Bruselas avala la respiración asistida para las minas y aboca al cierre a las térmicas gallegas

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[La Voz de Galicia] La Comisión Europea quiere cerrar en cuatro años todas las minas de carbón de la UE que no sean rentables, pero a la vez acepta que España las mantenga artificialmente con vida durante ese tiempo primando a las centrales térmicas que les compran el mineral. Así lo acordó ayer el Colegio de Comisarios, que dio luz verde al decreto español que prevé otorgar prioridad hasta el año 2014 a la entrada en el mercado eléctrico de hasta un 15% de energía procedente de las plantas que emplean carbón nacional.


Como sucede con las minas, esas instalaciones tampoco serían rentables sin las ayudas públicas, porque solo pueden quemar hulla autóctona, más cara y de peor calidad que el carbón importado, que usan las centrales que sí han adaptado sus procesos para no necesitar muletas y que desde ayer se encuentran en una paradójica situación de desventaja. Entre ellas, las gallegas de Cerceda y As Pontes, que podrían verse abocadas al cierre si tienen que disminuir ahora su producción, o incluso pararla, para dejarle sitio en la tarta eléctrica española a la energía de las plantas deficitarias.
La decisión de la Comisión estaba cantada porque la normativa europea contempla expresamente la posibilidad de que un país pueda dar primas para favorecer que hasta un 15% de la producción eléctrica se genere con carbón autóctono. Pero llama la atención que Bruselas se haya esforzado más en justificar la supuesta «coherencia» de su decisión, tal y como aseguró ayer en un comunicado el departamento de Competencia, que dirige el vicepresidente español Joaquín Almunia, que en atender a las industrias que resultarán perjudicadas.
Futuro
En el caso de Cerceda y As Pontes no solo están en juego cerca de 2.000 empleos directos e indirectos, sino también el futuro de dos comarcas que tienen en las centrales su sostén económico más importante, y cuyos lazos socioeconómicos se extienden a varios puertos de Galicia y a otros sectores, como el del transporte.
Bruselas no ha tenido en cuenta esos aspectos, y se ha limitado a constatar que «la ayuda estatal» de España a las empresas eléctricas propietarias de las planas deficitarias «se ajusta a las normas de la UE […] puesto que no dará lugar a una sobrecompensación de los costes soportados por los productores de electricidad». Curiosamente, en julio pasado la Comisión sí consideró que vulneraban las normas europeas las ayudas que el Gobierno preveía dar a As Pontes y Cerceda, para compensarlas por el daño que les ocasionaría la nueva regulación.
Suministro
Según las previsiones de Bruselas, entre el 2011 y el 2014 las plantas de carbón nacional podrán producir hasta 23,4 teravatios hora (TWh) por año, un 9% del consumo eléctrico nacional. Este mismo año, el volumen podrá alcanzar los 9,6 teravatios hora.
El Ejecutivo comunitario entiende que esa medida es necesaria para «garantizar la seguridad del suministro […] en un país que sigue estando mal interconectado con otros grandes mercados europeos de electricidad, y que tiene una elevada cuota de energías renovables (eólica y solar), cuya producción es altamente intermitente».
Esa tesis choca con la de la Xunta, cuyo director xeral de Enerxía, Ángel Bernardo Tahoces, recordó el pasado miércoles en la capital belga que España ha llegado en algunos años a exportar hasta el 5% de su producción eléctrica, un excedente que demostraría que en realidad no existe problema alguno de suministro.

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