Un virtuoso de la gaita con 92 años. El pontés Manuel Castro «Freixo» toca desde que era niño.

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[La Voz de Galicia] «¿Que si me lembro de cando tiven a miña primeira gaita? Pois claro que si. Eu tiña dez anos, regalouma o meu pai e para comprala tivo que vender un becerro». A sus 92 años, Manuel Castro Freixo -conocido así por haber nacido en la parroquia pontesa del mismo nombre- demuestra una memoria prodigiosa y muchísimo sentido del humor. Cuenta que aprendió a tocar la gaita de niño -«sen escola ningunha, tan só fixándome en como o facían os veciños»- y que, después de más de ochenta años dándole al fol, sigue disfrutando de su afición como si aún fuese un cativo. «A gaita góstame, sobre todo, porque, como di un de Ortigueira, é un instrumento que da alegría a todo o mundo», explica el veterano intérprete pontés. Si eso es verdad, él puede sentirse orgulloso, porque lleva toda la vida repartiendo felicidad.
Y para agradecérselo, los colectivos y entidades musicales de la villa han decidido rendirle un caluroso homenaje, que tendrá lugar mañana, a partir de las seis de la tarde, en el auditorio del cine Alovi. «Síntome moi contento por este recoñecemento e de seguro que o imos pasar moi ben. Despois do acto marchamos para Vilalba a cear, bailar e o que toque», dice el gaiteiro con más ilusión que un niño con zapatos nuevos. Aunque nos podríamos pasar toda la mañana hablando con Freixo , toca decirle adiós, y él, antes de la despedida, nos hace una proposición: «Se o queredes pasar ben, todos os últimos venres de cada mes mes os gaiteiros da zona xuntámonos no poblado a tocar e tomar os viños». Como se ve, a Freixo le sobra aliento para el fol. Y para seguir repartiendo alegría.
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