Valentin Formoso: «Cuando no había otra cosa que carbón y agua»

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[La Voz de Galicia] En nuestro país, la presencia en la toma de decisiones de política energética, de razonamientos más políticos que técnicos, nos aboca a un escenario realmente difícil que hacen que un Gobierno haya desautorizado una fusión entre Endesa e Iberdrola, con lo que ello hubiera supuesto para este país; o creado un sistema injusto como el déficit de tarifa, que es un agujero que dejamos a nuestros hijos de 18.000 millones de euros; o que otro Gobierno haya autorizado 3.400 megavatios de fotovoltaica, con un coste de 3.000 millones de euros, mientras en Alemania, por la misma potencia fotovoltaica, pagan 300 millones de euros; o haya aprobado un decreto que supone una interferencia en el mercado eléctrico, y lo que es peor, que se hace sin diseñar medidas que eviten graves consecuencias a las centrales que no queman carbón nacional.


Lo cierto es que en la política energética nos va la vida a todos, ya que no debemos olvidar que de los aciertos o errores de los sucesivos Gobiernos en esta materia va a depender no solo la factura de la luz de los hogares, sino que sobre todo, en estos tiempos de debilidad del tejido empresarial, de ellos va a depender la factura que pagan las empresas por el suministro de energía, por lo que si de verdad se quiere apostar por la competitividad de nuestras empresas, no todo se juega en el terreno laboral, sino que para muchas empresas su primer coste es el energético.
Como alcalde de la localidad donde se ubica el mayor complejo eléctrico del país, con casi 1.500 megavatios de carbón, 800 de gas y casi 300 megavatios de eólica e hidráulica, puedo entender que un Gobierno ayude a comarcas productoras de carbón paralizadas por falta de demanda. Pero lo que no entiendo, y contra ello me rebelo, es que se haga a costa de condenar a la paralización a varias centrales de carbón de importación, pero porque se han agotado las minas que las suministraban, ya que As Pontes y Cerceda eran localidades mineras, estando incluidas en el Plan Miner del Ministerio, como cualquier localidad asturiana o castellana. Vimos desaparecer un tercio de nuestro territorio para quemar su carbón y suministrar el 12% de la energía del país durante muchos años, cuando no existían más fuentes de energía que carbón y agua, para que de la noche a la mañana, un decreto y la falta de racionalidad en la planificación energética, nos paren la central.
Bruselas tiene dudas acerca del citado decreto, y no lo ha aprobado todavía, pero desde As Pontes seguimos requiriendo al Ministerio de Industria que se arbitren medidas que garanticen la viabilidad de la central de As Pontes y, por lo tanto, de los empleos que de ella dependen.

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