Amuletos de la élite futbolística

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[El Progreso] Es futbolista, portero del CD As Pontes, y fue uno de los socios de Puzzlemotor, la primera empresa que se asentó en la incubadora de As Pontes, dedicada a la fabricación de piezas de fibra de carbono. La suma de las partes y la división de los socios lo llevaron a la independencia y hoy, cuatro meses después de crear su negocio de fabricación de espinilleras de fibra de carbono, Simón Cabarcos fabrica protecciones, consideradas por muchos talismanes, para las piernas de numerosos jugadores de la élite del fútbol.
«Empecé diseñando espinilleras para mí, para jugar, y el boca a boca hizo lo demás», empezando por su propio equipo, donde las integró de forma «forzosa», bromea este joven emprendedor, que compagina su proyecto con su trabajo en el Concello de Narón y en una tienda de Lego en Odeón.


La fama de sus protecciones de fibra de carbono, mucho más ligeras y al mismo tiempo más duras que las tradicionales, corrió de banquillo en banquillo y de vestuario en vestuario a la velocidad de la luz. Así, todavía sin página web y en sus primeros pasos, Simón Cabarcos vendió más de 150 pares de armaduras futbolísticas para una interminable lista de jugadores de Primera División de toda España, a más de la mitad de la selección sub 21 y a muchos de categorías inferiores, además de saltar fronteras y llegar al Chelsea de la Premier League inglesa, a Portugal con el Benfica o incluso a la selección venezolana.
«El mundo del fútbol al final es pequeño. Conozco a muchos jugadores y si tú hablas con uno, si las ve y le gustan, se va corriendo la voz», asegura el portero, que bromea con que además es una buena época para las espinilleras «con Mourinho dando publicidad», en referencia a las declaraciones del técnico del Madrid sobre las ventajas de las protecciones de fibra de carbono ante patadas y golpes en las piernas más preciadas.
Personalizadas
Pese a ir escondidas bajo las medias, muchos futbolistas convierten las espinilleras de Blindaxe.com en talismanes, amuletos que buscan suerte y goles o incluso pequeños altares. Así, algunos diseños solo incluyen el nombre y el número del jugador, aunque los más personalizados incorporan fotografías familiares, lemas y frases, banderas y referencias a la patria o santos para los más creyentes.
La medida también se puede personalizar, al igual que el color se puede variar. «De una espinillera universal, las demás se adaptan a los gustos de cada uno», explica Simón, que asegura que con este nuevo trabajo está descubriendo el santoral completo.
Entre los colores, la fibra de carbono se fabrica en cuatro: verde, azul, rojo-anaranjado y negro, que «es el que más se vende», además del kevlar y carbono, que es amarillo y negro.
«Es un negocio que ves recompensado porque a la gente le gustan las espinilleras», dice el portero pontés. «Llevarlas es como no llevar nada. Es como llevar solo la media, como una hoja de papel, pero vas protegido. Pesan unos 40 gramos», indica, mientras subraya que nada tienen que ver con las de antes, de tela y «superpesadas».
El futuro, dice, no le obsesiona demasiado, pero seguirá trabajando en su taller de As Pontes y alrededor del mundo para introducir poco a poco en el mercado unas espinilleras que sirven de armadura y talismán al mismo tiempo. Por el momento, en enero abrirá su web (www.blindaxe.com) y mientras seguirá con el boca a boca de vestuario en vestuario y de banquillo en banquillo y con su correo preparado (simon@blindaxe.com) para nuevas propuestas.

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