Un pasado bajo el lago

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[El Progreso, por Cristina Arias] A la sombra de la gran chimenea de la central térmica de As Pontes y con el objetivo de mantener viva la historia de A Vilavella, una de las parroquias más afectadas por el inicio de la explotación minera en la localidad, los antiguos vecinos de esta zona celebraron un día de fiesta y de reencuentro en uno de los pocos barrios que siguen vivos, sin quedar sumergidos bajo las aguas del lago artificial.


La de ayer fue la quinta edición de esta jornada de confraternidad que los vecinos de A Vilavella – hoy residentes en su mayoría en As Pontes, pero también en otros lugares como A Coruña, Ferrol o incluso Inglaterra y Suiza- pretenden mantener en el tiempo para luchar contra el olvido.
«Desapareció gran parte de la parroquia. Aquí en el lugar de A Vilavella -donde se celebró la cita-, desaparecieron muchísimas casas. Actualmente hay unos 20 vecinos viviendo, la capilla, en la que se celebra misa una vez al mes, y el cementerio», explicaban los vecinos.
Otros muchos lugares, como O Vilar, O Cristo, O Meidelo, A Ponte, O Ribeiró, A Picheira, Os Carboeiros, Outeiro, Casalonga, Casaldaboa y A Cartelida corrieron peor suerte y desaparecieron, y otros como A Esfarrapa, Grou, Cheiván, Saa, Vila o Bidueiro resistieron.
«Es un día muy bonito, emocionante porque ves a gente a la que no ves en todo el año o a los que llevas años sin ver», indicó uno de los 270 vecinos que se dieron cita en esta jornada.
«Ós máis maiores gústanos moito e ós máis pequeniños hai que meterlles o gusanillo para que isto non se perda», aseguró otro.
Uno de los grandes éxitos de la jornada fue la muestra de fotografías antiguas. En varios paneles, más de 300 imágenes hicieron volar al pasado a los asistentes, que entre risas y explicaciones para remover los recuerdos buscaban a amigos, familiares o incluso a ellos mismos en los retratos, las fotos de otras fiestas, de grupos o de trabajos.
La cita arrancó con una misa celebrada en la capilla, tras la que hubo una procesión. Después, se celebró una gran comida popular, con un menú compuesto por pulpo y carne ó caldeiro. La música, que prolongó la fiesta hasta la noche, corrió de la mano del grupo En Clave.

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