Diques socialistas ante la marea azul

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Los alcaldes, claves para que As Pontes sea el único concello con triunfo del PSOE en la provincia de A Coruña y para que Pedrafita do Cebreiro logre el mayor porcentaje de votos del partido en Galicia
[La Voz de Galicia] Mientras Mariano Rajoy salía al balcón de Génova, unas sesenta personas brindaban en el bar Trastoy, en As Pontes. Pero celebraban un triunfo socialista, el único de toda la provincia de A Coruña en la jornada del 20-N. En Lugo, a 135 kilómetros, Pedrafita do Cebreiro se convertía en el Concello con mayor porcentaje de votos socialistas, un 54,92 % de los sufragios. Dos diques rojos que resistieron la marea azul.
«Miraron por nós, pola central, contra o seu propio partido», dice un vecino de As Pontes, un municipio de 11.336 habitantes. Si se rasca el rojo, asoma el negro. El color del carbón que alimenta la gigantesca chimenea de la central térmica. El año pasado, el Gobierno de Zapatero aprobó un decreto para primar el consumo del carbón nacional frente al importado, la base de la producción eléctrica de As Pontes. El regidor, Valentín González, se enfrentó a Madrid y a la cúpula de su partido con marchas y con un encierro en el Concello. «Eu non son socialista, pero este alcalde fixo moito», dice Manuel Prieto, vecino del ayuntamiento, mientras apura una copa de vino. «Aquí no existe el voto del miedo que se da en otros lugares de Galicia», señala otro pontés.


Doce ediles de diecisiete
En las últimos comicios municipales, el PSOE logró 12 concejales de 17 posibles, más del doble de los votos que los que sumaron el BNG y el PP. El domingo resistió el tirón, aunque ganó solo por 31 papeletas. «Doce ediles tienen su peso también de cara a unas generales, pero nosotros hemos subido y la tendencia es importante», dice la concejala popular Sara Prado.
En As Pontes se entrelazan historias de antiguos trabajadores de Astano y empleados de Endesa. Supuesta cantera de votos para la izquierda, aunque esa ecuación no siempre funciona.
Como tampoco se cumple aquella máxima de que el rural gallego es feudo exclusivo del PP. Porque la puerta de entrada del camino francés en Galicia sigue pintada de rojo. En Pedrafita do Cebreiro, con 1.263 habitantes, no hay carteles socialistas de la pasada campaña. «O que pon carteis, perde», dice entre risas el alcalde, José Raposo. Él, con más de veinte años en el cargo, tiene más concejales que militantes: 7 ediles frente a 2 de la oposición. Marca la cumbre de la montaña roja lucense, donde solo su concello y el de Negueira de Muñiz se salvaron de la debacle socialista. La explicación, como en As Pontes, el traslado de la apuesta local a las elecciones generales. «Se cambia de partido, eu tiro para o del», asegura una cebreirega. «Aquí no inverno a vida é difícil, hai aldeas que poden quedar illadas e precisamos axuda. E o alcalde bótalle a man a calquera cousa», añade otro vecino. Si es necesario, Raposo conduce la máquina quitanieves del ayuntamiento. Una vez acudió en ayuda de un veterinario que se había quedado bloqueado por la nieve cuando iba a asistir al parto de una vaca.
«Hai que estar preto da xente no día a día e administrar ao milímetro», dice el regidor, que presume de haber esquivado graves zarpazos de la crisis. Porque su Concello no tiene deuda. Y porque ha creado una bolsa de empleo municipal para rehabilitar aldeas y formar una red de ayuda a domicilio. Asegura que de esta forma lucha contra el paro y el feísmo. Además, como él mismo reconoce, fideliza el voto.
González y Raposo se enorgullecen de ser versos sueltos del PSOE. Y eso ha ayudado a salvarlos del naufragio. En un acto en el que estaba José Blanco, González pidió a los suyos un aplauso para el portavoz del PP y para Manuel Fraga. «Este é o meu territorio», le dijo a Blanco.
Críticas a su formación
Raposo piensa que hay altos cargos del PSOE que están alejados de la realidad, sobre todo de la rural. En As Pontes comparten esa sensación. «Nosotros temos un discurso matizado e realista», dice el alcalde pontés. «Non dicimos si a todo, temos opinión», dice José Vilar, de la agrupación socialista local, que en ocho años ha pasado de 20 a 150 personas. Defiende que uno de los lemas socialistas de la campaña estaba al revés. «Escoitar, facer, explicar. ¡Non! Hai que escoitar, explicar e facer», dice. Sus compañeros asienten. El alcalde de As Pontes indica que, «antes de tocar as pensións e de facer unha reforma laboral, o Goberno central tiña que ter cambiado o sistema, que é unha maraña burocrática, e ter reducido gastos no exército, por exemplo».
González asistió el pasado lunes a la ejecutiva del PSdG y lanzó sus críticas. Raposo prefirió ir a «unha matanza» y dejar reposar los resultados. Se saben los supervivientes de un día en el que a casi todos se los llevó la marea.

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