de Medio Ambiente e Desenvolvemento Sostible, la Diputación Provincial de A Coruña, Sogama y Leche Celta.

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