El auge de las renovables obliga a parar las 3 grandes centrales gallegas

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La caída de la demanda y el exceso de oferta condicionan también la inactividad de las plantas. La térmica de As Pontes, la mayor de España, no opera desde hace dos semanas, y la de Meirama, desde el 2009
[La Voz de Galicia, por Beatriz Couce] Galicia tiene en estos momentos completamente paralizada el 25% de su potencia de generación de energía eléctrica al mantener sin actividad sus dos centrales térmicas -la de Endesa en As Pontes y Unión Fenosa en Meirama- y el grupo de ciclo combinado también ubicado en la villa pontesa. Las tres instalaciones suman 2.746 de los 10.956 megavatios de capacidad instalada que tenía la comunidad al cierre del pasado año. Todas han dejado de tener actividad en diferentes etapas.


La situación de la central de As Pontes, que con sus 1.400 megavatios de potencia es la mayor del país, es insólita, y se produce por primera vez en sus más de tres decenios de historia, ya que nunca antes había permanecido más de dos semanas con sus cuatro grupos apagados. De hecho, el pasado marzo, cuando comenzó esta situación, generó la mitad de la electricidad que volcó a la red el mismo mes del año anterior. El ciclo combinado ubicado a pocos metros de la térmica tiene 800 megavatios, pero desde el 2009 funciona de forma irregular y ya ha pasado períodos largos sin funcionar.
La planta de Meirama (Cerceda), con 543 megavatios de potencia, comenzó el año completamente parada y así continúa.
Las fuertes lluvias caídas en los últimos meses y los vientos que han atravesado el país aumentaron el peso de las renovables en la cesta de generación, en donde tienen prioridad, y dejan a las plantas que se alimentan de otros combustibles, como el carbón, con menos posibilidades de entrar en el sistema y con un precio menos competitivo. En el sector se apunta a la caída de la demanda de energía debido a la crisis económica como una de las causas que también influye en esta coyuntura, aunque otros analistas mantienen una tesis diferente. Se apoyan en el hecho de que, aunque el consumo de electricidad ha comenzado a recuperarse -según Red Eléctrica Española, la demanda creció un 8,9% el pasado marzo con respecto al mismo mes del año anterior-, la actividad de las grandes instalaciones energéticas gallegas continúa sin despuntar. Detrás de este escenario se encuentra, sostienen, el exceso de oferta.
Instalaciones asociadas
La apuesta por la generación de energía eléctrica a través de fuentes renovables supuso en los últimos años un elevado crecimiento de la potencia eólica. Pero debido a que la producción del viento no se puede guardar ni almacenar y además provoca inseguridad en el sistema por su variabilidad -el pasado 8 de noviembre el 53,7% de la demanda nacional fue cubierta con esta energía, mientras que el 27 de agosto apenas abasteció el 1%- se asocian a las anteriores unas instalaciones de ciclo combinado que entran a operar cuando los parques no pueden. Ello obliga a las eléctricas a contar con contratos de gas para suministrar a los ciclos combinados funcionen o no, pero en estos momentos se está produciendo el último escenario, por lo que hay un exceso de este tipo de combustible en el mercado.
No se prevé que la situación de parón de las térmicas vaya a variar a corto plazo. El decreto del Gobierno para incentivar el carbón nacional tampoco beneficiará a las plantas de As Pontes y Sabón, que queman mineral de importación. Además, tanto el Gobierno central como la Xunta prevén continuar dando un mayor peso a las renovables frente al carbón.

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