As Pontes reivindica su pasado minero

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Los participantes en la marcha negra hasta A Coruña salvaron ayer la segunda etapa de la caminata apoyados por vecinos, conductores y, sobre todo, camioneros
[La Voz de Galicia] El tiempo acompañó y los ánimos no decayeron, aunque algunos de los caminantes en la marcha negra gallega contra el decreto del carbón nacional comiencen a acusar las agujetas. Y eso que la segunda etapa de la protesta, la que unió Cabanas con Bergondo se inició ayer con una buena subida, la de Campolongo, en Pontedeume, que puso a prueba la forma física de los 80 participantes. «Nosotros estamos acostumbrados a andar, solemos hacerlo dos veces a la semana y una media de 20 kilómetros, aunque lo máximo que llegamos a hacer fueron 64 en un día», explican un grupo de prejubilados y jubilados de Endesa que caminan ágiles entre la estrecha fila verde en la que se convierte la marcha por las carreteras.


«Los apoyos van in crescendo», asegura el alcalde de As Pontes, Valentín González Formoso, al frente de la movilización, y en alusión a las manifestaciones de adhesión que se van encontrando por el camino y a los pitidos con los que los saludan conductores y, sobre todo, muchos camioneros.
Los que no caminan prestan respaldo a los que integran la marcha. Como Darío González, dueño de una empresa de transporte, que lleva el coche escoba y el remolque con el avituallamiento: bebidas, frutas y bocatas con los que ir reponiendo fuerzas. «No primeiro barco para Endesa xa carretei eu carbón para As Pontes, e agora queren deixarnos colgados», lamenta. «Nuestra obligación es hacernos oír. Nosotros también fuimos mineros como los de Asturias y León», recordó otro antiguo trabajador de Endesa. Hoy, todos andarán hasta O Burgo.

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