«Tivemos que dar ao Concello un aval de 20.000 euros para ir pola madeira»

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[La Voz de Galicia, por María Cedrón] La aplicación de tasas municipales por actividad forestal o la petición de garantías para mantener las pistas dificultan la retirada de los restos del «Klaus», según los empresarios. «Hai concellos que che piden un aval para poder pasar polas pistas para ir ao monte e retirar a madeira. A última vez tivemos que dar ao Concello un de 20.000 euros para garantir que iamos arranxar o que puideramos estropear ao facer o labor. Foi en As Pontes».


Un empresario de un aserradero asociado a la Federación Empresarial de Aserradores y Rematantes de Madera de Galicia (Fearmaga) en la zona de Ferrolterra describe las trabas que están encontrando en algunos municipios a la hora de afrontar la retirada de los troncos caídos hace un año, con el Klaus.
«Aquilo era catro veces o que valía a madeira que estaba alí. Entón o que fas é escapar deses concellos. Logo está a subvención. Ao propietario hai que darlla, ao final é o que a leva porque o que estamos facendo é ver o que vale o que hai no monte e engadirlle a axuda no prezo», comenta el empresario.
Obstáculo
Pero este no es el único ejemplo. Los maderistas se quejan de que las tarifas que han de abonar en algunos concellos para poder ejercer su tarea están impidiendo que lotes de madera ya adjudicados sean retirados. El director de Monte Industria, Juan Picos, apunta que «hay una tendencia por parte de los ayuntamientos a realizar ordenanzas de ámbito forestal para gravar este tipo de actividad. Ya lo hacían antes del Klaus. Lo peor es que después de lo que ocurrió algunos incluso las actualizaron y ahora que precisan a alguien que limpie la zona cobran más que hace un año». Las áreas en las que ha identificado el fenómeno se corresponden con la zona norte de las provincias de A Coruña y Lugo, uno de los territorios en que más padeció los efectos del temporal. «Hay concellos que piden una cantidad por dejar circular un camión cargado con leña o troncos, pero si lleva otra carga no la tienen que pagar», argumenta como ejemplo de lo que ocurre.
Los problemas para retirar algunos lotes también los constatan desde el colectivo de aserradores y rematantes. Comentan que lo que habría que hacer es una normativa común y uniforme que rija igual para todos los municipios.
Lodazal
Pero los concellos quieren cubrirse las espaldas para evitar que vías que cruzan el monte o facilitan el acceso a fincas alejadas no queden estropeadas una vez que los madereros rematen el trabajo. El mantenimiento de caminos es una preocupación para muchos ganaderos. Tras las lluvias y la nevada de los últimos días muchas de ellas se han convertido en grandes barrizales por los que no pueden circular vehículos comunes. Un ganadero de la zona de Ortegal apunta que no puede ir a dar de comer a las vacas porque los camiones que trabajan en la zona de A Capelada han movido la tierra mojada de la vía y es complicado circular. Puede llegarse, eso sí, utilizando un todoterreno.
Junto a la madera caída en el área de Ferrolterra todavía quedan otras muchas huellas del ciclón. En San Claudio, en la zona de Ortigueira, una torreta eléctrica caída todavía resalta entre la maleza. Los cables están confundidos con las hojas. Parece ya un monumento al temporal.

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