Ferrol es la única de las grandes urbes gallegas sin un polígono propio

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[La Voz de Galicia] La comarca ferrolana cuenta con el tercer polígono de mayor superficie de Galicia, el naronés de Río do Pozo, que suma 1,6 millones de metros cuadrados de superficie y dispone aún de espacio libre en su cuarta ampliación. Sin embargo, Ferrol continúa siendo una de las siete grandes ciudades gallegas sin suelo industrial para el asentamiento de nuevas firmas. Nueve años después de que iniciase los primeros trámites para crear un gran polígono en la parroquia de San Pedro de Leixa, el proyecto sigue sin ver la luz y con el proceso congelado por la crisis económica.


Mientras las distintas Administraciones concatenaron una y otra demora que fueron lastrando la actuación -prometida en el Plan Galicia pactado tras el desastre del Prestige- hasta quedar guardado en un cajón, otros municipios de la comarca aprovecharon la oportunidad y fueron desarrollando suelo y, consecuentemente, captando nuevas empresas.
Así, mientras la urbe naval aplazaba una y otra vez la creación del parque empresarial, en el municipio vecino uno de los principales enclaves industriales de Galicia, el polígono industrial de Río do Pozo, no dejó de crecer, convirtiéndose en el epicentro de la producción y el empleo privado de la comarca, con unas 170 factorías que suman unos 3.500 puestos de trabajo.
As Pontes, As Somozas y Fene también impulsaron importantes áreas, prácticamente copadas y por ello están desarrollando ampliaciones de sus parques, aunque no todos se encuentran en la misma fase. De materializarse los planes de estos municipios, sus áreas -y también el concello de Moeche, en el que la iniciativa privada está desarrollando un polígono- sumarán 2,3 millones de metros nuevos.
Cinco millones de metros
Los distintos recintos ya en funcionamiento en las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal suman en estos momentos unos 5 millones de metros cuadrados de superficie, y junto a gigantes como Río do Pozo, Penapurreira (As Pontes), As Somozas y Vilar do Colo (Fene), conviven otros muy inferiores, como el de Cuíña, en Ortigueira, con 131.000 metros y ocupado al 60 %, o el de Cedeira, de superficie ligeramente inferior.
Bajón de la demanda
Aunque la crisis económica ha ralentizado la actividad productiva y la demanda para el asentamiento de nuevas fábricas -y también el precio de los alquileres de las naves disponibles-, la comarca apuesta por hacer crecer sus áreas industriales.
Estas cuentan con condiciones ventajosas para la captación de firmas. Tras la última reconversión naval, que afectó especialmente a los astilleros de la ría ferrolana, el Gobierno aprobó un paquete de ayudas específicas para la implantación de empresas. El Igape también lanzó incentivos, por lo que algunos proyectos han podido lograr suelo en la zona a coste cero.
La creación de una zona logística que dé servicio al puerto exterior ferrolano es otra de las demandas de los agentes sociales y políticos de la comarca, que en general valoran positivamente las conexiones de los distintos parques, a excepción del de Ortigueira, que reclama por ello un precio más competitivo para el suelo de su polígono.

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