Los peces vuelven al río Chamoselo después de dos años

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[La Voz de Galicia] Las aguas del río Chamoselo bajan estos días turbias y revueltas. Ese color parduzco es ahora halagüeño y diferente del tono rojizo que evidenciaba la contaminación que acabó con cualquier rastro de vida en el cauce hace más de dos años. El afluente del Eume que cruza el municipio de As Pontes comienza a recuperar signos vitales. Lo dicen los pescadores, que ya han podido ver cómo los peces han comenzado a repoblar el río en el curso bajo.


Truchas, panchos y unos pequeños peces típicos del Eume, los espinosillos -que eluden ser depredados por otros peces gracias a sus aletas en forma de aguja-, han comenzado de nuevo a nadar en sus aguas y a remontar el río para desovar. Una señal inequívoca de que la contaminación que en el verano del 2006 comenzó a matar su fauna ha remitido.
Los trabajos de construcción de la autovía Ferrol-Vilalba a su paso por As Pontes hicieron de verdugo, al exponer al aire libre las piritas que contenían las rocas abiertas para el paso de la carretera. Las lluvias hicieron el resto del trabajo, arrastrando con las escorrentías esas aguas contaminadas, que acabaron en los regatos de los alrededores. El Rego do Lavadoiro y el Chamoselo, principal afluente del Eume, con el que se une en pleno centro de As Pontes, fueron los más afectados.
Tras reiteradas denuncias de la sociedad de caza y pesca A Venatoria, de As Pontes, la Xunta no tomó cartas en el asunto hasta que, ya perdido cualquier rastro de vida animal en el Chamoselo, su contaminación causó la muerte de reos en el cauce principal, en junio del 2008. La Consellería de Medio Ambiente tardó más de un mes en reconocer la fuente de la contaminación y no fue hasta entonces cuando se pusieron en marcha medidas de choque para frenar la elevada acidez de las aguas. Tras un tratamiento fallido, Sogarisa se hizo cargo del aporte de compuestos de calcio para conseguir elevar los niveles de pH y devolverlos a niveles normales.
Mediciones adecuadas
La empresa de gestión de residuos asegura que la situación está controlada desde hace meses. Las últimas mediciones realizadas arrojan valores de entre 6,2 y 7 puntos, situados dentro de los márgenes considerados adecuados.
El responsable de pesca de la sociedad A Venatoria, José Luis López, se mostraba ayer esperanzado por la evolución del río. «Un bo sinal é que a cor do terreo xa non é avermellado, coma de ferro, senón que aparece o clásico revolto dos ríos». Sin embargo, río arriba, antes del punto donde se han instalado las estaciones de tratamiento, el color rojizo continúa. La contaminación sufrida afectó a once kilómetros del curso del río. La vida se recupera ahora en los últimos cinco o seis.
«Aínda que o tratamento que se fixo foi un pouquiño tarde, creo que está sendo positiva», señaló López. Los miembros de la entidad apreciaron a principios de este verano los primeros síntomas de recuperación. A la presencia de los primeros peces se sumaba la de ranas, sapos e insectos típicos de la fauna asociada a los cauces fluviales. Hace unas semanas, acudían al Chamoselo para efectuar las limpiezas periódicas que realizan para su conservación adecuada.
La veda impide ahora a los pescadores calibrar el grado de recuperación de las presas en el Chamoselo. Los numerosos pescadores que acudían tradicionalmente -además del centenar de A Venatoria, otros procedentes de otros puntos de la comarca- podrán volver a hacerlo en marzo, cuando se levante la prohibición.

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