José María Penabad: ”El embargo a Cuba es un hecho de miopía política”

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[El Progreso, por Cristina Arias] José María Penabad, natural de As Pontes, acaba de ser nombrado, a sus 82 años, embajador de Costa Rica en Cuba, el primero tras 48 años de distanciamiento entre ambos países caribeños.
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PREGUNTA: ¿Cómo afronta esta estapa, tras seis años como cónsul en Cuba?
RESPUESTA: El nuevo cargo dispone de varias facetas. Primero, la emotiva: gallego soy y aquí, joya extraordinaria, el monumental edificio del Centro Gallego es un canto solemne y permanente a mis raíces, donde hace 105 años se interpretó por primera vez el Himno de Galicia. Todo lo que nos rodea tiene sabor de Galicia. Gran ciudad fue La Habana. Hoy está deteriorada y tratando de responder a su prestigio urbanístico. La segunda parte es mi tarea como diplomático, y aquí juega la discreción.
P: ¿A qué se debe ahora este acercamiento entre Costa Rica y Cuba?
R: San José rompió relaciones con La Habana en 1962 y estamos a medio año de volver a relaciones oficiales, elevando el rango de las representaciones, lo que significa que fui catapultado a embajador. El cambio de rumbo en las relaciones responde a una realidad americana. Podemos discrepar, y discrepamos, de sistemas políticos, pero Cuba es parte de América. No podemos ignorarnos. Tal vez, respetarnos. Eso es lo que queda.
P: ¿Cómo valora la situación actual de Cuba?
R: Cuba tiene problemas muy serios, pero compete a los cubanos resolverlos.
P: Tras los últimos hechos y la muerte del preso Orlando Tamayo Zapata las reacciones internacionales no se hicieron esperar.
R: El caso de Orlando Tamayo Zapata ha sido un hecho lamentable. No puedo, no debo, calificar el tema. Es un tanto complicado definir la triste cuestión. Sí creo que el pueblo cubano merece la atención y la ayuda que el abanico de naciones amigas pueda facilitar. El embargo norteamericano a la isla, por más de 50 años, es un hecho típico de miopía política.
P: ¿Qué recuerdos guarda de su infancia en As Pontes?
R: Mi padre estaba en Cuba y nos correspondió, con mi madre, sufrir en As Pontes las secuelas de la Guerra Civil. Vivíamos con mi abuela, admirable mujer. Estuvimos en el pueblo hasta superado el conflicto. Asistí a la escuela de don Pablo, en el centro escolar pontés, bello recinto construido con la aportación de los nativos que residían en Cuba. Y un detalle anecdótico. Fui compañero de pupitre de Roberto Tojeiro, propietario hoy de la cadena de supermercados Gadisa. Roberto, ya entonces, manejaba los números en su pizarra con la efectividad de un, hoy, ordenador moderno.
P: ¿Qué relación mantiene actualmente con su localidad natal?
R: Mi relación ha sido, es, permanente con As Pontes. Visito mi lugar nativo con relativa frecuencia. Pienso ir, Dios mediante, a las Festas do Carme. Un primo hermano y otros familiares, además de buenos amigos, conforman los buenos recuerdos de la época.
P: En el 56 emigró a Costa Rica, ¿por qué?
R: Porque… soy gallego. Soy quizá el último emigrante de As Pontes. Descendientes de celtas, a los gallegos nos mueve, en lo interno, un más allá de aventura, como a nuestros ancestros. Y Costa Rica era, y es, la más antigua democracia de América. En Costa Rica la democracia funciona puntual. País sin ejército, abolido en 1948, cada cuatro años se celebran elecciones y cada cuatro años varía el poder ejecutivo. En Costa Rica me quedé, me casé, tuve hijos y nietos… y hasta hoy. En medio, han transcurrido 54 años desde que crucé el Atlántico. Dirigí periódicos, fui propietario de un vespertino, recorrí medio mundo y aquí seguimos, de alguna manera, ligado a la prensa.
P: ¿En qué trabaja actualmente?
R: Periodista soy y moriré en la faena. Soy accionista mayoritario de una publicación quincenal, OjO, que se edita en San José y es un aporte sólido para la cultura costarricense.
P: En sus años como periodista obtuvo grandes reconocimientos pero le trajo problemas, ya que fue expulsado de El Salvador por una publicación. ¿Cómo valora la libertad de prensa en América Latina?
R: Los salvadoreños, bajo estricta dictadura militar, entonces, mientras que los costarricenses, guiados, inspirados en José Figueres Ferrer, respetaban y respetan la libre expresión y el valor de los derechos humanos.
P: ¿Volverá a Costa Rica o a Galicia?
R: Mi padre está enterrado en el cementerio de La Habana. Mi madre, en el mausoleo español de San José. Mi destino es Costa Rica. Mi corazón, mi entrañable recuerdo, navega ‘na terra nosa’.

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