La mejor arquera de España

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Gema Buitrón, nacida en As Pontes hace 21 años, apunta a los Juegos Olímpicos tras ganar su tercer campeonato nacional de tiro con arco en sala
[El País] Hay algo mágico en la figura del arquero. Tanto, que fue elegida para impactar al mundo en aquella inauguración de los Juegos Olímpicos de 1992. De los primeros pobladores que lo empleaban como arma de caza y supervivencia a quienes descubrieron en él un arma de guerra. De Guillermo Tell a los indios norteamericanos. Y a la sofisticación del deporte al más alto nivel. En ese estadio se maneja Gema Buitrón, de As Pontes, que acaba de proclamarse por tercera vez campeona de España en sala y otea los próximos Juegos de Londres desde el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. Sueña con la cita olímpica y con popularizar un deporte complicado de practicar y de presenciar, una modalidad que empieza a recibir el aire fresco de la imaginación, capaz de llevar competiciones a una ensenada croata, una campiña húngara o a los canales de Copenhague para que las flechas vuelen por encima del agua. Nuevos escenarios para popularizar un deporte exigente en el que Buitrón entró sin querer, y en el que ya se ha convertido en una referencia: una afamada marca de videojuegos la ha empleado como imagen de una de sus consolas. Buscaban un prototipo de arquera y la seleccionaron a ella.


“Comencé en el pueblo porque mi padre iba los domingos a un cursillo de tiro con arco y yo quería hacer lo mismo. Tenía siete años”, recuerda. El padre de Gema se apuntó a las clases del club Silex, uno del cerca de medio centenar que existen en Galicia, una cifra tan estimable como inadvertida. Muchos encuentran sentido al ofrecer el tiro con arco como actividad extraescolar, otros no se dedican a competición sino a otra modalidad que se practica con arcos y flechas de madera. “Pero mis arcos son totalmente diferentes de los de Robin Hood, son de carbono”, previene Buitrón, que tuvo que salir de Galicia para progresar. “Había un hándicap vital que es el desconocimiento de la competición y la técnica, la falta de formación de monitores. Hay interés, surgen clubes de debajo de las piedras, pero hay un tapón importante porque los federativos no le dan prioridad a la modalidad olímpica. En su día hubo un plan de tecnificación en Galicia y yo tuve la suerte de que a nivel nacional se fijaran en mí, pero luego todo decayó”, lamenta.
En Madrid y con alguna escapada a casa, como la del pasado fin de semana, la mejor arquera gallega progresa en un deporte que demanda al físico y a la mente, que exige repeticiones y en el que adquirir una buena técnica a base de entrenamiento no es garantía de éxito. “En una competición lo más complicado es controlar la cabeza, porque tirar bien sabes de sobra que puedes hacerlo”, explica. La mente se entrena, pero es más ingobernable que el brazo. Por eso trabaja con un psicólogo. “Ayuda a que te metas en tu mundo, a saber qué hiciste mal y cuál fue el motivo, a corregir”. La exigencia es máxima. Competiciones que duran varias horas, entrenamientos maratonianos, largas jornadas lejos de casa para una chica de 21 años que quiere ser olímpica y licenciarse en Publicidad. “En una jornada normal salgo a las ocho para clase. Luego entreno un par de horas antes de comer, regreso a clase y por la tarde vuelvo a tirar. A las siete hago preparación física y de ocho a nueve y media otro entrenamiento en el foso de tiro. A veces entrenas tanto que se te olvida que estás aquí porque te gusta”, reconoce.
Pero no se puede parar. “Se pierde muy rápido la forma. No tiras durante una semana y cuando retomas el arco, tiemblas”. El calendario tampoco ofrece tregua. En junio llega el Campeonato del Mundo, que pone en juego ocho plazas por equipos para los Juegos del año que viene y 32 pasaportes individuales, solo uno por país. Buitrón tiene opciones en ambos casos, y si no siempre le quedarán posteriores filtros hasta que se complete el cuadro final de 64 participantes.
Por eso va y viene por la Meseta con el arco bajo el brazo, porque sueña con Londres y con acercar su deporte a las masas. “Es más espectacular para la televisión de lo que se cree. Hay competiciones en plataformas flotantes, de noche, con luces. Se pueden ofrecer datos y estadísticas de la fuerza del viento, de las pulsaciones de los arqueros. Hay quien se pone a 150 por minuto y en casi todos nos bajan en el momento de apuntar”. Los pasos, con todo, deben darse desde todas las direcciones porque el tiro con arco de competición es un deporte caro, de material exclusivo.

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