Mala señalización y carencias frenan las ventajas de la apertura de la AG-64

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[La Voz de Galicia] La entrada en servicio de la AG-64, cuyo último tramo (Cabreiros-Vilalba) se abrió al tráfico el miércoles, supone una evidente mejora para las comunicaciones del norte de Galicia. Sin embargo, el que circula por vías que dan acceso a esa autovía o a las que se llega tras abandonar la AG-64 se encuentra con fallos en la señalización, con un problema de seguridad vial que deriva de la falta de iluminación y con una carretera cuyo mal estado resulta más desagradable por el contraste con el buen firme de la autovía dejada varios centenares de metros antes.


Sin señales que orienten en Vilalba. El automovilista que circula por la LU-861 (que va de Vilalba a Roupar y que empieza en la rotonda de Sete Pontes, junto al polígono vilalbés) descubre que la AG-64 está ya en servicio porque en la rotonda de Grandisca puede acceder a la autovía; pero unos centenares de metros antes, en esa mencionada carretera, se encuentra con un cartel que omite el funcionamiento de la autovía. Si se avanza desde el centro de Vilalba por la LU-118, que sale del casco urbano por Plácido Peña, la situación es aún más contradictoria: un panel anuncia que en la cercana rotonda se puede tomar la LU-861 en sentido Sete Pontes o Cabreiros e informa de la A-8 en dos sentidos (Baamonde y Oviedo) sin tener en cuenta que de Vilalba a Barreiros, unos 50 kilómetros, aún están en obras los tramos de la transcantábrica.
Falta de señalización en la A-8 y en la LU-861. El automovilista que llega desde Baamonde por la A-8 encuentra un cartel con los nombres de Vilalba y de Ferrol con la tipología propia de las autovías -letras blancas con fondo azul- poco antes de la última salida, que en estos momentos supone además el final de la autovía del Cantábrico en la comarca si se circula hacia Asturias. Además, en el carril de salida, cerca ya de la rotonda de Grandisca, no se menciona la AG-64 como una de las vías que puede tomar el conductor. En Santaballa, por otro lado, la AG-64 no está señalizada para los automovilistas que circulan por la LU-861 pese a que se accede a la autovía por la carretera que conecta con Lousada.
Mal estado. La salida de la AG-64 en Santaballa conecta con la carretera citada en el anterior párrafo. Pasados varios centenares de metros, la vía está sin pintar y con un firme deteriorado.
Falta de alumbrado. La rotonda de Grandisca, donde confluyen dos autovías (A-8 y AG-64) y dos carreteras (LU-861 y LU-118), está sin iluminar. En los últimos meses, antes del final de las obras del último tramo de la autovía Ferrol-Vilalba, hubo algún pequeño accidente.
Contrastes. El automovilista que llega a Cabreiros desde A Mariña (LU-540) o desde Roupar (LU-861) sí encuentra carteles con información actualizada sobre la situación de la autovía Ferrol-Vilalba. Por otro lado, la rotonda que enlaza esas dos vías, la LU-170 (Parga-Cabreiros) y una carretera local con la AG-64 tiene iluminación.

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