Rock sin conservantes ni colorantes desde As Pontes

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Apenas llevan diez meses juntos, y Que cunda o pánico ya ha lanzado su primer trabajo
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[La Voz de Galicia, por Antía Díaz e Manuel Arroyo] No hace ni un año que el proyecto Que cunda o pánico se puso en marcha, y en As Pontes ya quedan apenas unas copias de su primer trabajo. Con el nombre del grupo, Vituco, César, Isaac y Víctor presentaron este EP (o lo que es lo mismo, un disco un poco más corto que un LP, pero mucho más completo que un sencillo) el pasado 8 de enero en el pub pontés Zeppelin. Y están preparados para seguir dando a conocer este trabajo, tal y como ayer demostraron en directo en el programa Voces de Ferrol, de Radio Voz (105.4 FM).


Desde otros grupos
Faltaba la batería de Víctor Meizoso, pero en el estudio se escucharon la voz de César Candelas, la guitarra de Vituco Vázquez y el bajo de Isaac Giz, el benjamín del grupo. No solo por edad, sino porque es el único que no había pasado antes por las filas de otra formación. De hecho, y como explica César, él y Víctor «estabamos nun grupo, En Cuarentena, que desapareceu, e como non desaparecía xa o gusanillo da música, buscamos uns amigos». Y así aparecieron Vituco (que ya había trabajado en Bosque de piedras) e Isaac.
¿El resultado? «Facemos música para divertirnos e para divertir á xente», explica César. Por eso insisten en que lo suyo es rock sin colorantes ni conservantes, «o rock en si, sen adornos nin todo o demáis», matiza el vocalista. Y todo esto mezclando los gustos de cada uno de ellos, «que son moi diferentes», explica Isaac, «a min persoalmente gústame moito o jazz, a fusión, e empecéi escoitando a Deep Purple e a Led Zeppelin, supoño que coma todos», añade mientes sus compañeros asienten. Aunque los gustos de cada uno están claros, «as influencias son máis difíciles de explicar, esas as ten que notar o público», como explica César.
¿Y cómo trabaja Que cunda o pánico? «Todos participamos na creación, alguén aparece cunha idea, e a partir de aí, o resto do grupo vai integrando a súa parte», dice el cantante. Al final, lo que queda es un puñado de canciones de rock clásico, que suenan con más fuerza en su disco o en directo que en la versión acústica que ofrecieron en Radio Voz. Una sesión que abrieron con Mil años, «unha canción de amor e tempo», explica César, y que cerraron con A taberna do mar, un encargo personal de Víctor, que pidió a sus compañero «que dedicásemos a Ave». Una en castellano, otra en gallego, «e tamén as temos en inglés», explican, «porque depende do humor do que fai a letra», explica César.
Con un puñado de canciones debajo del brazo, se fueron a Vilalba para grabar su primer trabajo en los estudios Pereira Sons. «Pouco a pouco foron xurdindo as cancións, e grabamos bastante rápido, quizáis demasiado, e a verdade é que foi moi divertido», cuenta Vituco. Con el EP recién salido del horno, deciden presentarlo en su villa, «e estivo moi ben, veu moita xente e vendemos moitos discos», cuenta Isaac.
Y ahora, más directos
Tras la presentación de su primer trabajo, ahora su objetivo es seguir tocando en directo, «e canto antes, mellor», dice César. Aunque compaginar el trabajo de cada uno con la música «é o máis complicado», reconoce Vituco, que explica que «a crise levoume ao paro, ando buscando traballo». Los demás se dedican a cosas tan dispares como trabajar en la Fundación para a orientación profesional (Forga) de As Pontes, en el caso de Víctor; César es historiador (ha publicado ya tres libros, además de contar con un premio de teatro radiofónico) y trabaja como bibliotecario, mientras que Isaac es enfermero. «E como é o que vai a turnos, é o que nos marca o tempo de ensaios a todos os demáis», se queja, entre risas, Vituco.

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