Ferrolterra generó 7.000 prejubilados en la última década

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Esta zona acoge al 90% del colectivo en Galicia//Sufrió el brutal impacto de los reajustes en los astilleros y la minería//Sólo el naval mandó a casa a 6.500 operarios desde 1984//Hombres inactivos a los 52
[El Correo Gallego] Poco antes del mediodía, los jubilados y prejubilados abandonan sus casas en Ferrol. Y empiezan a pasear por el Cantón de Molíns, hacen la compra, van a buscar a los nietos al colegio, se toman unas tazas con los amigos… Quizás el visitante se asombre ante la concentración de pescadores aficionados, todos ellos cincuentones, en los muelles o en el puente de As Pías. Según datos aportados por CCOO, sólo Ferrolterra acoge a más del 90% de los prejubilados en Galicia. En la última década, esta zona reconvertida prejubiló a unas 7.000 personas. Un fenómeno único en nuestra comunidad, derivado de la sobrecarga de las empresas públicas.


Para entender al prejubilado, hay que acercarse a su posición en tierra de nadie. Las estadísticas oficiales no aportan datos sobre este colectivo: sus cifras se esconden todavía entre los trabajadores en activo. Emilio Pantín, máximo experto de CCOO sobre las prejubilaciones en Galicia, se fue para casa en 2005: todavía un cincuentón, durante el último tijeretazo en los astilleros de Ferrol. Señala que “nosotros no somos parados, ni jubilados, ni le cobramos un céntimo a la Seguridad Social, a nosotros nos paga la empresa y el Ministerio de Industria”. Desde 1984, los astilleros de la ría de Ferrol mandaron para casa antes de tiempo a 6.500 personas en esa situación. La minería también ha sufrido lo suyo. En las dos procesos de prejubilación registrados en Endesa-As Pontes desde 1998, 2.000 hombres fueron los afectados. Ningún otro territorio de Galicia ha padecido este recorte de empleo público, aplicado con ayuda de la ley.
Las puntuales reconversiones en la banca incidieron en un número claramente inferior de empleados, y siempre “de forma voluntaria por parte de la plantilla”. Sólo en Vigo se vivió una situación parecida a la de Ferrol, salvando las distancias. Los planes de los astilleros de Barreras, vigentes hasta 2016, afectaron a “menos de 1.000 trabajadores en los últimos 15 años, y estamos hablando de una empresa que ya no es pública”, indican desde CCOO. Regresamos así al abismo de Ferrol, ciudad demasiado dependiente de las empresas y administraciones estatales. Según se deduce de un informe realizado por una entidad financiera, un 11% de sus habitantes son prejubilados o lo fueron en su día.
Todo empezó en la década de los 80, cuando las alarmas se dispararon desde la grúa pórtico de la vieja Astano. Emilio Pantín, que participó en todas las negociaciones de la época, recuerda que “los astilleros tenían un excedente de plantilla terrible, no había otra solución que mandar a la gente para casa”. Se creó entonces la Ley de Industria, que regulaba la figura del prejubilado y le concedía subvenciones públicas. Hasta aquellos días, “España no contaba con este tipo de medidas, con la nueva legislación el Estado pagaba el 40% de tu salario y la empresa el 60%”. El sector naval se deshizo de los trabajadores mayores de 55 años, en la ría de Ferrol cayeron unos 1.500. Pero la motosierra de la reconversión no se quedó ahí. Después se aplicó a otros sectores públicos, como la electricidad o la minería: “El trabajador tenía dos años de paro, después un subsidio con complemento de la empresa, y al final se aplicaba la Ley de Industria con ayudas previas a la prejubilación a partir de los 60 años”.
Pantín admite que “los sindicatos consideramos entonces la reconversión como mal menor, mejor que el paro, aplaudimos con las orejas porque resolvía el futuro de los trabajadores”. Después las prejubilaciones se aplicaron de forma minoritaria a sectores privados como la banca, por el avance de las tecnologías. Y en los 90 regresaron a la empresa pública, tras la entrada en la Comunidad Europea: “Las compañías públicas las usaron como arma para reducir plantillas y sustituirlas por auxiliares baratas”. En 1994 llegó otra reconversión a Astano y en 1999 a Bazán, “entre las dos perdieron 3.000-3.500 trabajadores”. En 2002, se aprobó una ley que obliga a las empresas a externalizar sus compromisos con los prejubilados: “Eran 6.000 millones de euros en el sector público, en Bazán 6 millones”. Se demostró que en Ferrol vivían 4.000 prejubilados, “una sangría económica y profesional, en 1999 largaron a grandes profesionales de 52 años”.
Pero en 2005 cayó el enésimo recorte sobre la ría, con otros 1.500 señalados con el dedo. El fenómeno ha impactado en la psicología de la ciudad, como reconoce Pantín: “En 2005 tocábamos la pandereta celebrando que nos prejubilábamos, pero ahora ves a cientos de prejubilados paseando, con sus zonas de encuentro…algunos no supieron adaptarse y vagan sin rumbo”.
Del empleo fijo al gran reino de las auxiliares
“PRECARIEDAD” En los años 70, los astilleros de la ría de Ferrol alimentaban a 15.000 trabajadores. Ahora, sólo a 2.500 directos. La Ley de Industria sigue en vigor desde la primera reconversión, “no se ha cambiado una sola coma y sólo se aplica en empresas públicas”. Los puestos de las prejubilaciones se han cubierto con las auxiliares, que contratan ahora a 2.000 personas. Atrás quedan los tiempos en los que “el operario se jubilaba muy mayor, y moría a los dos años”.
As Pontes: 1.500 hombres entre 2005 y 2012
CARBÓN La Asociación de Prejubilados de Endesa As Pontes recuerda que “en la prejubilación aplicada de 2005 a 2012 se marchan 1.500 trabajadores, en un proceso pactado por empresa, sindicatos y Gobierno, con subvenciones europeas”. Entre 1998 y 2005 también se prejubilaron 500 personas. Influyeron las obligaciones europeas para reducir el consumo de carbón y el posterior agotamiento de la mina. Esta asociación organiza comidas, caminatas y otras actividades.

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