El alcalde de Cerceda critica la desidia del resto de los municipos españoles afectados por el decreto del carbón

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[La Vo de Galicia] El alcalde de Cerceda, José García Liñares, metido de lleno en la lucha contra el decreto que prima el carbón nacional y penaliza a las centrales térmicas gallegas, considera «que os protagonismos políticos son estúpidos» y aboga por la búsqueda de una solución entre todos para el problema por encima de las siglas.


Además, Liñares asegura que se puso en contacto en el mes de abril con sus homólogos de Pasajes, Carboneras y Los Barrios, entre otros, para, «por dicilo de algunha maneira, formar un lobby de alcaldes», y lamenta que «nin tan siquera coñecían o decreto». En cambio, según el mismo relata, las empresas mineras beneficiadas por el uso de mineral nacional, y a continuación sus trabajadores, sí adoptaron medidas de presión, con lo que se produjo un desequilibrio que lo llevaron a él y al regidor de As Pontes a ponerse al frente de las demandas porque «ou o facíamos nós ou non o facía ninguén». Sin embargo, descarta que exista un afán de rentabilidad política detrás: «Da central propiamente dita aquí en Cerceda, sendo optimista, botan a 25 persoas, polo que pouca influenza pode ter».
Liñares, en una entrevista concedida a Radio Voz Bergantiños, puso de manifiesto que el hecho de que la central lleve en marcha desde los años 80 oculta las consecuencias adversas de su paralización. «Os efectos vanse notar se despois non funciona. Este ano foron 250.000 toneladas, o anterior 1.500.000, para o ano 2011 a previsión é cero. Entón non haberá actividade económica absolutamente ningunha e si se empezará a ver como as empresas auxiliares, algunha de aquí, empeza a despedir xente. O problema é moito máis grave do que a maioría da xente pensa», asegura Liñares, que ha pedido el apoyo de todo el pueblo, esté o no directamente afectado, para sacar adelante las medidas que puedan relativar el impacto del decreto.
Analogías con As Pontes
En este sentido, también resaltó la importancia que tiene para Cerceda el aprovechamiento de la capacidad de presión y de movilización social de As Pontes. «Nas Pontes hai 130 camioneiros que comen nas Pontes, que arreglan os camións nas Pontes e que botan gasolina nas Pontes. Por iso alí a conciencia é moito maior, porque se xogan máis que aquí», insistió el alcalde socialista.

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