As Pontes, desmadre en la sesión vermú

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Unas 20.000 personas bailaron ayer en la romería de A Fraga y acabaron en el Eume
[La Voz de Galicia] Es la una de la tarde en As Pontes y en el entorno del río Eume no cabe un alfiler. Huele a vino de brik , a calimocho, a cerveza, a refrescos y barro. Y a fiesta sobre fiesta. Son las cercanías del parque Dona Rita, en donde ayer se puso el broche a las fiestas de A Fraga, con la romería del mismo nombre, una celebración que había empezado el pasado viernes y en la que miles de personas, la mayoría jóvenes, pero también adultos, se arremolinan en torno al río. Nada que ver con los festejos que salpican el verano gallego. En A Fraga se trata de bailar al ritmo de la sesión vermú bajo litros de todo tipo de bebidas -principalmente alcohólicas- que se lanzan los asistentes a la fiesta y en donde tampoco faltan los manguerazos del cuerpo de bomberos, que sirven para rebajar la carga etílica de muchos y, ayer, los 27 grados de temperatura que se alcanzaron en la zona.


13.15 horas. Suenan los primeros compases de los músicos de la orquesta Nova Palma. Con el mítico Alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos… las 20.000 personas que se apretujan en la explanada se encienden. Ya no pararán de botar. Algunos comenzaron lanzando al aire algunas pelotas, pero pronto le siguieron las camisetas, que dejaron el suelo sembrado una vez finalizado el jolgorio. Algunos, disfrazados, como el espigado Wally que, en medio del parque, lucía su gorro y su jersey de rayas blanco y rojo.
Mientras los más animados saltaban, cantaban y no dejaban de lanzarse litros y litros de bebida, los más cautos y también los de mayor edad contemplaban divertidos la escena desde los lados del parque. «Esto es una maravilla, da gusto ver a la juventud así», comentaba un vecino de la zona cámara en ristre. «Hoy te tienes que adaptar a los tiempos, así que mientras que no haya follones…», aseguraba su mujer, preguntados ambos si no censuraban la borrachera colectiva.
Y es que, pese al derroche de alcohol, los participantes en A Fraga se dejaron llevar sin incidencias por las ganas de fiesta, que ya había comenzado el pasado viernes con la colocación de unas 300 casetas en el entorno del río. Los voluntarios de Protección Civil atendieron muchas heridas producidas por golpes y cortes, mareos y molestias en los ojos y un sinfín de torceduras. Nada grave. La policía tampoco tuvo que intervenir más que para atender -y coger con las manos en la masa- a algunos amigos de lo ajeno.
Cada año «la romería va a más». Ayer también se cumplió la tradición y muchos acabaron remojando la fiesta en el río.

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