Guerra de ‘lobbies’ por el dinero público que rodea la energía sostenible

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[CapitalMadrid] El cambio drástico que se ha planteado del sistema energético en los países desarrollados, con una rápida transición hacia los energías renovables, ha desatado mil batallas entre diferentes grupos de presión para conseguir un mejor trato en las subvenciones y la regulación de tarifas, en definitiva para obtener una mayor porción de la tarta del dinero público que administran los Gobiernos. Al combate entre las grandes compañías eléctricas y los productores de energía renovable, muy atomizados pero que les arañan una cuota importante del negocio mediante subvenciones desbocadas, se suma un nuevo protagonista: la industria de transformación de la madera, en especial la del sector del tablero.


European Panels Federation, la asociación europea que aglutina a más de ochenta grandes empresas fabricantes de tableros, muchas de ellas multinacionales, ha conseguido que sus asociados cierren hoy las fábricas en todo el continente en protesta por el planteamiento actual de las primas a la generación eléctrica con biomasa de combustible. La huelga de patronos de un sector es un hito en las relaciones de los grupos de presión con la Comisión Europea que preside José Manuel Durao Barroso.
Las 21 empresas de tableros que existen en España denuncian, al igual que sus competidores europeos, que las ayudas de los gobiernos europeos a la generación eléctrica mediante combustión de madera y derivados, está provocando “que sea más beneficioso quemar madera directamente que utilizarla en primera instancia como materia prima en procesos industriales”.
La Asociación Nacional de Fabricantes de Tableros (Anfta), que aglutina a los siete grandes grupos empresariales españoles, Finsa (ligada a El Corte Inglés), Interbon, Lusan, Tablicia, Tafisa (de la portuguesa Sonae), Unemsa y Ufisa, con un empleo directo a 5.400 trabajadores e indirectamente a otros 18.900, sostiene que apoyan el uso de la biomasa pero sólo cuando se controla la sostenibilidad del recurso.
Las empresas de Alemania y Gran Bretaña han sido las más activas en denunciar la actual situación. Los germanos cuentan con la potencia eléctrica más elevada de la UE generada con biomasa, y los madereros sufren ya las consecuencias del elevado coste de la materia prima, y la competencia “desleal” del negocio de generación eléctrica, ya que estos consiguen el serrín más barato ya que cuentan con una prima de descuento en la compra del derivado forestal.
En Gran Bretaña, el problema es más grave ya que el Gobierno ha decidido subvencionar el cambio de las plantas de carbón por biomasa, lo que supondrá que la nueva generación consuma 27 millones de metros cúbicos de madera, algo más de dos veces de la producción española.
En España, las generadoras eléctricas de carbón están autorizadas a consumir hasta un 10% del combustible con madera. A modo de ejemplo, si la planta gallega de As Pontes decidiera dar este paso quemaría la mitad del serrín producido en España.
Genoveva Canals, secretaria general de la asociación, subraya que necesitan ser escuchados por Bruselas y también por las autoridades españolas. El último plan para la biomasa enviado por Industria a la UE establece una potencia de 1.300 megavatios, hasta 2020, menor a los 1.800 planteados anteriormente. No obstante, esa potencia conllevaría el consumo de la mitad de la producción actual. “Hay que conseguir que la prima vaya a desarrollo de la foresta y mejora de la gestión. En estos momentos se puede quemar la madera que uno quiera, sin control alguno. Nosotros somos los primeros en apoyar la biomasa, proceso de generación que utilizamos en nuestras fábricas para aprovechar el residuo, pero hay que conseguir que la prima a la biomasa sirva para mejorar la gestión de los bosques, optimizándola”, afirma Canals.
Con los planes europeos, como bien recuerda Canals, sería necesario quemar 700 millones de metros cúbicos de madera, y la disponibilidad ronda los 800 millones, por consiguiente a la industria maderera no le quedarían más de 100 millones, cuando el último año ha consumido cinco veces más, 500 millones.
Los ecologistas son los grandes aliados de la industria de madera técnica, como se la denomina, y la llegada de Rosa Aguilar, quien asegura que será “verde” en sus decisiones, al ministerio de Medioambiente debería fortalecer la posición de los huelguistas. No obstante, el hecho de que las competencias sobre bosques estén en manos de las Comunidades, y que éstas hayan visto la biomasa como una oportunidad para captar dinero de Madrid, que es quien reparte las primas, hace más receptivo al ministerio de Miguel Sebastián, ya que no los madereros son industria transformadora.
Antes de que finalice el año, Miguel Sebastián y su equipo deberán dar forma a un nuevo plan de energías renovables y al ahorro energético, la batalla no ha hecho más que empezar. La hipótesis de que una mayor demanda de madera forzará al cultivo de tierras de barbecho y a la investigación y desarrollo de nuevos cultivos, está bien sobre el papel, pero parece razonable la demanda de que se asegure la trazabilidad de la materia prima que utilicen las plantas de biomasa.
La papelera Ence ya ha decidido jugar un papel de liderazgo como empresa eléctrica de biomasa, garantizándose ingresos recurrentes que palien los problemas de ciclicidad del negocio papelero.

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