Una visita a las entrañas de Endesa

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La central térmica de As Pontes saca un kilovatio de electricidad de cada medio kilo de carbón y su producción es suficiente para abastecer el 4% del mercado nacional
[La Voz de Galicia] Hasta 16.000 toneladas de carbón se queman cada día en la central térmica de Endesa en As Pontes. Con 500 gramos del mineral se consigue generar un kilovatio de electricidad, suficiente para mantener en funcionamiento durante todo el día el televisor y la nevera de una casa. O un radiador. Son los pequeños números de una instalación que produce el 4% de toda la energía eléctrica que se consume en España y que ocupa 600.000 metros cuadrados de suelo pontés. Pero ¿cómo se consigue la metamorfosis?


Carbón, aire y agua se convierten, mediante un complejo proceso productivo, en electricidad. En las entrañas de la gigantesca planta un bola de fuego quema en la caldera el carbón pulverizado que se inyecta tras reducirlo a apenas polvo. Los ventiladores consiguen que los gases que se generan salgan por la enorme chimenea, de 356 metros de altura, aunque antes se rebaja su temperatura, de 180 a 135 grados centígrados para poder recuperar esa energía. En la caldera se añade agua que se convierte en vapor.
La circulación del aire por los tubos que rodean la caldera rectangular se envía a unas turbinas que giran a 3.000 revoluciones. En el extremo, un alternador consigue que se genere la energía eléctrica.
Para refrigerar el vapor generado se utilizan las cuatro grandes torres, cada una correspondiente a uno de los grupos de producción. El director de la unidad de producción térmica de As Pontes, Luis Fernández Sabugal, lo equipara al mecanismo de un botijo: la evaporación de parte del agua consigue que el resto se mantenga más fresca, al consumir calorías. Se consigue que en cada una de estas grandes saunas el agua entre a 35 grados y salga a 25. El agua se reutiliza constantemente en nuevos procesos, con una pérdida mínima de líquido en el proceso.
300 millones en carbón
Así se generan, con los cuatro grupos funcionando a máxima potencia, 32 millones de kilovatios hora al día. Mantener este gigante durante un año sin funcionar costaría 50 millones de euros. Funcionando… «El carbón supone el 70% de los costes de la central», revela Fernández Sabugal. O lo que es lo mismo: un buen año, unos 300 millones. Otro no tan bueno, 200.
La tonelada que llega desde Indonesia se paga a más de sesenta dólares -casi 50 euros-. El precio incluye la materia prima y los fletes hasta el puerto de Ferrol. Una vez allí, el precio se incrementa en un 10% con el coste del traslado hasta As Pontes. ¿Es esto competitivo? Obviamente sí, ya que la central es rentable. Y además, tampoco queda mucho remedio: cuando se decidió mezclar el lignito pardo local hubo que importar una clase de carbón compatible. Ahora la central solo puede funcionar con este tipo de combustible.

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